|
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, agradeció el día 21 la condena de Chile y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) a los golpistas que lo derrocaron el 28 de junio.
En declaraciones a una radio chilena, Zelaya dijo que agradecía el llamado de Bachelet como presidenta de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para que sea restituido como presidente de Honduras.
"Chile ha sido uno de los países con su presidenta y todas las demás organizaciones más definido en la condena a este golpe, no reconocer sus autoridades y pedir inmediata restitución del sistema democrático hondureño", expresó Zelaya.
Reiteró que insistirá en su interés de vivir y ejercer el mando en Honduras porque no hacerlo "es como renunciar al derecho a la vida y a la justicia, eso es irrenunciable" y apuntó que los golpistas "están llenos de soberbia, de deseos del poder, de avaricia".
El lunes, Bachelet subrayó: "Quisiera reiterar nuestro urgente llamado al restablecimiento del orden legal y democrático en Honduras".
Bachelet dijo que había conversado con el presidente costarricense Oscar Arias, quien actúa como mediador entre las partes en conflcito en Honduras, y con el secretario general de Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.
Las conversaciones entre las delegaciones que representaban a Zelaya y al gobierno de facto fracasaron el domingo por la postura intransigente de los golpistas de no aceptar la reinstalación del depuesto mandatario.
Bachelet recordó que se han cumplido tres semanas del golpe de estado en Honduras y deseó que el nuevo plazo de 72 horas de Arias permita que las negociaciones concluyan en una solución consensuada y pacífica a la crisis en ese país.
También destacó "la buena disposición" de Zelaya, "quien ha dado las garantías necesarias para lograr una solución que evite la violencia y la confrontación".
La jefa de estado y presidenta temporal de la Unión de naciones Sudamericanas (Unasur) lamentó que "el gobierno de facto no haya mostrado la misma disposición y voluntad de cooperar.
Bachelet precisó que "el pueblo de Honduras no puede seguir viviendo una situación de esta naturaleza, con incertidumbre, con ilegalidad, pagando también el precio del aislamiento internacional".
En otras declaraciones, Zelaya ha dicho que en su país "la guerra civil ya comenzó", y que está decidido a regresar mañana miércoles a Honduras, vaticinando que su "entrada en Tegucigalpa va a ser apoteósica".
El derrocamiento de Zelaya suscitó la cancelación de créditos a Honduras por parte de la Unión Europea, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y otras instituciones de financiamiento internacional.
La presidenta de Unasur, la mandataria chilena Michelle Bachelet, destacó que "hay que evitar que se desate la violencia ante la falta de una solución política".
Reiteró Bachelet que la comunidad internacional no va a aceptar ninguna otra alternativa que no sea el restablecimiento del estado de derecho y la restauración de la democracia en Honduras.
Expresó su disposición a seguir colaborando "con toda nuestra fuerza en las gestiones para lograr una normalización democrática de Honduras, que a nuestro juicio, en estas 72 horas, son claves para que puedan reencauzarse por la vía pacífica, constitucional y democrática".
Reiteró como presidenta de Unasur y de Chile su total respaldo a Arias y a la OEA, con la esperanza de que "pueda haber un espacio de recapacitación y reflexión, para lograr un acuerdo que Honduras y la región necesita".
La cumbre de gobernantes o jefes de estado de los 12 países de la Unasur se efectuará el 10 y 11 de agosto en Quito, Ecuador, con posibilidad de que el derrocamiento de Zelaya sea uno de los temas.
Como presidenta de Unasur, Bachelet afrontó con eficacia la crisis de 2008 en Bolivia, donde un conflicto entre el presidente Evo Morales y un movimiento separatista devino en una matanza de indígenas. (Xinhua) 22/07/2009
|