Seis décadas después de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial, cientos de manifestantes se reunieron el 15 en Tokio para demandar al primer ministro japonés Junichiro Koizumi que suspenda sus visitas al Santuario Yasukuni relacionado con la guerra localizado en la ciudad capital, en consideración hacia los sentimientos de otros países asiáticos que sufrieron por la agresión de Japón.
El una conferencia patrocinada por un grupo de familias que perdieron a sus seres queridos en el Centro de Educación de Japón en el Distrito Chiyoya de Tokio, los participantes también pidieron la paz mundial y salvar la Constitución pacifista de posguerra de Japón.
Los manifestantes criticaron a algunos legisladores japoneses por visitar el Santuario Yasukuni donde se rinde honor a 14 notables criminales de guerra Clase A de la Segunda Guerra Mundial responsables de las agresiones de Japón contra sus vecinos asiáticos.
Esos legisladores han violado la Constitución de Japón que estipula la separación de la religión y el Estado, acusaron los manifestantes.
"El Artículo 20 de la Constitución (de Japón) claramente estipula la separación de religión y Estado", dijo Shigenori Nishikawa, de 77 años de edad, líder de la Asociación Nacional de Familias Víctimas de la Guerra por la Paz. El perdió a su hermano mayor en la guerra.
"Y no solamente el primer ministro y el emperador sino todos los servidores públicos (japoneses) están obligados a respetar y proteger la Constitución. Cuando se cumple el LX aniversario, renovamos nuestra decisión de que Japón luche por lograr relaciones pacíficas y amistosas con otros países de Asia", dijo Nishikawa en la reunión.
Los manifestantes tomaron las calles en las cercanías de Yasukuni para expresar su firme oposición a las visitas al santuario.
Previamente planeaban acercarse al santuario, pero la policía se los impidió y les solicitó que no se acercaran ante el temor de posibles confrontaciones con activistas de derecha, dijeron funcionarios de la asociación.
Quedaron más de 100 participantes caminando por el área sensible, exhortando a Koizumi a suspender sus visitas al Santuario Yasukuni. La policía se desplegó en el lugar para evitar que camiones de propaganda de grupos derechistas se acercaran a los manifestantes.
"Nuestros jóvenes necesitan más estudios acerca de nuestra historia. Espero que Japón sea un país con muchos jóvenes que puedan ver las cosas desde un punto de vista global", comentó Katsuko Suhako, uno de los participantes.
Por su parte, en el Cememnterio Nacional Chidorigafuchi secular en el Distrito Chiyoda de Tokio, donde están enterrados muertos de guerra no identificados, alrededor de 250 personas, entre ellas parlamentarios de grupos opositores, expresaron su decisión de nunca olvidar la responsabilidad de Japón en la guerra.
"El día del LX aniversario, lo que tenemos que hacer por el mundo, y especialmente por el pueblo asiático, es admitir nuestra responsabilidad como agresores... y mostrar nuestra decisión de no emprender una guerra nuevamente", declaró Mizuho Fukushima, líder del Partido Social Democrático, en una concentración masiva en el cementerio.
Koizumi se abstuvo de visitar el santuario hoy, en el 60 aniversario de la rendición de Japón. Y en vez de ello, visitó el cementerio por la mañana.
Koizumi visitó el santuario por última vez el 1 de enero del 2004.
El ha visitado Yasukuni en cuatro ocasiones desde que asumió el cargo en abril del 2001, provocando críticas cada vez que lo hace tanto en Japón como de países vecinos.
Una mujer de 69 años de edad del Distrito Minato, visitó el cementerio por primera vez con miembros de su familia, diciendo que quiere enseñar a sus dos nietos acerca de las atrocidades de tiempos de guerra de Japón.
"Entiendo lo que los países asiáticos sienten por el Santuario Yasukuni como el símbolo del militarismo debido a que yo misma había sentido eso a través de la educación que recibí en tiempos de guerra. Pienso que el primer ministro Koizumi está apegado al pasado al visitar el santuario. Esto sólo profundiza el problema", señaló.
Los familiares que han perdido a sus seres queridos también visitaron el cementerio, muchos vistiendo ropa de luto. Entre ellos estuvo Sato Yatabe, de 63 años de edad, originario del Distrito Meguro de Tokio, quien perdió a su padre en la guerra cuando tenía alrededor de 30 años.
Shinsuke Watanabe, de 26 años, declaró: "para nuestra generación, la guerra de agresión del país es historia, y pienso que necesitamos intercambiar opiniones con jóvenes asiáticos para entender esta historia desde un punto de vista objetivo". (Xinhua)
16/08/2005