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Brasil atrae a empresas de todo el mundo para acelerar la explotación de sus enormes campos petroleros recién descubiertos en el océano Atlántico, una tarea que demanda recursos físicos todavía no disponibles hoy en el mercado.
Las autoridades de los poderes Ejecutivo y Legislativo discuten cual podrá ser el mejor régimen de legal explotación de esos yacimientos del "pre sal", que podrían sumar miles de millones de barriles a las reservas probadas del país.
Mientras tanto, la petrolera Petrobras -controlada por el gobierno- prepara una estrategia detallada para el desarrollo de al menos dos yacimientos ya identificados por ella y por sus socias, la británica BG y la portuguesa Petrogal en un consorcio, en ese horizonte geológico.
El gobierno ha afirmado que respetará los contratos firmados con Petrobras y sus socias para el desarrollo de esos primeros yacimientos ubicados en estratos más allá de una gruesa costra de sedimentos salinos de hasta 7.000 metros de profundidad desde la superficie marina y a 350 kilómetros de tierra firme, que demandan intensivos esfuerzos tecnológicos y financieros.
La nueva era petrolera de Brasil se inicia con los campos de Tupí e Iara, que juntos se supone contienen 12.000 millones de barriles de hidrocarburos, además del campo de Júpiter, de gas natural.
En todo el "pre sal" se presume la existencia de entre 50.000 y 80.000 millones de barriles, una previsión que ha llevado al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva a anunciar reformas en la ley del petróleo para asegurarse que esa riqueza "llegue al pueblo".
Toda la formación del "pre sal" tiene 112.000 kilómetros cuadrados, de los cuales Petrobras controla 35.000 kilómetros cuadrados en varios bloques en los que apenas ha perforado una docena de pozos. El resto está sin licitar.
Mientras crece el debate acerca del régimen legal para explorar el nuevo petróleo, Petrobras inició su estrategia para hacer viables millonarios proyectos de largo plazo.
Según destacó recientemente en una conferencia el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, la estrategia ampliará la capacidad productiva de sectores altamente competitivos, incentivará la participación de nuevas empresas nacionales y extranjeras e incentivará la instalación de firmas internacionales en Brasil.
El propósito es incrementar la capacidad de suministro local de bienes y servicios, para que el nuevo petróleo sea motor de la economía y genere miles de empleos y renta en sectores conexos.
También se reducirá el impacto de millonarias importaciones de materiales y equipos sobre las cuentas externas del país.
Mientras salen las definiciones en los segmentos de exploración y producción, ya "aguas abajo" la industria petrolera brasileña ha iniciado una profunda transformación capitaneada por Petrobras y sus inversiones de más de 20.000 millones de dólares por año, que habrán de subir sustancialmente el año entrante para incorporar los proyectos del "pre sal".
La empresa ya ha anunciado "agresivos programas de licitación" para contratar 234 navíos, entre taladros submarinos, plataformas y barcos de apoyo; e invertirá 31.000 millones de dólares en cuatro nuevas refinerías con capacidad para procesar 1,2 millones por día del nuevo petróleo y en ampliar su red de gasoductos terrestres y submarinos.
Para Gabrielli, no sólo en Brasil, sino en todo el mundo, no hay hoy capacidad instalada excedente de bienes y servicios para atender esta demanda, por lo que "habrá que crear" esa capacidad.
Un informe privado del Citigroup, divulgado hoy en Sao Paulo a propósito de la feria de tecnología y servicios "Río Oil and Gas 2008", que terminó la semana pasada, señaló que la capacidad productividad de petróleo se expandirá a pesar de las fluctuaciones de precios del crudo.
Pero prevé que sólo a partir del 2013 habrá una entrada significativa de ese nuevo petróleo al mercado.
Las empresas del sector destacan que Brasil hoy presenta el más rápido crecimiento mundial en las actividades costa afuera de exploración y producción de petróleo y gas natural.
Su producción global de 2,3 millones de barriles por día se duplicará en 10 años y Brasil pasará a ser un importante exportador, lo que abre enormes oportunidades para empresas de esa área, incluyendo desde armadores de barcos hasta proveedores de tecnología y equipos.
En "Río Oil and Gas", los empresarios confirmaron las potencialidades de crecimiento del sector durante las ruedas de negocios que en tres días generaron acuerdos por unos 100 millones de dólares equivalentes, destacó el Instituto Brasileño del Petróleo (IBP).
"Sin embargo, ese valor puede ser sólo la punta de una demanda que puede llegar a 5.000 millones de reales (unos 2.800 millones de dólares) en máquinas y equipos" de manera directa, según la Abimaq, una asociación de empresas de bienes de capital.
Para el empresario Alberto Machado, director ejecutivo de petróleo y gas de Abimaq, aunque la explotación del pre sal está muy lejos, las inversiones ya previstas "son suficientes para agitar todo el sector". (Xinhua) 23/09/2008
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