Los próximos líderes congresionales del Partido Demócrata serán arrastrados a una lucha contra sus propios apoyadores tras ganar la elección de medio periodo, indicó el domingo el periódico Los Angeles Times.
Cómo van a recompensar los líderes congresionales demócratas a sus apoyadores será un gran problema porque las demandas por compensaciones podrían ser difíciles de satisfacer, señaló el rotativo.
Estos apoyadores "están reclamando crédito por las victorias y demandando lo que consideran su derecho: una serie de acciones ambiciosas --y políticamente provocativas-- sobre control de armas, aborto, seguridad nacional y otros temas que los líderes del partido temen que podrían alejar a los votantes moderados y dejar a los demócratas vulnerables a los ataques del GOP (Grand Old Party o Partido Republicano) como grandes derrochadores o blandos ante el terrorismo", destacó el diario.
Entre los asuntos más acuciantes, la presión sobre los demócratas es especialmente aguda para que den nueva dirección a la política estadounidense en Irak, pero los legisladores demócratas no se han unificado alrededor de una sola política para Irak.
"Si pudieran encontrar un terreno común con Bush sobre una presencia continua de las tropas, podrían rechazar los esfuerzos que hace el GOP para exhibirlos como débiles en seguridad nacional -- pero con ello probablemente enfurecerían a un creciente movimiento contra la guerra que contribuyó a impulsar al partido nuevamente al poder", analizó el periódico.
Muchos demócratas dicen que este asunto fue el que más impulsó al partido para que alcanzara la victoria.
Para los líderes de grupos de interés que son los más leales apoyadores del Partido Demócrata y que fueron excluídos de los círculos interiores del poder por el anterior dominio republicano, el nuevo Congreso significa que ha llegado la hora para la acción, no la transigencia, subrayó el diario.
Agregó que los cabilderos de la Unión Americana de Libertades Civiles, por ejemplo, dan por seguro el rechazo de los demócratas a las cláusulas más controvertidas del Acta Patriota, ley antiterrorista impulsada por la Casa Blanca que algunos críticos califican como inconstitucional. También quieren poner fin al programa de espionaje interno del Presidente Bush.
Reclamos similares provienen de los cabilderos por el derecho al aborto, quienes desean ampliar las opciones para la planeación familiar para las mujeres pobres y dar marcha atrás al enfoque de Bush sobre la educación de la abstinencia y de los que abogan por el control de armas, quienes esperan revivir una prohibición caduca sobre las armas de asalto, según el rotativo.
Los sindicatos obreros, un electorado clave de los demócratas, demanda atención médica universal y leyes que impidan que las empresas traten de aprovechar la mano de obra barata en ultramar.
Funcionarios de Trabajo hicieron también un llamado a Pelosi y Reid para que cumplan su promesa de subir el salario mínimo y permitir que Medicare busque descuentos sobre los precios de las medicinas.
El día después de las elecciones, los líderes laborales declararon un mandato para sus causas e hicieron un llamado al nuevo Congreso para dar marcha atrás inmediata a las políticas antisindicalistas promulgadas por la Administración Bush y para promover una atención médica accesible "para todos".
Todas estas peticiones plantean un desafío para los demócratas que van a encabezar el Congreso --Nancy Pelosi de San Francisco en la Cámara de Representantes y Harry Reid de Nevada en el Senado, dijo el diario.
Tanto Pelosi como Reid han prometido en los últimos días "que gobernarán desde el centro", después de una campaña en la cual la ira por la guerra de Irak y los escándalos en el interior del GOP ayudaron a su partido a atraer a algunos candidatos inusualmente conservadores y a un gran sector de los votantes independientes.
Dar la espalda a esos nuevos votantes podría socavar las esperanzas de los demócratas para consolidar sus nuevas mayorías y recuperar la Casa Blanca en 2008, advirtió el periódico angelino.(xinhua)
13/11/2006