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La dramática valorización del dólar en el segundo semestre del año, llevó a los empresarios brasileños a considerar la necesidad de sustituir productos importados por sus similares nacionales.
Sin embargo, fuentes empresariales admitieron el día 16 que en algunos casos la sustitución de los importados por productos nacionales será bastante simple; en otros, llevará más tiempo y trabajo, pero en los más será simplemente imposible.
La variación del cambio del dólar ha sido tan fuerte como rápida.
En agosto pasado la moneda estadounidense llegó a su menor valor en reales, a 1,56 por dólar, y para el viernes pasado se cotizaba a 2,27 por uno. Un salto de 45,6 por ciento.
Esa diferencia impactó en la actividad económica, especialmente en las industrias que utilizan insumos importados y que elevaron bruscamente sus costos.
Entre los importados difíciles de sustituir está el trigo, cuya producción tuvo fuertes caídas por las huelgas de los productores rurales argentinos, por lo que Brasil tuvo que adquirirlo en Estados Unidos y Cabadá.
Brasil consume actualmente 10,2 millones de toneladas de trigo y este año, con estímulos gubernamentales, debe cosechar algo más de 5 millones de toneladas. El déficit, necesariamente, será cubierto con importaciones.
En consecuencia, el consumidor brasileño pagará más caro por el pan, los biscochos, los fideos y otros derivados.
En el caso de la industria del vestuario, las fibras textiles importadas de China, que resultaban entre 15 y 20 por ciento más baratas que sus similares nacionales, serán sustituidas, sobre todo, por algodón nacional.
Empresarios del sector idicaron que en 2007 Brasil gastó 1.167 millones de dólares en fibras y tejidos importados, que ahora serán progresivamente sustituidos a un ritmo del 12 al 15 por ciento cada dos meses.
En otros sectores esa sustitución tendrá que ser más lenta.
Las industrias productoras de embalajes, plásticos, fertilizantes y paguicidas aumentaron en 50 por ciento sus importaciones entre enero y octubre de este año, en relación a 2007.
La creciente sustitución de la materia prima nacional por la importada provocó una reacomodación profunda del sector químico, incluso con el cierre o cambio de productos de varias empresas, lo que no podrá ser revertido en poco tiempo.
Pese a los obstáculos, la Asociación Brasileña de la Industria Química (Abiquim) estimó que si el dólar se mantiene por encima de los 2 reales, el año próximo venderán alrededor de 4.000 millones de dólares más que en 2008.
En el sector de máquinas y equipos, sus importaciones representaron 40 por ciento de los 25.520 millones de dólares de ventas logradas entre enero y octubre de este año.
Mario Bernardine, asesor económico de la Asociación Brasileña de la Industria de Máquinas (Abimaq), la proporción de importados en ese sector deberá de ser del 50 por ciento en 2009.
A partir de ese año, la sustitución debe alcanzar los 4.500 millones de dólares por año.
Algunas actividades habían sido prácticamente erradicadas del mercado nacional, como la fabricación de herrajes para muebles y aberturas, casi totalmente sustituidas por material importado.
Ahora, las industrias tendrán que reequiparse y contratar personal especializado antes de estar en condiciones de ocupar el lugar de los herrajes importados.
Joao Gomes de Almeida, del Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial (IEDI), señaló que en sectores como la industria productora de aparatos electroelectrónicos, la sustitución sólo será parcial y limitada.
El sector de electroelectrónicos importa insumos por 13.600 millones de dólares al año, y sólo el 10 por ciento podrá ser sustituida de inmediato. Un proceso de sustitución más amplio requerirá la implantación de nuevas industrias en el país.
Pero además hay otro problema serio por superar: la necesidad de mejorar la calidad de los productos nacionales que pretendan ocupar el lugar de los insumos importados.
Las industrias que utilizan esos insumos están habituadas a trabajar con determinados niveles de calidad y no van a aceptar la sustitución por otros de menor calidad, aunque sean más baratos.
La sustitución de importaciones es una gran oportunidad, sin duda; pero también representa un desafío que no todas las industrias brasileñas estarán en condiciones de superar, dijeron analistas.(Xinhua) 17/11/2008
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