Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña, acaba de hacer una visita a EE.UU. y se entrevistó con George W. Bush, presidente norteamericano. Comentarios de prensa de EE.UU. afirman que tal vez ésta sea la última cumbre entre los dos dirigentes en igual situación delicada. En comparación con la imagen que transmitieron los dos antes de la Guerra de Irak, mostrando en aquel entonces una actitud de plena satisfacción y agresiva, ahora presentan una postura algo modesta y alicaída. Acosados por los preriodistas presentes, los dos tuvieron que admitir que en las políticas de los dos países había ciertos errores en el problema de la Guerra de Irak. Esto no puede sino hacer pensar que los "héroes están en su último trance".
Sin embargo, "los patos cocidos aún mantienen un pico duro", tal como reza un dicho chino. Los errores admitidos por los dos no rozan sino la superficie del problema. En la entrevista con la prensa concedida después del encuentro, Bush admitió primero dos errores cometidos. Dijo que no debía haber usado frases irritantes como "que salgan todos ellos (terroristas) a la escena", y "queremos ver a un Osama bin Laden capturado vivo o su cadáver".Dijo que había asimilado lecciones, ya que semejantes expresiones han sido mal interprestadas en algunos lugares del mundo. En seguida, señaló que el mayor error que se había cometido es que EE.UU. está involucrado en el abuso de prisioneros en Abu Ghraib y otras prisiones, y tiene que pagar un costo de largo plazo.
Blair admitió igualmente dos errores: uno, después de derrocar al régimen de Saddam, las tropas norteamericanas e inglesas expulsaron indiscriminadamente a todos los seguidores de Saddam del ejército y del gobierno, y debían haberlos tratado en forma diferenciada; y el otro, no había pensado que después de la Guerra de Irak encontraría desafíos tan grandes y a los resistentes iraquíes tan decididos.
No es difícil ver que lo que los dos se referían son errores tácticos después de la Guerra de Irak, y ellos trataban de esquivar el problema esencial. Este es: ¿Por qué al principio haciendo caso omiso de la opinión nacional e internacional insistieron en el ataque a Irak? Los dos no dijeron ni una sola palabra al respecto.
Los dos mandatarios son iniciadores de la Guerra de Irak, y siempre rechazan admitir que ésta fue un error, y ahora sucede lo mismo. La Guerra de Irak es el capital político más importante de los dos, y la admisión de error en este problema esencial equivale a negarse a sí mismos, perdiendo todas sus apuestas políticas. Por ello, Bush insistió en que aunque no ha encontrado armas de destrucción masiva en Irak, es una decisión correcta deshacerse de Saddam. Blair, que tiene un pico de oro, sabía inteligentemente no tocar esta herida vieja, sino exhortó a mirar "hacia adelante". Alegó cosas como "la guerra ha dividido el mundo, pero la lucha del pueblo iraquí por la democracia unirá al mundo".
Sin embargo, la realidad es que la gran herida de Irak sigue desangrando, y está lejos el día de cicatrizarse. Además salen a la luz incesantemente los escándalos de abuso de prisioneros y matanza de inocentes. La guera no sólo supone una gran carga financiera para EE.UU. e Ingleterra, sino una pesada cruz moral para sus mandatarios. La popularidad de Bush ha caído de su máximo de 80% al 31%; y la de Blair, de más del 60% al 26%. No es de extrañar que la prensa norteamericana afirma que el dúo intransigente de antaño se ha convertido en dos "patos cojos". La alianza especial entre EE.UU. e Inglaterra se ha convertido en un "eje débil". Al parecer, la reciente visita de Blair a EE.UU. no es sino un viaje de anochecer. (Pueblo en línea)
29/05/2006