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Cuba acusó el día 2 al gobierno norteamericano de desarrollar "una escalada de acciones provocadoras organizadas y financiadas por la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana (SINA)".
El ministerio cubano de Relaciones Exteriores, citado el día 2 por el diario "Granma", indicó que la SINA ha incrementado sus actividades "injerencistas e ilegales" en el país antillano, a pesar de las reiteradas denuncias del gobierno cubano al respecto.
La cancillería señaló que esa oficina de Estados Unidos en La Habana es "puntal de la política subversiva del gobierno norteamericano y Estado Mayor de la contrarrevolución interna", y que esas acciones hostiles se efectúan a pesar de las reiteradas denuncias realizadas por el gobierno de la isla.
Añadió que ese proceder es violatorio del acuerdo bilateral que dio lugar al establecimiento de la SINA, de las leyes cubanas y las normas internacionales refrendadas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, de la cual Estados Unidos es signatario.
Entre esas acciones, Cuba denunció una actividad por el Día de los Padres, ocasión en que el secretario de Comercio de los Estados Unidos, el cubanoamericano Carlos Gutiérrez, co-presidente de la Comisión encargada de aplicar el Plan Bush contra Cuba, se dirigió a un grupo de contrarrevolucionarios a través de una videoconferencia.
Precisó que esto ocurrió en la residencia del jefe de la SINA en La Habana, y mencionó la realización de cursos para "periodistas" hostiles al gobierno cubano, impartidos mediante videoconferencias por profesores de la Universidad Internacional de Florida, con sede en Miami.
Esos funcionarios reciben financiamiento oficial de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID) específicamente para ese programa, acusó la cancillería.
También se refirió a la atención personalizada ofrecida por funcionarios diplomáticos norteamericanos a "cabecillas contrarrevolucionarios", a quienes visitan en sus propias viviendas y contactan de manera semiclandestina para darles indicaciones.
Otra modalidad es el traslado de instrucciones directas por personal diplomático de la SINA a los mercenarios para incrementar sus acciones subversivas, incluida la incitación para que desarrollen actos provocadores en la vía pública y en lugares simbólicos como la Plaza de la Revolución (de La Habana), indicó la cancillería.
Cuba también denunció el otorgamiento de facilidades para acceder de manera permanente a los centros de Internet de la SINA y el suministro constante de dinero, teléfonos celulares, medios de comunicación, computadoras y propaganda contrarrevolucionaria a esos elementos hostiles al gobierno revolucionario.
"El Ministerio de Relaciones Exteriores dispone de información confirmada de que la SINA pretende organizar otras actividades ilegales y está instigando a sus mercenarios en Cuba a realizar acciones provocadoras en la vía pública, alrededor de la fecha del 4 de julio, Día de la Independencia de los Estados Unidos", indicó.
Tales actividades coincidirían también con el término de la misión en Cuba y la salida definitiva del país del jefe de la SINA, Michael Parmly, cuya actuación "escandalosa e ilícita" fue denunciada en mayo pasado por Cuba.
Según el diario "Granma", el gobierno cubano comprobó "la conexión y participación directa (de Parmly), junto a otros funcionarios diplomáticos norteamericanos, en el traslado de dinero procedente de Santiago Alvarez Fernández-Magriñám de origen cubano, para los grupúsculos contrarrevolucionarios en Cuba".
Cuba atribuyó estos hechos a la "desesperación" de la administración estadounidense que "frustrada ante el fracaso renovado de su política de aislamiento contra Cuba, intensifica las provocaciones y la subversión".
Añadió que ese proceder de la SINA viola flagrantemente no sólo el Acuerdo bilateral que dio lugar al establecimiento de esa oficina, sino también las leyes cubanas y las normas internacionales refrendadas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, de la cual Estados Unidos es signatario.
El gobierno de Cuba emplazó al de Estados Unidos a responder por estos hechos y demandó el cese definitivo de "las actividades injerencistas de aliento, organización, dirección, financiamiento y monitoreo de la contrarrevolución interna por parte de la SINA".
Cuba no tolerará la continuidad de estas provocaciones y acciones ilegales, instigadas por la administración norteamericana a través de sus funcionarios diplomáticos en La Habana, y responsabiliza al gobierno de Washington por las consecuencias que puedan derivarse de su respuesta, añadió el ministerio, citado por el diario oficial.(CRI) 03/07/2008
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