El Ejército israelí lanzó el 1 de agosto ataques aéreos contra un objetivo de Hezbolá en el Líbano pese a que su Gobierno había anunciado una tregua de 48 horas a partir de la madrugada del 31 de julio pasado.
Mientras tanto el gabinete de seguridad israeli tomó la decisión de que el Ejército ampliara la dimensión de sus ofensivas contra Hezbolá en el sur de Líbano.
El alto el fuego unilateral entre Israel y Hezbolá libanés es imposible, afirmó el miércoles Dan Halutz, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel.
¿Porqué Israel no quiere un alto el fuego inmediato? Analistas locales consideran que existen dos razones por las que Israel no quiere un alto el fuego inmediato en la actualidad.
Primero, Israel todavía no ha logrado su meta establecida anteriormente para sus operaciones militares contra Hezbolá.
Aunque los ataques aéreos del Ejército israelí contra Hezbolá han durado más de tres semanas y tanto el Gobierno como el Ejército confirman que han causado grandes pérdidas a las fuerzas armadas de Hezbolá, esta fuerza aún tiene la capacidad de lanzar cada día más de 100 cohetes a territorios israelíes. El 28 de julio un cohete se estrelló contra un objetivo situado a 50 kilómetros de la frontera entre Israel y el Líbano.
El Ejército israelí reconoció que había subestimado el número de cohetes que posee Hezbolá y que no sabía que Hezbolá tenía capacidad para fabricarlos.
Israel señala que es fácil destruir las plataformas de lanzamiento de cohetes de larga distancia pero no es fácil encontrar y destruir las de cohetes moviles de corta distancia, por lo cual el Ejército israelí no tiene otro remedio que enviar tropas terrestres al sur de Líbano, y ha pagado cara por ello.
Israel sostiene que si en el momento de realizar el alto al fuego Hezbolá aún tiene capacidad de lanzar cohetes al interior de Israel, podría considerar la tregua como la declaración de su triunfo, y que Hezbolá podría participar en el proceso político del Líbano en calidad de ganador pese a que pueda aceptar deponer sus armas.
El ministro de Justicia israelí indicó el 31 de julio que "un alto al fuego en la actualidad significa el triunfo de Hezbolá y el terrorismo internacional". Sin duda alguna Israel no quiere ver este resultado.
En segundo lugar, el Gobierno estadounidense no está satisfecho con los resultados de los ataques israelíes.
Con el respaldo de Estados Unidos, Israel ataca continuamente objetivos desafiando la gran presión de la comunidad internacional. No obstante, ante la táctica guerrillera de "dividir un todo en partes" de Hezbolá, Israel no logró su meta de "librar una batalla rápida para conducir a una decisión rápida".
Además, el Gobierno estadounidense se está enfrentando cada día a una mayor presión internacional a raíz de los bombardeos israelíes contra el puesto de observadores de Naciones Unidas y Qana, provocando la muerte a 4 observadores y más de una decena de civiles libaneses.
La situación en el campo de batalla es muy importante para las negociaciones diplomáticas. El Ejército israelí no logró sus metas originales, y ha perdido la ventaja diplomática que contaba cuando comenzó el conflicto y tanto Estados Unidos como Israel están afrontando una situación diplomática muy desfavorable.
Un artículo publicado 1 de agosto en el diario israelí Haaretz señala que, el conflicto entre Israel y Líbano ha llegado al " tiempo extra", y en este momento el Ejército israelí amplió la dimensión de sus operaciones terrestres con el objetivo de hacer a todo el mundo creer que Israel salga triunfador, pues Israel no quiere dejar al mundo la impresión de un "empate" en el conflicto con Hezbolá .(xinhua)
03/08/2006