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Por Luan Xiang
Mientras el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, vuela en un avión jet venezolano hacia la capital hondureña, el Ejército y la policía bajo mando del gobierno interino del país obstruyeron la pista de aterrizaje del aeropuerto Toncontín.
Varios vehículos militares se colocaron en la pista que impidió la llegada del avión, como muestra del rechazo a su restitución por parte del gobierno de facto a una semana de que Zelaya fue destituido y expulsado del poder presidencial.
A las 17:30 horas locales (23:30 GMT), se observó el avión que transportaba a Zelaya y al presidente de la asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Miguel D'Escoto.
El avión circulaba por encima del aeropuerto hasta que el piloto decidió que era "totalmente imposible" aterrizar y dirigió hacia el destino que Zelaya aseguró aclarar más tarde.
Desde la aeronave, Zelaya dijo a la televisión venezolana Telesur, que "están amenazándome con mandar aviones de la Fuerza Aérea para interceptarnos", al afirmar que volverá a intentar el regreso dentro de unos días.
Informó al mismo tiempo que se reunirá en un país centroamericano (El Salvador) con el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y sus colegas de Argentina, Cristina Fernández, y de Paraguay, Fernando Lugo.
Sin embargo los medios reportan la probabilidad de que Zelaya volverá a Washington el lunes después del fracasado intento de recuperar su calidad como mandatario hondureño en el país.
Antes de intentar a aterrizar, pidió al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas hondureñas, Romeo Vásquez, para que "retenga a lastropas".
Zelaya dijo en vivo a Telesur que va "sin armas y pacíficamente a dialogar" y pidió a Vásquez que "retenga lamasacre" al ser informado por la cadena de disparos y muertos en Tegucigalpa.
Hasta el momento, dos personas muertas y decenas de heridos ha dejado un enfrentamiento entre simpatizantes de Zelaya y la fuerza militar-policial que resguarda el aeropuerto Toncontín.
Manifestantes entrevistados por medios locales, informaron que un joven murió de un disparo en la cabeza; la otra víctima mortal fue una joven adolescente.
La policía hondureña, por su parte, negó haber disparado a los civiles al confirmar dos muertes y dos heridos en el conflicto entre el Ejército y los protestantes.
Una fuente policial dijo a la prensa que fueron los soldados responsables del saldo, por la razón de que algunos manifestantes intentaban conseguir acceso a las pistas de aterrizaje del aeropuerto.
Sin embargo, según un fotógrafo del diario La Tribuna, quien contó a Xinhua vía telefónica que "Los policías están disparando con bala viva".
Según narran a Xinhua otros testigos, los uniformados del Ejército de Honduras lanzaron gas lacrimógeno hacia los estimados 30. 000 protestantes que desde la mañana se tomaron las calles alrededor del aeropuerto para recibir a Zelaya que partió este domingo desde Washington.
Por otra parte, el gobierno de facto de Honduras ha comunicado con representantes de la OEA en Tegucigalpa su voluntad y "buena fe" de conversación, afirmó hoy la vicecanciller interina Martha Lorena Alvarado.
Según la diplomática, el gobierno interino hondureño ha ofrecido comformar una delegación para conversar con la Organización de Estados Americanos (OEA), organismo que la víspera expulsó al país centroamericano.
Un documento leído en conferencia de prensa por Alvarado, dice que el diálogo se sostendrá "entre una delegación de Honduras designada por los poderes del Estado y una delegación de la OEA junto con funcionarios de menor rango de la secretaría general".
El propuesto según se dijo, está firmado por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Avilés y dirigido al representante del organismo regional en Tegucigalpa, Jorge Miranda.
La nota resalta que "mientras el diálogo esté en curso no han de producirse actos que puedan poner en peligro la paz social de la República y comprometer el esfuerzo en las conversaciones".
El arreglo se lo propuso el gobierno interino de Honduras a 24 horas de haber sido suspendida del ente regional en asamblea general.
Mientrast tanto, el ex jefe parlamentario y presidente designado por el Congreso de Honduras como sucesor del depuesto Manuel Zelaya, Roberto Micheletti, denunció este domingo una presunta movilización de tropas nicaragüenses hacia la frontera, información que ha sido rechazado por parte de la Fuerza Armada de Nicaragua.
El mandatario interino hondureño manifestó esta mañana que Honduras está dispuesto a defenderse a sí mismo.
Micheletti dijo en una rueda de prensa que pequeños grupos de militares de Nicaragua se movilizan hacia la frontera con Honduras pero hasta el momento aún no la habían cruzado.
Sin relevar más detalles, el jefe del gobierno de facto de Honduras calificó como "una invasión psicológica" la acción de Managua a quien pidió respetar la soberanía hondureña.
Dicha acusación ha sido negada por ser "totalmental falsa" por fuentes del Ejército de Nicaragua que pocas horas después desmintieron haber habido tal acción militar a los medios de comunicación.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en un mensaje radial de urgencia que divulgó hoy juró "ante Dios y la patria" que no ha desplazado tropas a las fronteras con Honduras ni pretende atacar guarniciones militares hondureñas ubicadas en territorio de su vecino país del norte.
Al mismo tiempo, la avioneta jet que tiene a bordo el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, tuvo que desviarse hacia El Salvador por no haber podido aterrizar en el aeropuerto de Tegucigalpa.
Así informó una fuente de la Agencia de Aviación de Honduras bajo la administración del gobierno interino que expulsó a Zelaya hace una semana y rechazaba el regreso del presidente destituido.
Al presidente en exilio que se había dirigido hoy desde Washington a su país con intención de recuperar su estado legal como mandatario electo y legítimo, le esperaban en el aeropuerto grupos de simpatizantes zelayistas en medio de una seguridad fortalecida.
Este domingo centenares de policías y militares cerraron las calles de acceso al aeropuerto Toncontín en Tegucigalpa, ante la eventual llegada del derrocado presidente Manuel Zelaya.
Junto a Zelaya viajaban en otro avión los presidentes de la región y una comisión de la OEA, rumbo a El Salvador.
Desde la madrugada, el tráfico fue desviado y sólo a pie se puede llegar al lugar.
En la mañana, el canciller del gobierno interino, Enrique Ortez Colindres, dijo que el gobierno giró instrucciones en los aeropuertos para prohibir la entrada al avión en que viaja Zelaya.
Zelaya fue destituído y expulsado a Costa Rica el pasado domingo por fuerza del Ejército hondureño, acto que él denunció como un golpe de Estado militar y que ha sido condenado por la comunidad internacional.
La OEA ha llegado a la resolución de excluir de su lista de países miembros a Honduras, acto de condena que ha sido la primera vez desde la firma de la Carta Democrática Interamericana en 2001.
La suspensión, adoptada al concluir el ultimátum de 72 horas al autoproclamado gobierno de Roberto Micheletti, entró en vigor de inmediato, de acuerdo con el artículo 21 del ordenamiento de la Carta.
El gobierno de Micheletti, por su parte, había adelantado el viernes a retirarse del sistema interamericano, ante la inminencia de la sanción.
El secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, después de dialogar el pasado viernes con representantes de los cuerpos legislativo, de justicia y religiosos de Honduras, lamentó que sus esfuerzos no consiguieran efectivos para el restitución en el poder de Zelaya.
Las manifestaciones en pro y en contra de Zelaya se han mantenido toda la semana.
Se programaba que el 29 de noviembre de este año los hondureños están convocados a las urnas para elegir un nuevo presidente, 128 diputados y 298 alcaldes, mientras que el gobierno de Micheletti se mostró a favor de realizar las elecciones generales con antelación. (Xinhua) 06/07/2009
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