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El gobierno de Colombia asumió como "una grave situación de orden público" de Venezuela el caos que se vive en la frontera de ambas naciones por la restricción del paso de colombianos a territorio venezolano.
En un comunicado emitido el día 4, el ministro colombiano de Relaciones Exteriores, Jaime Bermúdez, lamentó la crisis en los límites y rechazó los juicios a priori de las autoridades venezolanas tras el asesinato de un grupo de colombianos a los que calificaron de "paramilitares".
"El gobierno colombiano se permite informar que lamenta la grave situación de orden público que se vive en Venezuela, la cual ha cobrado la vida de un importante número de colombianos... En relación con los asesinatos en Venezuela cualquier tipo de hipótesis es de suma gravedad", indicó.
Para el canciller, "algunas voces en (Venezuela) pretenden sugerir que por tratarse de presuntos integrantes de los mal llamados grupos paramilitares, existiría algún tipo de justificación para lo ocurrido".
La declaración se conoció en medio del caos que enfrentan los habitantes de la frontera colombo venezolana, debido a los controles de la guardia venezolana después del asesinato de dos uniformados el lunes pasado.
Bermúdez agregó que Bogotá está dispuesta a colaborar en las investigaciones de las autoridades venezolanas para esclarecer las recientes muertes y aseguró que el Estado que lucha contra el terrorismo y narcotráfico actuará en justicia para determinar responsabilidades del caso.
"El gobierno colombiano está dispuesto a cooperar con las investigaciones de la justicia venezolana a fin de establecer responsabilidades. Colombia repudia la muerte de dos guardias de Venezuela y se solidariza con las familias de las víctimas", indicó.
Caracas aseguró tener información sobre un supuesto "espionaje colombiano" que involucraría a agentes de la policía secreta DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), y lo relacionó con la masacre de los jóvenes, en la que también perecieron un peruano y un venezolano.
Los gobiernos locales y autoridades regionales de lado y lado llamaron la atención de los gobiernos para que se dé una salida al conflicto político que ha desatado acciones violentas entre los pueblos.
El pasado 24 de octubre las autoridades venezolanas hallaron los cuerpos de nueve jóvenes colombianos que fueron secuestrados y asesinados. Las familias dijeron que las víctimas eran trabajadores ambulantes, pero Venezuela los consideró "paramilitares".
Los gobiernos de ambas naciones pasan por una de sus peores crisis debido al rechazo venezolano a un convenio militar entre Colombia y Estados Unidos, que el presidente Hugo Chávez considera dirigido en su contra y desequilibrante para la seguridad de la región.
Autoridades gubernamentales regionales reclamaron al gobierno gestiones diplomáticas similares a las que desarrolla en los límites con Ecuador para reanudar las buenas relaciones con ese país.
Los comerciantes atascados en los puentes internacionales y preocupados por el deterioro de sus productos y por su sustento, se lanzan al río para evadir el control de la guardia venezolana que según testimonios, sólo permite el paso a personas con documentación venezolana.
"No hemos podido acercarnos ni a la base de la guardia venezolana porque ayer (martes) hasta las 17:00 horas (22:00 GMT) abrieron el paso, estamos acordonados y la única forma de pasar es por dentro del río y por debajo del puente", relató a la radio en Bogotá Alberto Marros, cónsul de Colombia en el estado San Antonio.
La alcaldesa de la ciudad Cúcuta que es capital del departamento fronterizo Norte de Santander, María Riascos, dijo que al menos 40.000 colombianos usan a diario el paso internacional para intercambios comerciales.
La burgomaestre, consideró "crítica" la situación que se vive en la región y confió en que las advertencias del presidente venezolanao Hugo Chávez sobre un posible cierre definitivo no sean concretadas.
"Nosotros no hemos (ordenado el cierre). Si la situación sigue complicándose pudiéramos hacerlo. Una de las medidas que estamos estudiando es decretar la emergencia en la frontera y bueno, cerrar eso", indicó Chávez la noche del martes.
Otros afectados buscan llegar hasta el paso por el departamento Guajira, al norte de la extensa frontera de 586 kilómetros y la más dinámica comercialmente en Latinoamérica.
Los presidentes de las cámaras de comercio revelaron desalentadoras cifras sobre la reducción del intercambio entre los dos países andinos en los últimos meses.
Según Magdalena Pardo de la Cámara de Comercio Colombo Venezolana, en septiembre pasado se calculó que cayeron 45 por ciento las exportaciones de Colombia a Venezuela y en 50 por ciento de Venezuela hacia Colombia.
Los gremios económicos calcularon que en un día de cierre de los puentes Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y La Unión, por donde se mueve el 80 por ciento del comercio binacional, se dejaron de mover 6 millones de dólares.
El gobernador del departamento colombiano Norte de Santander, Horacio Serpa, propuso una reunión del presidente Alvaro Uribe y su homólogo venezolano en regiones limítrofes para crear un ambiente de distensión que renueve las relaciones.
Los analistas políticos estimaron necesario que los gobiernos se alejen de la "guerra de micrófono" y se dispongan a mejorar la comunicación, y advirtieron que seguir endureciendo las tensiones pude desembocar en lamentables situaciones.
En este año se pasó de enviar productos de Colombia a Venezuela por 14 millones de dólares diarios a 5,5 millones a finales de octubre, según cifras de los expertos.
Por los puentes internacionales se mueven día a día unos 35.000 vehículos, el 15 por ciento de ellos son de carga.(Xinhua) 05/11/2009
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