Vestida en blanco y con perlas, la Princesa japonesa Sayako, se despidió el 15 del palacio real de Tokio para casarse con un plebeyo, Yshiki Kuroda.
Una ola de aplausos cargados con los mejores deseos acompañó a la comitiva cuando el vehículo oficial salía lentamente de las puertas del palacio, poniendo así punto y final a los 36 años de Sayako como miembro de la monarquía herditaria más antigua de este mundo.
Tras media hora de trayecto, la princesa llegó al Hotel Imperial, donde se celebra la boda, y entró con el novio y sus parientes en el salón ceremonial.
Según informó la agencia de noticias Kyodo, la boda tendrá lugar en pocos minutos, y no será retransmitida por televisión. (Xinhua)
16/11/2005