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Mientras el gobierno de Chile acelera la tramitación en el Congreso del proyecto de ley que mejora el seguro de cesantía para que sea aprobado en enero de 2009, comienzan a advertirse las señales de la llegada de la crisis al país.
El ministro vocero de Gobierno chileno Francisco Vidal anunció el martes que durante la próxima semana se enviará al congreso la iniciativa que crea un subsidio a la contratación de trabajadores, para que entre en vigencia en marzo, como parte de las medidas ante la crisis global.
Añadió que la decisión de la presidenta Michelle Bachelet "es que nadie (ministros y legisladores) se va a ir de vacaciones mientras el proyecto que mejora el subsidio de cesantía no sea ley".
Por otro lado, la paralización de al menos una docena de proyectos de inversión en Chile, por 553 millones de dólares, es una fuerte señal de que la crisis está penetrando este país.
Según el gerente general de la Corporación de Bienes de Capital, Orlando Castillo, los efectos del desplome económico "se están notando y dan cuenta de que Chile no es un país inmune a los efectos globales".
Castillo dijo a una emisora que el primer semestre de 2009 será clave en el panorama económico, porque muchas empresas están siendo más cuidadosas con las variables de sus proyectos, y evaluarán si se retoman o suspenden las iniciativas de negocios.
Del total de proyectos que han sido suspendidos, 72 por ciento corresponde al sector inmobiliario, pero la situación se ha ido extendiendo a otros sectores, como la industria y la minería, debido a la caída en los precios del cobre y de las materias primas.
El cobre chileno, que hace apenas cuatro meses se cotizaba a cuatro dólares la libra, esta semana registró solamente 1,30 dólares en el mercado internacional.
El gobierno insiste en que Chile está mejor preparado que en ocasiones anteriores, como en la crisis financiera que azotó Asia en 1998, para enfrentar turbulencias de los mercados, porque tiene grandes reservas en divisas y ha diversificado su comercio exterior.
Bachelet, además de preocuparse por mantener la liquidez del sistema financiero, ha puesto en marcha un conjunto de medidas en beneficio de las pequeñas y medianas empresas, tanto industriales como mineras, intensivas en uso de manos de obra.
También se ha proyectado un plan de inversiones en obras públicas que podrían significar hasta 70.000 puestos de trabajo el próximo año, cuando se estima que el desempleo podría subir 2,5 puntos porcentuales y rebasar la cifra del 10 por ciento.
Castillo consideró positiva la llegada a Chile de la cadena minorista estadounidense Wal-Mart, que el martes lanzó una oferta pública por 2.700 mdd para adquirir la cadena local de supermercados D&S.
Por su parte, Francisco Rosende, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Católica, dijo estar pesimista porque las decisiones se tomarán en el escenario electoral presidencial del 2009.
"La política lo va a enredar todo", vaticinó.
Pronosticó que el crecimiento del próximo año podría situarse en un rango de cero a dos por ciento, un desempleo en torno al 10 por ciento (ahora es de 7,5 por cientio) y una inflación más baja que la de este año, que subió a 9,5 por ciento.
En contraste, el ex presidente del Banco Central, Carlos Massad, se mostró optimista.
Massad dijo a los medios que él no cree que Chile entre en crisis, porque el crecimiento no será negativo sino marginal, y porque cree que las medidas que los países están adoptando puedan acortar la crisis.
"Chile está bastante bien fortalecido para evitar una caída brusca del producto en términos absolutos. Hablar de crisis en el contexto de que vamos a tener un reventón de caída en el PIB es un error, es animar a los más pesimistas", comentó.
No obstante, tanto entre las autoridades, como entre los empresarios y líderes sindicales chilenos hay gran preocupación por la incertidumbre sobre los impactos de la crisis global en el país, que rellena las páginas de periódicos locales. (Xinhua) 24/12/2008
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