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Los líderes de la Unión Europea (UE), con motivo del 50ºaniversario de la creación del bloque, firmaron el día 25 en la capital alemana una declaración con la que se comprometieron a dotar a los Veintisiete de "fundamentos comunes renovados" para 2009.
El documento lo suscribieron la canciller federal de Alemania, Angela Merkel, quien asume en la actualidad la presidencia del Consejo Europeo, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el del Parlamento Europeo, Hans-Gert Poettering, en el Museo de Historia de Alemania.
"Quedamos unidos en nuestro objetivo de dotar a la UE de fundamentos renovados comunes de aquí a las elecciones al Parlamento Europeo en 2009", reza la declaración.
La canciller alemana, Angela Merkel, cuyo país ostenta la Presidencia rotativa de la UE durante la primera mitad de este año, afirmó hoy que los miembros del bloque han de continuar trabajando de forma más estrecha para superar los desafíos futuros, 50 años después de la fundación del grupo.
En una ceremonia oficial en el Museo de Historia de Alemania que marca el medio siglo de los Tratados de Roma, Merkel afirmó que los Veintisiete necesitan las reformas para continuar siendo " fuertes y competitivos".
Cada uno de los estados miembros "es demasiado débil para afrontar los desafíos", por lo que Europa necesita "una cooperación más estrecha", indicó la canciller.
Asimismo, Barroso exhortó a introducir reformas en las actuales instituciones de la UE para aumentar su eficiencia.
Ante la generalizada crítica a la burocrania de la UE, Barroso indicó que "las instituciones son necesarias".
Poettering instó a los miembros de la UE a "colocar a la población en el centro de la UE", y realizó un llamamiento por una democracia más abierta y por unos principios más orientados a los ciudadanos.
La Declaración de Berlín, que defiende los valores comunes de la UE y las metas para el futuro, no incluye ninguna alusión al Tratado Constitucional del bloque.
El Tratado Constitucional de la UE, diseñado para facilitar la ampliación futura del bloque y a mejorar su eficiencia, se encuentra en un "coma virtual" después de que dos de los estados que fundaron el bloque, Francia y Holanda, rechazaran su borrador en sendos referéndums en 2005.
Conmemoran 50 Aniversario de UE
LISBOA, 24 mar (Xinhua) -- La Unión Europea (UE) celebra el sábado en Berlín, Alemania, el 50 aniversario de su formación con la frase "Estamos unidos por nuestro bien".
El 25 de marzo de 1957 los seis países fundadores, Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, firmaron el Tratado de Roma que dio origen a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE).
Desde su primer momento de integración, hasta los 27 actuales países miembros, la UE ha experimentado cambios y adhesiones.
El 1 de enero de 1973 se registraron las primeras adhesiones con la suma de Dinamarca, Reino Unido e Irlanda a los seis fundadores.
Después llegó Grecia, en 1981, seguida de España y Portugal cinco anos después. En 2004, la UE aumentó de 15 para 25 miembros, al extenderse a Europa del Este.
Los últimos en entrar, Rumania y Bulgaria, lo hicieron el 1 de enero de ese mismo año. Los 27 países celebrarán manana la "gran fiesta de Europa" conscientes de la importancia de la integración para la existencia de paz y estabilidad en el continente, y también de los difíciles desafíos que enfrentan en el futuro.
"La división contranatura del continente fue superada gracias al amor de los pueblos de Europa Central y Oriental por la libertad", es otra de las frases del discurso de conmemoración.
Después de dos guerras mundiales y de los conflictos vividos en los Balcanes, además de las diferentes dictaduras extendidas a uno y otro lado del continente, los europeos saben que gran parte de la seguridad supranacional, la estabilidad de la región y la paz se la deben al empeño de los países fundadores en el Tratado de Roma.
La libertad, la democracia y la tolerancia han sido las aspiraciones comunes de los diferentes dirigentes políticos europeos que han llevado a sus países a la UE, que con el paso de los años ha conseguido alargar su espíritu de integración, sobre todo, al terreno económico.
El Acuerdo de Schengen, que permite la libre circulación de los ciudadanos europeos, o la Política Monetaria Común del Tratado de Maastricht, con el euro como única moneda, son dos ejemplos del cambio en Europa.
En el terreno político, la UE parece debilitarse. La muestra más clara es la Constitución Europea. Tras el "no" en las consultas populares francesa y holandesa, el proyecto del Tratado Constitucional Europeo permanece paralizado.
Desde la actual presidencia alemana, y desde el gobierno de Portugal, que será el próximo en asumir la presidencia de turno, se entiende que es el momento de recuperar el proyecto, aunque los dirigentes prefieren andar con pies de plomo.
Por el momento se habla de buscar nuevas fórmulas para el Tratado, decisión bajo la cual subsiste la dificultad de encontrar consensos sobre el peso de cada país.
Además de la prioridad de recuperar el proyecto constitucional, existen claras aspiraciones europeas como lograr unas fuerzas armadas únicas, establecer la misma política de defensa, armonizar los sistemas fiscal y judicial y establecer una política energética única, objetivos todavía lejos de ser alcanzados.
Ante este panorama, los ciudadanos se han distanciado del proyecto europeo y se cuestionan sobre la esencia de la UE, su legitimidad y sus principios y la forma como los pone en práctica.
También son mucho más exigentes con quienes toman las decisiones sobre el futuro de la UE y reclaman una mayor participación popular.
Las elecciones al Parlamento Europeo, cuya próxima edición es en 2009, suelen ser las que registran una participación más baja, así como algunas de las consultas populares que se han realizado.
Mientras los dirigentes pro-europeos se empeñan en afirmar la importancia de la construcción de este espacio conjunto, basado en los valores de "solidaridad e integración", como señaló el presidente portugués Aníbal Cavaco Silva, los habitantes de los diferentes países quieren entender qué significa en la práctica ser europeos.
En el mundo globalizado, Europa no puede centrarse en resolver sólo problemas internos, sino que debe observar los problemas de las otras regiones.
Quizá el objetivo más inminente para los actuales líderes europeos sea la lucha contra el cambio climático. En el último Consejo Europeo de esta primavera, los 27 estados miembros firmaron un Programa Energético conjunto que tiene por objetivo reducir las emisiones de dióxido de carbono y apostar en las energías renovables.
La inmigración es otro de los desafíos de la Unión Europea, ante su proximidad con el continente africano, sobre todo, a través de España, desde donde llega gran parte de la inmigración ilegal.
Durante los últimos meses los gobiernos de España y Portugal han insistido en la necesidad de crear sistemas y estructuras más allá de sus fronteras, ya que la inmigración ha dejado de ser una política nacional para convertirse en supranacional, como lo es también la seguridad y la lucha contra el terrorismo.
Desde que los atentados terroristas llegaron a suelo británico y español, los líderes europeos reconocen la necesidad de trabajar de manera conjunta para garantizar la paz y estabilidad, no sólo del continente, sino de otras regiones del planeta.
Por eso, la UE pretende tener un papel protagonista en la resolución del conflicto en Oriente Medio entre los dirigentes israelíes y palestinos, así como en Irak, en guerra desde hace cuatro años tras la invasión del ejército estadounidense.
Mientras tanto, el bloque europeo deberá garantizar su modelo social. Los diferentes estados miembros se enfrentan, en mayor o menor medida, al desempleo y a las reformas estructurales de sectores públicos como la sanidad y la educación.
A pesar de las diferencias entre unos y otros, la UE debe servir para garantizar una importante protección social de los diferentes Estados, amenazada por el envejecimiento de su población.
Frente a tantos siglos de historia europea, la UE cumple solamente 50 años. Los retos para la próxima mitad de siglo será definir dónde acaba la unión y saber si, entre las diferentes lenguas, culturas y entidades tiene resistencia para convertirse en un verdadero bloque político capaz de hacer frente a los problemas globales del planeta.
El documento que se leerá en Berlín dice que "la clave está en la renovación constante del modelo político de Europa". Como dijo el presidente de Portugal, "que los líderes europeos sepan estar a la altura de los fundadores del Tratado de Roma", como exigen los ciudadanos de Europa. (Xinhua)
26/03/2007