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El envío de una delegación multinacional y la instalación de una "mesa de diálogo" son las propuestas principales que Chile presentó el día 15 a la cumbre de mandatarios de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), iniciada esta tarde aquí para discutir la crisis en Bolivia.
Según explicó el canciller chileno Alejandro Foxley, si estas medidas son aprobadas por los jefes de Estado, Unasur se incorporaría al trabajo de la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que el miércoles viajará a La Paz, presidida por el secretario general, el chileno José Miguel Insulza.
"El punto básico de hoy es la instalación de una mesa de diálogo que puede estar acompañada por la presidencia 'pro tempore' de Unasur, que ostenta Chile, para conversar con todos los sectores que hoy tienen diferencias importantes", detalló Foxley.
Subrayó que Unasur y la OEA trabajan coordinadamente para "establecer un calendario para volver a la normalidad, terminar con la violencia y hacer que el diálogo sea un elemento permanente en las próximas etapas del desarrollo de la democracia en Bolivia".
En la práctica, esta sería una misión de "mediación", aunque este término no ha sido utilizado por el canciller chileno, y la propuesta podría no ser aceptada por algunas delegaciones, en particular por Venezuela, por considerar que la OEA, vista como subordinada a Estados Unidos, no es la más indicada para mediar en el conflicto.
Los mandatarios de Bolivia y Venezuela, Evo Morales y Hugo Chávez, han acusado al gobierno de Estados Unidos de estar detrás de las protestas que han escenificado en las últimas semanas los prefectos (gobernadores) de cinco departamentos bolivianos, que han terminado con más de 30 muertos, en su mayoría campesinos.
Las propuestas chilenas están recogidas en un proyecto de declaración de la cumbre de Unasur, que establece que "es indispensable terminar ya con la violencia en Bolivia y buscar una convivencia pacífica entre todos los sectores".
Además, "reconoce la autoridad legítima del Gobierno boliviano, que es el presidente Evo Morales, y -por lo tanto- que él es el interlocutor principal en el diálogo que debiera llevarse adelante a futuro".
El documento afirma "el principio fundamental de legitimidad de la democracia en Bolivia del actual gobierno del presidente Morales, y de la integridad territorial de ese país, que no debe ponerse en cuestión en ningún momento".
A la cumbre, iniciada a las 15:50 horas locales, asisten nueve presidentes: Cristina Fernández (Argentina), Evo Morales (Bolivia), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Alvaro Uribe (Colombia), Rafael Correa (Ecuador), Fernando Lugo (Paraguay), Tabaré Vázquez (Uruguay) y Hugo Chávez (Venezuela), además de la anfitriona, Michelle Bachelet.
También están los representantes de Surinam y Guyana, así como el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, José Antonio García Belaúnde, en representación del presidente Alan García, que excusó su presencia.
Al arribar a Santiago, el líder boliviano agradeció la preocupación de los presidentes latinoamericanos por la crisis de su país, y calificó esta reunión de "importante para buscar la unidad de Bolivia y Sudamérica".
"Vengo acá a explicar a los presidentes de Sudamérica sobre un golpe de Estado cívico prefectural de algunos departamentos que han ocurrido en los últimos días, con saqueos, robos a instituciones del Estado, intento de asalto a las Fuerzas Armadas o acciones terroristas que intentaron cortar los gasoductos", señaló Morales.
Acusó a algunos grupos en su país -derechistas- de ejercitar "delitos de lesa humanidad, masacrando a los sectores más pobres de mi país, como es el movimiento campesino indígena".
Por su parte, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, reafirmó a su llegada a Chile que Bolivia está siendo víctima de una "conspiración internacional" que, según dijo, busca desestabilizar el gobierno de Evo Morales.
Chávez explicó que es "una conspiración facturada y dirigida por el imperio norteamericano", comparándola con la que ocurrió en Chile hace 35 años con el golpe de Estado de Augusto Pinochet, que derrocó al presidente socialista Salvador Allende.
En las afueras del Palacio de La Moneda, donde se realiza la cumbre, se apostaron cientos de manifestantes a favor del gobierno del presidente boliviano, quienes saludaron efusivamente a Morales y a Chávez cuando entraban en el recinto.
Sin embargo, también llegó un pequeño grupo de opositores a la política socialista de Morales, formado en su mayoría por estudiantes bolivianos derechistas, quienes portaban carteles con las leyendas "Unasur, escucha a toda Bolivia" y "No a la intromisión de Chávez".(Xinhua) 16/09/2008
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