Actualizado a las 2009:12:16.09:31

ESPECIAL DE FIN DE AÑO: Brasil pone en juego prestigio internacional

El gobierno brasileño decidió asumir una difícil responsabilidad al involucrarse como mediador en el conflicto de Oriente Medio, donde pondrá en juego el prestigio internacional ganado en los últimos años.

La avanzada brasileña es la realización de una voluntad que había sido manifestada en varias oportunidades desde su participación en la conferencia de Anápolis de noviembre de 2007, que reunió en Estados Unidos a un grupo de países y representantes de las partes en conflicto.

Se enmarca en una política externa preactiva sustentada en la pujanza de la economía brasileña, confirmada en el contexto de la crisis financiera internacional, su creciente influencia regional en América Latina y la aspiración de obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).

En noviembre, en un lapso de apenas dos semanas, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recibió a su homólogo israelí Shimon Peres, al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, y al presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, de quienes recibió la bienvenida a las negociaciones de paz.

A los visitantes, Lula da Silva transmitió su convicción de que para superar la parálisis es necesario que todos los actores del conflicto sean incluidos en las conversaciones.

Subrayó que Brasil mantiene un "diálogo franco y abierto" con todos los países de la región, y que defiende el derecho del pueblo palestino a un Estado viable al lado de un Estado de Israel seguro y soberano.

"La búsqueda de un entendimiento en ese y otros temas regionales requiere la incorporación de nuevos interlocutores en las negociaciones genuinamente interesados en la paz. Para dialogar, es necesario construir canales de confianza con desprendimiento y coraje", señaló el presidente.

Da Silva señaló que la expansión de los asentamientos judíos en Cisjordania debe ser congelada, las fronteras de un futuro Estado palestino preservadas, y los ciudadanos palestinos deben tener más libertad de circulación en los territorios ocupados.

Por otra parte, defendió el derecho de Irán de desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos, y se declaró a favor de un Oriente Medio sin armas nucleares.

La entrada de Brasil a los esfuerzos de paz implica la presencia de un nuevo intermediario frente a las tensiones acumuladas en la relación de Estados Unidos con la región, especialmente con Irán, que permita abrir nuevas vías de desarrollo al plan propuesto por Washington.

A pesar de ello, la aproximación con Irán fue objeto de duras críticas por parte de un grupo de legisladores estadounidenses, que vienen incluso retrasando la designación de un nuevo embajador en Brasilia.

Para el profesor Amado Cervo, del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia (UnB) y autor de una Historia de la Política Externa Brasileña, la participación de Brasil en las negociaciones de paz sucede al fracaso de otros países.

"La percepción es que las potencias occidentales no consiguen resultados para una paz definitiva en la región. Las cartas del gobierno brasileño son su política externa pacifista y el prestigio político del presidente Lula", dijo a Xinhua.

Además, conviven en paz en Brasil una numerosa comunidad de origen árabe con una importante colectividad judía, lo que aparece como un elemento integrador que puede facilitar la actuación del país. Cervo destacó que la política externa brasileña se caracteriza por buscar siempre la creación de consensos.

"En Oriente Medio Brasil pretende actuar como mediador, como conciliador, casi como un bombero, tal como hace en América Latina. Ese tipo de actuación es el argumento que tiene el país para pretender un asiento permanente en el Consejo de Seguridad", explicó.

El profesor recordó que no es la primera vez que el país sudamericano se involucra en Oriente Medio, aunque en el pasado debió retirarse por presión precisamente de Estados Unidos.

"En los años 70 Brasil tuvo una penetración muy importante en el Golfo Pérsico, tanto en inversiones, en la exportación de alimentos, como en la captación de petrodólares. En Arabia Saudita inclusive fue instalada una fábrica de vehículos blindados. Esa ofensiva fue malograda, puesto que los Estados Unidos forzaron la retirada de Brasil de la región, que permaneció distante en los años 80 y 90", explicó.

Según él, Brasil puede enfrentar problemas para hacer avanzar las negociaciones, debido a que se trata de una región "difícil de tratar".

"Si usted analiza históricamente, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, a todas las potencias occidentales que entraron allí les fue mal. El riesgo para un país como Brasil existe siempre, la diplomacia encuentra muchas dificultades en la región", apuntó.

El compromiso de Brasil deberá ganar impulso con las visitas del presidente brasileño a Israel, Palestina y Jordania en marzo y a Irán en abril o mayo de 2010. (Xinhua)
16/12/2009

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