|
Luego de casi tres años de intenso trabajo solidario a lo largo y ancho de su territorio, Bolivia declaró este 20 de diciembre su territorio libre de analfabetismo; proceso que demandó la inversión de recursos humanos y financieros, pero principalmente de la participación de quienes habían sido marginados de su derecho a leer y escribir.
Por ello, este día, que calificó el ministro de Educación y Culturas, Roberto Aguilar, como "el acontecimiento educativo más importante de nuestra historia republicana", se constituye en el esfuerzo más importante para que Bolivia comience a dejar un pasado marcado de discriminación, injusticia e intolerancia, señala un despacho de la Agencia Boliviana de Informaciones (ABI).
El programa de alfabetización "Yo, sí puedo" se extendió por los nueve departamentos, tan diversos como sus habitantes: Un logro no sólo de política social, sino también económico porque la educación es inversión para el desarrollo de un país.
"Es el primer paso en universalizar el derecho a la educación. No es un acto más sino el salto histórico en un proceso para hacer de la educación un derecho pleno para todos", graficó Aguilar, en la declaratoria de territorio libre de analfabetismo en la ciudad de Cochabamba, capital del departamento homónimo (centro).
Bolivia se suma a Cuba (1961) y Venezuela (2005) como el tercer país de América Latina liberado de analfabetismo y, para celebrarlo, el coliseo cochabambino de la Coronilla recibió, desde tempranas horas, a miles de bolivianos de todas las regiones del país.
La ceremonia popular comenzó cerca de las 15:30 (20:30 GMT) con la participación de grupos folclóricos y casi simultáneamente, una masiva marcha partía de la zona del estadio "Jorge Wilstermann" y una hora más tarde llegaba al coliseo de la Coronilla.
Al menos diez mil collas, cambas, chapacos, cochalas, paceños, potosinos, orureños, en sí todos bolivianos; junto a facilitadores cubanos y venezolanos, y en presencia del presidente, Evo Morales, e invitados especiales acudieron a declarar a Bolivia "liberada del analfabetismo".
En la marcha se movilizaron hombres y mujeres, niños y jóvenes, acompañados de tarqueadas (grupos musicales autóctonos), portando tricolores nacionales y wiphalas con estribillos de apoyo a quien impulsara este proceso: Evo Morales.
En 33 meses de intenso trabajo, de 824.101 personas inscritas en el programa de alfabetización, es decir el 100 por ciento de todos los iletrados en el país; se graduaron 819.417 participantes, es decir el 94.5 por ciento; el resto aún pasa clases en varios puntos de alfabetización.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), un país es declarado libre de analfabetismo cuando al menos el 95 por ciento de su población sabe leer y escribir.
Para certificar este aspecto, su representante de la región andina, con sede en Quito, Edouard Matoco, estuvo presente.
Todo este proceso contó con el soporte financiero otorgado por la República Bolivariana de Venezuela, a través del Convenio Interinstitucional de Financiamiento que adjudicó al Programa Nacional de Alfabetización (PNA) 35.550.000 bolivianos (alrededor de cinco millones de dólares).
Otra fuente de financiamiento del programa provino del Tesoro General de la Nación (TGN), que entre 2006 y 2008 erogó 28.958.246 bolivianos (cuatro millones de dólares).
A esos recursos se sumaron las donaciones de los gobiernos de Cuba y Venezuela de equipos que dieron las condiciones técnicas del proceso de alfabetización a través de teleclases, incluso en aquellas regiones a las que no llega la energía eléctrica en pleno siglo XXI, producto del abandono en el que históricamente fueron sometidas.
Televisores, reproductores VHS, manuales de los facilitadores, cartillas y todo el material se llevó a esas zonas a través de diversos medios de transporte, incluso a lomo de bestia.
El programa "Yo, sí puedo" contó con 29.995 televisores, 29.998 reproductores de video VHS, 751.655 cartillas en castellano, 110.511 manuales del facilitador en castellano, 29.825 juegos de video-clases en castellano, y 8.435 celdas fotovoltaicas.
También con 451.500 cartillas "Ya puedo leer", 179.800 cartillas en lengua aymara, 17.645 manuales en aymara, 10.232 juegos en videoclases en aymara, 350.050 cartillas en quechua, 34.800 manuales en quechua, y 17.300 juegos de videoclases en lengua quechua.
Además, se trabajaron en 50.582 grupos de clases y en 28.450 puntos de alfabetización instalados en todos los municipios del país; se instalaron 8.350 paneles solares, se atendió médicamente a 251.825 participantes del PNA y se entregaron lentes a 212.078 alfabetizados.
Durante la última etapa del "Yo, sí puedo" se graduaron 13.599 iletrados en idioma quechua y 24.699 en idioma aymara.
La totalidad de los 327 municipios que tiene Bolivia fueron declarados como territorios libres de analfabetismo.
Es decir que la tasa de analfabetismo en cada uno de estos municipios se redujo a un nivel por debajo del 3,9 por ciento.
Este fue el esfuerzo que permitió declarar territorio libre de analfabetismo a Bolivia: 128 colaboradores cubanos, 47 venezolanos y 60 mil bolivianos, entre profesores, estudiantes y otros profesionales, participaron de las comisiones como facilitadores y coordinadores del programa. (Xinhua) 22/12/2008
|