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El desterrado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, afirmó el día 4 que profesa el cristianismo y la paz como un método de convivencia humana y que rechazar la violencia en cualquiera de sus formas "es la manera más incivilizada de resolver los problemas".
Agregó que como hondureño, "como catracho y como lanchano que soy de una región, donde todos los habitantes usan tres armas: una en la bota, una en la cintura y otra en la espalda, es decir, una región que está armada siempre. Mi posición no es la Ley de Talión (ojo por ojo), mi posición es pacífica".
En la escalinata de Los Pinos, donde fue recibido por el presidente de México, Felipe Calderón, el derrocado presidente hondureño, señaló que su presencia en el Ocotal, en territorio nicaragüense, fronterizo con Honduras, es a manera de un símbolo, pero de resistencia pacífica.
Y a sus seguidores les dice que no se conteste a la barbarie utilizada por el grupo de facto con violencia, ni física ni verbal, como la utilizan "ellos", sino utilizando medios pacíficos.
Apuntó que el movimiento de ese símbolo es con base en el artículo 3 de la Constitución de Honduras, que señala claramente que "nadie debe obediencia a un gobierno que surge por la fuerza de las armas. La insurrección es un derecho que consigna la Constitución y yo la llamo pero a una insurección de una manera pacífica".
Zelaya comentó que se está abriendo un expediente grave en América Latina. Y explicó que "si las derechas que también existen en Nicaragua, apoyan los golpes de estado militares para parar procesos sociales también los pueblos tienen derecho a portar las armas para revertir esos procesos que también les afectan a a ellos".
Agregó que "si nace la violencia de la derecha, renace la violencia de los grupos sociales, a los que se les dijo hace 20 años (después de la caída del muro de Berlín), que se dejaran las armas, como ejemplos el Frente Sandinista (en Nicaragua) o el Frente Farabundo Martí (en El Salvador) que dejaron las armas y ganaron la presidencia".
Zelaya apuntó que esos grupos sociales cambiaron las armas por las urnas y en ese sentido se trata la cuarta urna, para que participen en las tomas de decisiones, pero si se les impide, entonces se está abriendo un proceso.
En Honduras, como en México, dijo, el presidente los elige el pueblo y hay cambio cuando el presidente muere o desaparece físicamente, pero aquí no es el caso.
El mandatario reitereó que usará todas las armas posibles, cartas de democracia de la OEA, la ONU, y los instrumentos pacíficos, para que el pueblo deje de sufrir la represión.
A manera de remate pidió la solidaridad de los medios, y a los países, ya que no basta con condenar el golpe hay que denunciar a un régimen que quiere gobernar por medio de la fuerza y las armas. (Xinhua) 05/08/2009
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