Actualizado a las 2008:08:11.09:34

RESUMEN: La sociedad brasileña en transformación

Dos estudios divulgados casi simultáneamente la semana pasada, que utilizan metodologías distintas, llegaron a una misma conclusión básica: el número de pobres en Brasil ha disminuido bastante en los últimos seis años.

Los trabajos fueron hechos por dos instituciones oficiales pero muy respetadas en el ámbito universitario del país: la Fundación Getulio Vargas (FGV) y el Instituto de Pesquisas Económicas Aplicadas (IPEA).

En ambos casos, los investigadores trabajaron con los datos del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), obtenidos en la Investigación Nacional por Muestreo de Domicilios (PNAD, en portugués).

El estudio hecho por Marcelo Neri, del Centro de Políticas Sociales de la FGV, muestra que la población pobre del país se redujo en 10 por ciento entre 2002 y 2008, al pasar del 42,82 por ciento de la población al 32,59 por ciento en el último año.

El criterio utilizado para definir las clases sociales, simplificado, estableció que son pobres (para la FGV, "pobres" y "remediados") quienes ganan menos de 665 dólares mensuales, considerando todos los ingresos del grupo familiar.

Ricas ("élite") serían aquellas familias cuyos ingresos suman más de 2.870 dólares al mes, y la clase media sería la que queda entre los dos extremos, es decir, con ingreso entre 665 y 2.870 dólares mensuales.

Aceptados esos parámetros, la clase media aumentó del 44,19 por ciento al 51,89 por ciento de la población, lo que constituye un marco histórico: por primera vez, la clase media representa más de la mitad del total de brasileños.

También aumentó el número de los que integran la élite económica del país, que pasaron del 12,99 por ciento al 15,52 por ciento de la población, aunque sea difícil concebir como miembro de la élite a quien gana menos de 3.000 dólares al mes.

El estudio de Marcio Pochmann, presidente del IPEA, llega a conclusiones parecidas, aunque adoptó como referencia el ingreso por persona, en lugar del familiar, lo que produce ligeras diferencias cuantitativas.

Lo esencial, sin embargo, es que ambos constatan el mismo crecimiento de la clase media, no como consecuencia de una "caída" de los ricos sino como resultado de la reducción de la pobreza, en un país que sigue siendo notablemente desigual.

En lo que ambos autores difieren es en relación a las causas: Neri sostiene que se debe a la creación de más empleos con registro oficial, lo que representa más estabilidad y permanencia del cambio social.

Pochmann, en cambio, lo atribuye al aumento real del salario mínimo y a las políticas gubernamentales de distribución del ingreso, ejemplificadas con el programa "Beca Familia" que ha consolidado la popularidad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Si tiene razón el presidente del IPEA, la mejora de los indicadores sociales puede ser pasajera: basta que otro gobierno suspenda los programas de ayuda económica a los pobres y limite el aumento del salario mínimo para que vuelva a aumentar la pobreza.

El profesor Claudio Dedecca, de la Universidad de Campinas, observa que no puede considerarse de clase media una familia que gane 880 dólares al mes porque tres de sus integrantes reciben el salario mínimo.

Y subraya que la condición necesaria para que el cambio verificado se mantenga es la continuación del crecimiento económico, causa principal de la creación de nuevos empleos.

Por su parte la economista Sonia Rocha, del Instituto de Estudios del Trabajo y la Sociedad (IETS), señala que no basta determinado nivel de ingresos para que alguien pueda ser considerado integrante de la clase media.

"En la tradición sociológica no se consideran únicamente el ingreso y el consumo; es fundamental en la definición de esa clase el nivel educacional", recuerda Rocha, y señala que un tercio de los jóvenes del país no ha terminado la enseñanza elemental.

En el mismo sentido, la socióloga Neuma Aguiar, de la Universidad Federal de Minas Gerais, destaca el factor "prestigio social" como integrante del concepto de clase media, en lo que respecta al tipo de trabajo desempeñado.

Aguiar recuerda que pocos años atrás, por razones circunstanciales, el sueldo de los barrenderos de calle de Rio de Janeiro atrajo incluso a profesionales universitarios.

"Pero a nadie se le ocurriría que un matrimonio compuesto por dos barrenderos pertenezca a la clase media, aunque su ingreso conjunto fuese superior a los 665 dólares", observa.(xinhua)
11/08/2008

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