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El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dijo el día 29 que los nicaragüenses deben rechazar el retorno de las armas en la región luego de que los sandinistas las cambiaron por urnas y votos.
Zelaya se reunió este miércoles en la ciudad de Ocotal, cerca de la frontera con Honduras, con representantes de la Organización de Naciones Unidas (ONU) radicados en Nicaragua.
El depuesto presidente hondureño dijo que, aunque no quiere meterse en la política interna, la derecha de todos lados está recogiendo las armas en el continente americano para apoyar golpes de Estado, y que eso es un mensaje para los nicaragüenses.
Zelaya dijo que quienes hacen ahora los revoluciones pacíficas son los movimientos de izquierda y sociales, y que las derechas reaccionarias vuelven a las armas para explotar a las naciones de esta región, y hay quienes todavía respaldan los golpes de Estado.
Antes de reunirse con los representantes de la ONU para conocer la situación de su familia, Zelaya arengó a sus seguidores acantonados en albergues de Ocotal, 226 kilómetros al noreste de Managua, para darles ánimos.
Luego de entonar a capela un corrido sobre el prócer hondureño Francisco Morazán, Zelaya dijo que "estos vikingos (golpistas), de Honduras, ya se cruzaron la raya" e instó a defender la Patria y la Constitución de Honduras de la metralla de los militares.
"Nosotros debemos de ir fortaleciéndonos, y no debilitándonos, para que podamos hacer nuestro ingreso a Honduras de una forma ordenada, y tratar de establecer los mecanismos del diálogo, pero sin olvidar que ellos (los golpistas), cometieron un pecado y deben pagarlo", añadió.
Los simpatizantes de Zelaya se mostraban cansados, además de que casi no tienen alimentos en los albergues, en los que se han organizado en Milicias Populares de la Resistencia contra el Golpe de Estado.
Además, entre los hondureños comenzaron a surgir enfermedades respiratoria y diarrea, así como afecciones en la vista, la piel y de los músculos.(Xinhua) 30/07/2009
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