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El opositor Partido Demócratas de Brasil corre el riego de debilitarse, pese a la desafiliación del gobernador del Distrito Federal de Brasilia, José Roberto Arruda, acusado de corrupción.
La propia división del partido con respecto a la actitud que debe tomar el gobernador, ante las evidencias de corrupción, ya era un testimonio de la debilidad del grupo político que en el pasado jugó un papel importante.
La fuerte repercusión que las denuncias de corrupción en el gobierno de Brasilia tuvieron ante la opinión pública brasileña, impusieron a los miembros del DEM una actitud tan definida como dura, para no ser contaminados por las acusaciones.
Con excepción de tres de sus dirigentes, partidarios de la expulsión inmediata del gobernador, los demás se mantuvieron vacilantes ante la amenaza de Arruda de radicalizar al partido.
La renuncia al partido de su único gobernador, después de haber perdido 11 de los 65 diputados que había elegido en 2006, colocó al DEM en una posición de partido de segunda clase, después de haber ocupado durante décadas el escenario principal.
Nacido como Arena (Alianza Renovadora Nacional) cuando los dictadores militares resolvieron imponer al país un régimen bipartidario en 1966, el partido se convirtió en la representación de la derecha brasileña, subordinada a los generales.
En 1970 se proclamó como "el mayor partido político de occidente", con más de 70 por ciento de los diputados y 41 senadores electos, de 44 bancas que se disputaron ese año.
Con el inicio de la transición hacia la democracia (1980-1985) empezó la lenta decadencia del partido que, para hacer olvidar su condición de principal colaborador de la dictadura, cambió su nombre por el de Partido Demócrata Social (PDS).
En 1985, para participar en la elección indirecta del presidente Tancredo Neves, contra el deseo de los militares, cambió nuevamente de nombre y se convirtió en el Partido del Frente Liberal (PFL).
Como tal fue coadyuvante en los gobiernos de José Sarney, Fernando Collor e Itamar Franco, para convertirse en el principal aliado de los socialdemócratas con la elección de Fernando Henrique Cardoso en 1994.
Durante ese gobierno ejerció algunos de los más altos cargos de la República, entre ellos la vicepresidencia, ocupada por uno de sus líderes, Marco Maciel.
Pero la derrota de los socialdemócratas en 2002 arrastró consigo a su principal aliado que, precisamente por mantener aquella alianza, perdió la oportunidad de asociarse al poder emergente, representado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Encogido y sin algunas de sus figuras más conocidas en el plano nacional, como el ex senador y ex gobernador de Bahía Antonio Carlos Magalhaes, el PFL cambió otra vez de nombre, rebautizado en 2007 como Democráticos (DEM).
Esta semana, cuando el gobernador Arruda anunció su desafiliación, el DEM perdió el único cargo ejecutivo que le quedaba, ya que la alcaldía de la ciudad de Sao Paulo, ejercida por uno de sus miembros, en realidad es controlada por sus aliados socialdemócratas.
Otra de sus figuras principales, el ex alcalde de Rio de Janeiro César Maia, perdió su prestigio político nacional tras ser derrotado en la elección de 2008 en la ciudad que gobernó, directa o indirectamente, durante 16 años.
Maia se prepara para disputar un cargo de senador por Rio de Janeiro, con escasas posibilidades de conseguirlo, según las encuestas, sin embargo hizo gala de un gran optimismo.
"Volveremos a disputar la hegemonía en el Senado, a partir de una bancada de por lo menos 13 senadores, y ampliaremos nuestra representación en la Cámara, donde llegaremos a los 70 diputados", sostuvo el ex alcalde.
Por ahora el partido, además de promoverse como DEM, debe librarse de los vínculos con el gobernador de Brasilia para escapar a los efectos de la investigación del escándalo que ya es conocido como el "mensalao" de la derecha, en alusión al soborno de diputados para apoyar proyectos del Ejecutivo que se detectó en 2004.(Xinhua) 14/12/2009
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