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El presidente uruguayo Tabaré Vázquez sorprendió al dimitir como miembro del Partido Socialista (PS), en una reacción a las críticas recibidas por el veto a una ley para la despenalización parcial del aborto.
"Me sigo sintiendo socialista", aclaró el mandatario de izquierda del país sudamericano en la carta en la que informa de su alejamiento del partido al cual perteneció desde 1983, según trascendió el día 4 en la prensa local.
La renuncia golpea a uno de los sectores principales de la coalición de izquierda gobernante Frente Amplio (FA), cuando ésta se apresta a definir el candidato a la presidencia en 2009.
En noviembre pasado Vázquez vetó la despenalización del aborto al argumentar razones constitucionales, jurídicas y científicas, pese a que fue impulsada y aprobada por la mayoría de los legisladores del FA.
La bancada oficialista intentó sin éxito levantar el veto presidencial al no reunir en la Asamblea General del Parlamento la mayoría especial de tres quintos.
Una declaración del PS lamentó el veto y manifestó su discrepancia con los fundamentos de la medida, en una resolución enmarcada en fuertes críticas de legisladores socialistas y de la coalición.
El añejo partido de la izquierda uruguaya se comprometió a impulsar un nuevo proyecto de ley que habilite la interrupción voluntaria del embarazo en 2010, cuando finaliza el mandato de Vázquez.
El vicepresidente Rodolfo Nin Novoa negó que la renuncia tenga otras motivaciones, como la no aceptación del FA, hasta el momento, de la fórmula presidencial que suceda a Vázquez.
"Me parece que el presidente sigue teniendo el mismo liderazgo que ha tenido durante este tiempo", señaló este jueves Nin Novoa.
El politólogo Adolfo Garcé dijo que la imagen de Vázquez no se perjudicará, debido a que dejará el poder con una gran popularidad y con el respaldo de miles de personas que firmaron para su reelección.
"Vázquez nunca necesitó del Partido Socialista y ahora se puede dar el lujo de no pertenecer a ningún sector", opinó Garcé en declaraciones al diario local "El Observador".
El analista recordó que el PS impulsó a Vázquez como alcalde de Montevideo en 1989, pero luego de ocupar el sillón municipal el goberante se abrió camino sólo y su capital político en la actualidad es el apoyo de la gente.
Desde filas del PS se reconoció la pesadumbre por la noticia y se anunció que se intentará convencer al mandatario para que rectifique su renuncia.
Sin embargo, algunos de los cuatro ministros socialistas del gabinete procuraron sin éxito que desistiera de su postura.
"La desafiliación de un integrante del partido, y más la del presidente de la República, es un golpe fuerte" admitió el secretario general socialista, Eduardo Fernández.
El 13 y 14 de diciembre se reunirá el Congreso del FA donde, de no haber consenso para la fórmula presidencial para octubre, se habilitaría la postulación de varios candidatos en las internas de junio.
Vázquez declinó impulsar una reforma constitucional que permita su reelección inmediata por un nuevo periodo (2010-2015), pese a que llegó a ostentar niveles de popularidad cercanos a 60 por ciento.
En la última encuesta de Interconsult, realizada en noviembre último, el nivel de apoyo a la gestión del mandatario cayó a 46 por ciento y por primera vez en su gestión se ubicó debajo de 50 por ciento.
No obstante, se trata del mayor respaldo entre la ciudadanía para un presidente uruguayo luego de cuatro años en el poder desde que se realizan encuestas periódicas. (Xinhua) 05/12/2008
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