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El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, destacó el lunes lo que tiene en común con el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, pese a las diferencias políticas que existen entre ambos.
Durante la inauguración del seminario "Brasil-Unión Europea: Desafíos y oportunidades para los próximos años", evento paralelo a la Cumbre Brasil-Unión Europea que se realiza en Rio de Janeiro, el gobernante francés elogió a Da Silva.
"El presidente Lula y yo podemos ser muy distintos, pero lo importante es que nos entendemos. Cuando digo que necesitamos a Lula en los ámbitos centrales de la gobernabilidad mundial, estoy siendo absolutamente sincero", afirmó.
Sarkozy extendió su elogio al afirmar que la Unión Europea como un todo confía en las políticas del presidente brasileño, y señaló que coincide con Lula en que llegó la hora de la política, en lugar del dominio de los tecnócratas.
"No tengo nada contra los tecnócratas, personalmente, pero ocurre que ellos no fueron electos para gobernar nuestros países", dijo el presidente francés.
Sarkozy destacó la importancia de la reunión del G-20 realizada en Washington, ante el agravamiento de la crisis internacional, y la relevancia de que en esos foros se haga oir la voz y la opinión de países como Brasil.
"Era hora de que los países como Brasil se reunieran a las mayores economías del mundo para decir es ésto lo que queremos, es ésto lo que América Latina necesita", señaló.
También subrayó la importancia de la preparación de la próxima cumbre del G-20, que se realizará a principios de abril, para discutir la reestructuración del sistema financiero internacional.
Sarkozy se refirió a los cambios sufridos por el mundo en los últimos años y reafirmó la importancia de la multilateralidad en la solución de los problemas planteados, sugiriendo que "en 2008, el mundo entró realmente al siglo XXI".
La referencia al multilateralismo fue una crítica directa a los Estados Unidos, de los cuales el gobernante francés afirmó que Europa es una gran aliada, pero manteniendo sus propios valores y posiciones.
"No queremos más un mundo de especuladores, queremos un mundo de empresarios empreendedores; no queremos que las mismas causas vuelvan a provocar los mismos efectos nefastos", declaró.
Sarkozy se refirió superficialmente a los problemas del medio ambiente y a los cambios climáticos, negando que Europa adopte una posición de indicar a los demás lo que deben hacer.
"No podemos venir a decir a los países en desarrollo 'hagan lo que nosotros no hacemos', sino proponerles que hagan aquello que los europeos ya estamos haciendo", y mencionó a la destrucción de la zona amazónica como uno de los problemas mundiales en lo que la voz de Brasil es fundamental.
En cuanto al acceso de los productos agrícolas del mundo en desarrollo a los mercados europeos, recordó que si las exportaciones agrícolas de Brasil se multiplicaron por tres en los últimos años, Europa también quiere poder vender sus servicios.
"Europa no quiere nada que no esté dispuesta a ofrecer igualmente a Brasil", subrayó Sarkozy. (Xinhua) 23/12/2008
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