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Por Omar Mendoza
La presidenta chilena Michelle Bachelet describió como ''ironías de la vida'' que los países ricos, que daban recetas a los países latinoamericanos para desarrollarse, estén el día 7 en crisis financiera y al borde de la recesión.
En declaraciones difundidas hoy por la prensa, la mandatario dejó entrever que el neoliberalismo a ultranza es el responsable de esta crisis, ante la creencia de los países ricos de que las grandes finanzas no debían ser controladas por los gobiernos.
"Por años los países ricos y los centros financieros internacionales nos enseñaban a América Latina a organizar y modernizar nuestros mercados y nuestro estado" y vemos que los países ricos, por falta de regulación, entran en crisis", apuntó.
La presidenta Bachelet emitió sus declaraciones en entrevista al diario "Página 12" de Argentina, donde participó con su colega argentina Cristina Fernández y otras 300 líderes femeninas en la III Cumbre de Voces Vitales de las Américas.
Otra ironía de las que hablaba Bachelet pero que no mencionó por considerarla evidente es el auxilio apresurado del gobierno de Estados Unidos para reflotar sus bancos, cuya crisis es la responsable de la crispación financiera internacional.
Estados Unidos, que censuraba la intervencion de otros gobiernos en asuntos financieros, hoy se ve obligado a hacer lo mismo.
Washington ha dispuesto una megasistencia por 700.000 millones de dólares para los bancos, cuya crisis hipotecaria, contagió otros sectores de la economía estadounidense.
Los expertos se preguntan si el rescate bancario en Estados Unidos tendrá los mismos resultados que el de la década pasada en México: la subsecuente privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas.
La presidenta Michelle Bachelet, quien preside temporalmente la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), consideró posible una respuesta regional a la crisis financiera, que inevitablemente afectará el crecimiento de América Latina.
En septiembre, la mandataria dijo ante la asamblea general de las Naciones Unidas que la crispación financiera internacional representaba "una derrota de los que creen que nada se puede regular" y demuestra que "ha fallado" la voluntad de progreso.
"La codicia y la irresponsabilidad de unos pocos", junto a la "desidia política" de algunos líderes, ha arrastrado al mundo a esta "situación de incertidumbre", había dicho la mandataria.
RECETAS QUE AGRAVARON AL PACIENTE
La mayoría de las naciones latinoamericanas aplicaron en los años 80 y 90 del siglo pasado políticas neoliberalistas a recomendación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, ambos dominados por Estados Unidos.
Las medidas comprendidas en el llamado "Consenso de Washington" fueron asumidas por los gobiernos latinoamericanos e incluyeron amplias privatizaciones que dotaron a los gobiernos de recursos de corto plazo pero los despojaron de ingresos a largo plazo.
Según la tesis original, las fuerzas de mercado detonarían progreso e impulsarían el desarrollo de los países que asumieran el neoliberalismo.
Hoy 25 y 30 años después, el neoliberalismo concentró la riqueza y amplió la brecha entre los ricos y los pobres en América Latina.
"Nosotros hemos creído en el estado (gobierno). No creemos que el mercado resuelva todo. Creemos en regulaciones que organicen el mercado y que sea el estado el que pueda garantizar la justicia social", precisó Bachelet.
Otras recetas del "Conseno de Washington" eran fin a subsidios, libre mercado en casi todos los ectores de bienes y servicios, eliminación de barrera cambiarias y flotación de divisas.
Se suman a la lista el logro de fiscales primarios para cubrir los pagos de la deuda externa, finanzas sanas de gobierno y reestructuración del sistema tributario.
Lo paradójico es que Estados Unidos no aplicaba muchas de estas recetas, aunque sí las exigía a los demás países.
Las consecuencias de las recetas económicas son conocidas: desaceleración de la industrialización, o desindustrialización en la mayoría de los casos, y vuelta a economías exportadoras de materias primas.
Las recetas provocaron fuertes diferencias en la distribución del ingreso y un aumento de la desigualdad, junto con la desaparición o restricción de las redes sociales de apoyo otorgadas anteriormente por el Estado.
En muchos países en desarrollo de Latinoamérica, la aplicación de esas medidas fue llevada a cabo por gobiernos dictatoriales y les significaron una integración desequilibrada en la economía mundial.
Las recesiones en varios países a fines de los 90 y crisis financieras como la de Argentina a finales de 2001 son buenos ejemplos del fracaso de las "Recetas" del FMI".
Las declaraciones de Bachelet han sido bien acogidas en ese país, que rompió definitivamente con el FMI.
La mandataria ha aplicado programas económicos propios, acorde con su historia económica y con total independencia de los organismos internacionales.(Xinhua) 08/10/2008
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