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El ex presidente cubano Fidel Castro desestimó el día 6 las acusaciones contra dos jubilados norteamericanos de espiar a favor de Cuba, lo que calificó como una "ridícula historieta".
En un artículo titulado "Respuesta ridícula a una derrota", Castro comentó el arresto ayer en Washington de Walter Kendall Myers y su esposa Gwendolyn Steingraber Myers, dos jubilados de más de 70 años, acusados de haber espiado durante tres décadas para el gobierno de Cuba.
El líder histórico de la Revolución Cubana afirmó que a lo largo de su vida se reunió con miles de norteamericanos por diversos motivos, "por lo que apenas podría recordar detalles de una reunión con dos personas", en referencia a un supuesto encuentro con ambos en 1995.
"Puedo asegurar que, como cuestión de principios, jamás hemos torturado a nadie ni hemos pagado para obtener información alguna", subrayó el ex gobernante en el artículo publicado bajo el rótulo de "Reflexiones".
Señaló que "los que de una forma u otra contribuían a proteger la vida de ciudadanos cubanos frente a planes terroristas y los proyectos de asesinar a sus dirigentes, de los numerosos programados por varias administraciones de Estados Unidos, lo hicieron por imperativos de sus propias conciencias y merecen, a mi juicio, todos los honores del mundo".
Castro, quien abandonó el poder hace casi tres años por una grave crisis de salud, afirmó que "lo curioso es que esa noticia sale a la luz 24 horas después de la derrota sufrida por la diplomacia de Estados Unidos en la Asamblea General de la OEA".
El miércoles último, la Organización de Estados Americanos (OEA) reunida en la ciudad hondureña de San Pedro Sula, anuló la resolución que en 1962 suspendió a Cuba de ese bloque regional por el ordenamiento sociopolítico adoptado por la isla.
Apuntó que "tal vez influyó en el arresto no solo el tremendo revés sufrido en San Pedro Sula, sino también las noticias de que se estaban produciendo contactos entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba sobre asuntos importantes de interés común".
"Comenzará ahora el juego de la supuesta justicia contra dos personas trituradas de antemano moralmente con acusaciones que predeterminan la conducta del jurado, que debe decidir si son culpables o inocentes", escribió el ex mandatario.
Indicó que "con seguridad no recibirán el trato amable que dispensaron a los terroristas reclutados por el gobierno de ese país para destruir el avión de Cubana con la totalidad de los que iban en él y cometer horribles crímenes contra nuestro pueblo, los cuales, incluso, violaron las leyes de Estados Unidos cometiendo numerosos actos terroristas deleznables en su propio territorio".
Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, autores confesos de la voladura en pleno vuelo, en 1976, de un avión cubano con 73 personas, viven en la ciudad floridana de Miami, el segundo indultado por el ex presidente George Bush padre y el otro en espera de juicio por una simple infracción migratoria.
En referencia al matrimonio detenido, Castro subrayó que "si todo eso fuera cierto, no dejaré de admirar su conducta desinteresada y valiente hacia Cuba".
No obstante, más adelante aseveró que "la confrontación con Estados Unidos es ideológica y nada tiene que ver con la seguridad de ese país".
"¿No les parece a todos bien ridícula la historieta del espionaje cubano", concluyó el ex presidente. (Xinhua) 08/06/2009
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