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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) dijo que para poder cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas se necesitan actualmente unos 50.000 millones de dólares adicionales por año.
En el artículo "Finanzas internacionales y desarrollo: ¿oportunidad o amenaza?", difundido hoy en la Revista de la CEPAL, el académico español Jorge García-Arias indicó lo anterior al estudiar la asistencia oficial al desarrollo y el endeudamiento externo.
El autor del texto afirma que se precisan reformas estructurales de gran calado en el sistema financiero internacional y en los instrumentos y mecanismos de financiación para el desarrollo.
El año 2000, en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, los jefes de Estado acordaron establecer dichos objetivos y metas para el 2015 en el combate a la pobreza, la hambruna, las enfermedades, el analfabetismo, la degradación del ambiente y la discriminación contra la mujer.
En su artículo, el catedrático español señala que el volumen de activos que circulan por los mercados financieros internacionales es gigantesco, pero sólo una fracción muy pequeña de ellos se destina a financiar actividades de desarrollo.
En 2007 se transaron entre 832.000 y 1.000.000 de miles de millones de dólares. Sin embargo, en ese año los donantes de ayuda oficial al desarrollo sólo destinaron unos 100.000 millones de dólares, según la Organización de Cooperación y Desarrollo (OCDE).
García-Arias señaló que se necesitarían, anualmente, al menos 50. 000 millones de dólares adicionales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.
Según el autor, la espectacular dimensión que han alcanzado los mercados financieros intensifica las interconexiones de los sistemas bancarios, monetarios y financieros nacionales. Pero desamparos y amenazas se ciernen sobre la conexión finanzas internacionales- desarrollo.
En este contexto, la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) está llamada a compensar los desequilibrios y rellenar las lagunas que la iniciativa privada genera.
La AOD ha evolucionado satisfactoriamente en los últimos años, pero persisten varios problemas: su escaso monto total, su estructura y composición, su volatilidad y su alto grado de concentración espacial y de condicionalidad.
El académico propone reformar la arquitectura financiera internacional por la que circulan las corrientes financieras privadas; respetar los compromisos cuantitativos de la AOD, destinando a ella un 0,7 por ciento del PIB mundial; reformar los instrumentos de la AOD, y reequilibrar su gestión para privilegiar la asociación más que la ayuda entre países donantes y receptores.
Finalmente, sugiere poner en marcha algunos mecanismos innovadores de financiación para el desarrollo, específicamente el servicio de financiación internacional (IFF) y los impuestos supranacionales.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio comprometen a la comunidad internacional a una visión expandida de desarrollo, la cual promueva el desarrollo humano como la clave para sostener el progreso tanto social como económico en todos los países, y reconocen la importancia de crear una asociación mundial para el desarrollo. (Xinhua) 08/01/2009
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