 | |
El presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, vivió el día 16 en compañía del mandatario ecuatoriano Rafael Correa, diversos homenajes, cuando volvió a la provincia de Bolívar, lugar donde ejerció el sacerdocio hace tres décadas.
Al recibir deferencias de los municipios de Guaranda y Echeandía, Lugo prometió que luchará junto a los gobiernos de izquierda por una soberanía con equidad en la región.
Lugo llegó la anoche a Quito para reunirse con el jefe de Estado, Rafael Correa, y visitar las comunidades de la provincia de Bolívar, donde vivió hace varios años.
Al llegar a Guaranda, Lugo destacó sus coincidencias con los gobernantes de izquierda, y anticipó que trabajará junto a ellos por la "defensa de la soberanía con equidad y justicia", y para que su país "no sólo sea recordado como el más corrupto de América".
"Acepto este doctorado porque proviene de un país que ha sabido construir y seguirá construyendo su soberanía, su libertad, su comunidad nacional en igualdad de condiciones con los otros países", expresó Lugo al recibir el título Honoris Causa de la universidad estatal de Guaranda, donde la gente lo recibió con el mismo afecto que le expresaba cuando era el "padre Fernando".
Lugo -quien asumirá el 15 de agosto y es obispo suspendido de sus funciones por el Vaticano- visitó la capital de la provincia de Bolívar junto al presidente ecuatoriano Rafael Correa, con quien se comprometió a impulsar la unidad latinoamericana y defender la soberanía.
"Mi gratitud sincera porque aquí aprendí que amar al país desde lejos también vale la pena", expresó a los ecuatorianos que lo conocieron como un cura de barba y cabello largo entre 1978 y 1982.
Con ellos recordó emocionado los años en que recogía café codo a codo con los campesinos. "Ayer en Bolivia, con Evo (Morales) decíamos que la patria tiene que vivir aunque esto nos cueste a nosotros morir. ¡Viva el Ecuador!", declaró.
Luego se probó la banda presidencial que se ceñirá en su posesión, confeccionada por las Madres Carmelitas de Guaranda.
Antes de trasladarse a la población de Echeandía, donde vaticinó que llegaría a ser obispo y luego mandatario de Paraguay, sostuvo que descubrió que la política "no es mala, sino la herramienta eficaz de devolver la dignidad a los que se les negó".
"Nos hemos embarcado a hacer política con mayúsculas, y darle ese ingrediente ético a la política", agregó en medio de aplausos, y señaló que resolvió buscar el poder "por los indígenas sin tierra" y por su país, "que perdió su dignidad".
Por su parte, Correa indicó que con la elección de Lugo "el socialismo del siglo XXI" se impone a lo largo y ancho de la región, como una muestra de rebeldía contra el neoliberalismo.
"Lugo ingresó también a la época irreversible, de justicia, de paz, de soberanía", subrayó el gobernante ecuatoriano, quien no ocultó su felicidad por el "gran triunfo de Fernando después de 61 años de dominio del Partido Colorado y largas dictaduras".
La victoria de Lugo ratificó el cambio de época que vive América Latina, donde "sus pueblos han despertado en rebeldía, rebelándose contra la larga y oscura noche neoliberal", dijo Correa.
Lugo también recibió la llave de Guaranda por parte del alcalde Alberto Coles, y visitó el colegio de su congregación del Verbo Divino, ubicado al filo de la guarandeña Plaza Roja, la cual concentró a niños y adultos que ondearon banderas de ambos países.
El futuro mandatario concluirá su visita a Ecuador mañana martes dictando una conferencia en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Quito, y reuniéndose nuevamente con el presidente Correa.
Lugo visitó, además, las comunidades en las que pasó cuatro años de su juventud trabajando como profesor y misionero, como parte de su gira por Bolivia, Ecuador y Venezuela.
Pero esta vez no lo vieron manejando una vieja moto, enfundado en unos "jeans" y calzando botas altas llenas de barro por su constante peregrinar por esta humilde zona del interior del país que se ha volcado con la visita del hijo pródigo.
Ahora regresa en helicóptero militar, con una apretada agenda oficial y acompañado por el presidente ecuatoriano Rafael Correa, meses después de romper seis décadas de dominio político del conservador Partido Colorado en Paraguay enarbolando la bandera del cambio.
Pese al boato presidencial y el acoso de la prensa, la hermana María Carmen (Carmelita) está convencida de que Fernando no ha cambiado y que su alegría y su amor por los pobres es la misma que lo llevó en 1978 a vivir a este pequeño enclave agrícola para luchar contra el azote de la miseria.
"Entiendo que haya levantado muchas esperanzas, porque él es un hombre honesto, no tiene ansia de poder o dinero. Además, el señor sabrá guiarlo para que tenga conciencia y voluntad para trabajar por los necesitados", dice muy seria esta monja de origen español, a la que se le iluminan los ojos cuando habla del antiguo párroco.
Lugo ha asegurado que su misión pastoral en estas montañas le cambió para siempre la vida, pero también la de muchos jóvenes que se cruzaron en el camino de este párroco atípico que gustaba de dar catequesis al aire libre, tocar canciones de la Nueva Trova Cubana y jugar al baloncesto con los muchachos.
"Era un joven carismático, siempre sonriendo. Le gustaba la música, los deportes, venía a nuestras fiestas y nos invitaba de vez en cuando a tomar vino de consagrar", relata Galo Vásconez, ex alumno de Lugo, mientras desgrana anécdotas de un cura de 27 años con el cabello largo y la poblada barba desaliñada que enseñaba a los jóvenes a soñar con que otro mundo es posible.(Xinhua) 17/06/2008
|