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El presidente boliviano Evo Morales confirmó el día 20 aquí que el Congreso había alcanzado un acuerdo político para la celebración de un referendo sobre la nueva Constitución el 25 de enero de 2009 y el adelanto de las elecciones generales al 6 de diciembre de ese año.
El acuerdo entre oficialistas y opositores se produjo el mismo día de la llegada a La Paz de la multitudinaria marcha integrada por decenas de miles de seguidores del presidente para exigir al Congreso Nacional la convocatoria del referendo constitucional.
Encabezados por el propio Morales, los "marchistas" se instalaron pasadas las 15:00 hora local (19:00 GMT) en la Plaza Murillo, el corazón de La Paz, donde se ubican el Congreso boliviano y el Palacio de Gobierno.
Tras un primer anuncio por parte de senadores oficialistas y opositores, el propio Morales confirmó el acuerdo en el exterior del Congreso ante sus bases, que abarrotaban la Plaza Murillo en un ambiente pacífico y festivo.
En un escenario montado en la plaza, Morales presidió el festejo que se desató tras el acuerdo, a pesar de las cesiones hechas por el oficialismo para cerrarlo.
Para lograr el consenso, el oficialismo tuvo que renunciar a una eventual segunda reelección de Morales en 2014.
Asimismo, debió aceptar la corrección "sustancial" de más de un centenar de los 411 artículos del proyecto constitucional relativos a la estructura del Congreso, el régimen electoral, las autonomías y la justicia indígena, entre otros asuntos, como corroboró el vicepresidente boliviano Alvaro García Linera al inicio de la sesión plenaria.
El presidente boliviano instó al Congreso a celebrar de inmediato una sesión plenaria para aprobar la ley de convocatoria del referendo sobre la Carta Magna a fin de poder promulgarla en las próximas horas.
"Una vez aprobada, no importa que sea a las diez (de la noche), la una o las cinco de la mañana, aquí promulgamos, yo promulgo para que todos nos vayamos con la ley de la convocatoria", dijo el mandatario.
Sin embargo, los parlamentarios opositores de la región oriental de Santa Cruz, feudo de los autonomistas contrarios a Morales, ya anunciaron su oposición a la convocatoria del referendo constitucional, pues afirman que el texto no colma sus aspiraciones de descentralización política.
La que algunos ya califican como "histórica" marcha, inundó hoy la capital política de Bolivia tras recorrer casi 200 kilómetros por el Altiplano andino durante siete días desde que partieron de la localidad de Caracollo, con Morales a la cabeza durante los primeros kilómetros.
La marcha oficialista, criticada por la oposición por suponer un acoso al Congreso Nacional, se desarrolló de forma pacífica y sin incidentes, a pesar de que los dirigentes campesinos organizadores de la protesta habían amenazado a primera hora de la mañana de hoy con tomar el Congreso si antes del mediodía no se llegaba a un acuerdo sobre el referendo constitucional.
El acuerdo político que han logrado las fuerzas políticas de Bolivia permitirá también pacificar el país tras la ola de violencia que se vivió el pasado mes de septiembre y que se cobró al menos 18 vidas en la región septentrional de Pando, que se encuentra en estado de sitio.
La conflictiva situación dio paso a dos procesos de diálogo político consecutivos en Bolivia, el primero entre el Gobierno y los gobernadores opositores autonomistas, que concluyó sin acuerdos.
El segundo escenario de diálogo se abrió en el Congreso Nacional con una comisión integrada por las cuatro fuerzas políticas que tienen representación parlamentaria.
Estas mesas de diálogo han sido observadas por varios organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). (Xinhua) 21/10/2008
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