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La mediación del presidente costarricense, Oscar Arias, en el conflicto político que vive Honduras no rindió los frutos esperados tras dos intentos de encontrar un acuerdo entre el presidente depuesto, José Manuel Zelaya, y el de facto presidente Roberto Michelletti.
Arias fue aceptado como mediador por Zelaya y Michelletti para iniciar un diálogo que arrancó en San José la semana anterior.
El 9 de julio, Arias recibió en su residencia personal a Zelaya y Michelletti en encuentros privados, con quienes pactó la conformación de comisiones para entablar un diálogo directo en busca de un acuerdo.
Esos primeros dos días de negociaciones culminaron con resultados nulos, y con las delegaciones de ambas partes reafirmando sus posiciones intransigentes.
Arias aseguró entonces que el diálogo fue valioso en el que ambas partes se sentaron en busca de un acuerdo, a pesar de las severas críticas emitidas por el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien calificó de "aborto" el intento de negociación.
Poco más de una semana después, la residencia de Arias recibió a los representantes de Zelaya y Michelletti, esta vez con una propuesta concreta: la restitución del mandatario depuesto como primer punto en busca del acuerdo.
El presidente costarricense propuso siete puntos en los que pretendió complacer a ambas partes, pues incluía la conformación de un gobierno de "unidad nacional" con representantes de todos los sectores políticos; y una amnistía para los delitos políticos cometidos antes y después del golpe de Estado del 28 de junio.
Además, propuso el traslado de las fuerzas armadas al Tribunal Supremo de Elecciones de Honduras y la conformación de una "comisión evaluadora" que garantice la transparencia de las elecciones presidenciales, que se adelantarían en un mes de su fecha original.
La delegación de Zelaya aceptó la totalidad de la propuesta de Arias, mientras que Michelletti realizó una contrapropuesta, en la que rechazó el regreso del mandatario depuesto al poder, pero aceptó que vuelva a Honduras para enfrentar un juicio.
Para el gobierno de facto, es inaceptable el regreso de Zelaya pues considera que cometió un delito al insistir en una consulta popular para incluir una cuarta urna en las próximas elecciones, en la que el pueblo convocaría una nueva asamblea constituyente.
El representante de Michelletti, Carlos López, consideró la postura de Arias como una "intervención en los asuntos internos de Honduras", lo que "desvirtuó" su papel como mediador.
Tras el final de las negociaciones, Arias afirmó que insistirá durante las próximas 72 horas para que Michelletti reconsidere su propuesta, pero en el lado de Zelaya afirman que ya fue suficiente de negociar con los "golpistas".
Ahora la incertidumbre reina en torno al caso de Honduras, en el tanto Zelaya insiste en que regresará a su país y el gobierno interino en rechazarlo de todas las formas posibles.
Se espera el pronunciamiento de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de otros gobiernos del continente, pues hoy es más incierto que nunca el camino a una posible solución al conflicto hondureño. (Xinhua) 20/07/2009
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