Actualizado a las 2008:07:01.15:38

La justicia llega para el general chileno Carlos Prats

Un juez dictó dos cadenas perpetuas y otras penas para los responsables de los asesinatos del ex jefe del Ejército de Chile, Carlos Prats, y su esposa, Sofía Cuthbert, perpetrados en Buenos Aires en 1974.

El juez Alejandro Solís condenó al ex jefe de la temida policía secreta durante el régimen de Augusto Pinochet, general retirado Manuel Contreras, a cadena perpetua por cada uno de estos asesinatos, y al brigadier retirado Pedro Espinoza a 40 años de presidio por ambos crímenes.

El también general retirado Raúl Iturriaga recibió una pena de 30 años de prisión.

Todos estos ex oficiales del Ejército de Chile están cumpliendo sentencias de cárcel por otras violaciones a los derechos humanos.

Los oficiales retirados José Zara, Juan Morales Salgado y Christoph Willeke recibieron condenas a 10 años. Los ex agentes Mariana Callejas y Reginaldo Valdés tuvieron penas de 541 días de prisión por cada homicidio.

El crimen de Prats y esposa es uno de los más emblemáticos cometidos durante la dictadura de Pinochet (1973-1990).

Prats, quien fue comandante en jefe del Ejército y ministro del Interior en el gobierno del presidente Salvador Allende hasta septiembre de 1973, fue ultimado junto a su esposa en un atentado con bomba en un barrio de Buenos Aires, donde había buscado asilo, en 1974.

Angélica Prats, hija del asesinado general, dijo que "tras 34 años, parecía que no iba a llegar este minuto; sin embargo, la situación política del país es la que permite que en este momento el ministro Solís haya podido firmar esta sentencia en que da claridad total respecto a la verdad en el crimen de nuestros padres".

"Pinochet es el gran ausente. Para la justicia argentina, Pinochet es el primer responsable; sin embargo, en la justicia chilena, cuando se le pidió la extradición, no permitió su juzgamiento", agregó sobre el crimen cometido bajo el gobierno militar.

Pinochet fue desaforado de sus cargos de gobernante y senador vitalicio por estos crímenes, pero la justicia nunca llegó a juzgarlo.

En el sepelio de Pinochet, el 12 de diciembre de 2006, el nieto de Prats, Francisco Cuadrados Prats, escupió el ataúd del dictador, que era velado en la Escuela Militar del Ejército, en venganza por el asesinato de su abuelo.

En 2004, después de 30 años de su muerte, el Ejército de Chile reivindicó la figura del general Prats, como un acto de justicia, reconciliación y reparación, después que fuera considerado un traidor.

Esta institución fue la que llevó a cabo la mayor parte de la brutal represión contra los opositores al régimen militar.

Prats, sin compartir el pensamiento socialista del presidente Allende, mantuvo la lealtad hacia las autoridades constitucionales enfrentando la conspiración, inclusive desde dentro del Ejército, donde había frustrado cinco intentos de insurrección.

En 1972, Allende conformó un gabinete con presencia militar, con el objeto de construir la paz social, y Prats asumió como ministro del Interior, más adelante en Defensa, y después llegó a ser vicepresidente de la Republica.

Pero los enemigos del general fueron ganando terreno hasta lograr aislarlo, obligándolo a renunciar a todos sus cargos el 23 de agosto de 1973, entregando el mando a su hombre de confianza: el general Pinochet.

Dos días después del golpe del 13 de septiembre de 1973, Prats abandonó el país junto a su esposa Sofía Cuthbert y se radicó en Argentina, mientras la policía secreta chilena lo buscaba afanosamente para asesinarlo.

Había decidido viajar a España, pero la Cancillería chilena no le entregó sus pasaportes, y el 28 de septiembre de 1974 el terrorista y agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), Michael Townley, bajo el mando del general Contreras, colocó un aparato explosivo debajo del automóvil de Prats.

Dos días más tarde, cuando el matrimonio llegaba a su casa, Townley hizo detonar el explosivo a través de un control remoto, y la pareja murió instantáneamente.

Townley está libre en Estados Unidos tras colaborar con la justicia, al igual que el mayor Enrique Arancibia Clavel, quien fue condenado a cadena perpetua en Argentina, pero hoy goza de libertad después de haber recibido una rebaja en la pena favorecido por una norma legal.

La justicia tardó, pero finalmente llegó para el general Prats y su familia.(Xinhua)
01/07/2008

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