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La Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, que se inicia el martes en esta ciudad, donde unos treinta mandatarios intentarán llegar a acuerdos para avanzar hacia un desarrollo sustentable común, abordará especialmente la actual crisis económica global.
Esta primera cita continental, convocada en julio pasado por el presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, cuando aún no se había desatado la crisis financiera en Estados Unidos y extendido al resto del mundo, es una oportunidad única para que la región aborde sus problemas sin la presencia de los vecinos del norte.
La conferencia servirá como antesala para la próxima Cumbre de las Américas, que se realizará en abril de 2009 en Trinidad y Tobago y que es la primera desde la de Mar del Plata en 2005 donde quedó derrotada la propuesta estadounidense del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Después de registrar en el último lustro su mayor crecimiento del PIB por habitante desde los años 70, se prevé que América Latina y el Caribe tengan este año un crecimiento positivo pero menor, debido a la crisis, la que provocará en el 2009 una desaceleración de las economías con negativos efectos sobre la pobreza.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) este año cerrará con 182 millones de personas viviendo en la pobreza, casi un 1% por debajo de la tasa anotada en el 2007, y con la indigencia alcanzando a 71 millones.
El panorama para el 2009 se presenta sombrío, con menor empleo e incremento de la desocupación, bajo crecimiento de los salarios reales, escasez de créditos para las pequeñas y medianas empresas, las cuales absorben a la mayoría de los trabajadores, en medio de los altos precios de los alimentos y los combustibles.
El gran desafío del continente es dar respuesta a esta problemática coyuntura, que podría agravarse en los próximos meses, e implementar a largo plazo políticas de desarrollo e integración regional con sus propios recursos, a fin de aprovechar las oportunidades de la globalización.
Seguramente los mandatarios adoptarán decisiones sobre comercio, integración regional, políticas sociales y económicas comunes, seguridad, integración productiva, medioambiente, crisis alimentaria, energía, migraciones y otros.
Esta cumbre contribuiría a la búsqueda de mecanismos que favorezcan la liberación del comercio intrarregional; dar impulso a las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio; y promover el intercambio con otras áreas, en particular con las exitosas economías de Asia.
Además, reforzaría la cooperación económica y tecnológica y el diálogo político entre los distintos bloques existentes en el área latinoamericana.
La región pudiera mitigar los efectos de la crisis financiera desatada en Estados Unidos con la diversificación de su comercio exterior y también aboliendo el dólar como moneda para el intercambio, como ya lo hacen Argentina y Brasil.
El bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos a Cuba, la posición del bloque regional en relación a la Organización de los Estados Americanos y la situación de Haití están en la agenda de esta cita.
Lula ha dicho que esta cumbre será "una oportunidad inédita" para que los gobiernos latinoamericanos y caribeños discutan cómo coordinar mejor los procesos de integración, la que "debe extenderse a América Central, a México y al Caribe".
Brasil, por su vocación latinoamericana, inmensa geografía y potencial económico, es de las pocas naciones de esta área que puede impulsar esos proyectos integracionistas, sobre los cuales se ha hablado mucho, pero se concretado poco.
Su gobierno ha sido el impulsor de la reciente creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), formada por los integrantes del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) y la Comunidad Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) y Venezuela, Guyana y Surinam, un primer paso que en el futuro podría fundirse en uno solo.
Por otro lado, Centroamérica (Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá) y República Dominicana forman el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), con el que el Mercosur ha realizado negociaciones para formar una alianza comercial, económica y de cooperación.
Este bloque de países ha suscrito convenios de cooperación con la Comunidad del Caribe (Caricom), integrada por Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, San Cristóbal y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago.
También existe la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de nuestra América, integrada por Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia, que busca la integración latinoamericana.
En el marco de este encuentro continental en Salvador, también se realizarán las cumbres del Mercosur y Unasur.
Según el propio Lula, la idea es tender puentes entre todos los mecanismos de integración que existen en América Latina y el Caribe a fin de "comenzar a construir la verdadera unión latinoamericana". (Xinhua) 16/12/2008
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