Mientras los líderes de la Unión Europea (UE) están discutiendo la redacción de la Declaración de Berlín, los ciudadanos se preocupan más por los beneficios que están logrando del bloque y sopesan los pros y los contras de "ser europeos".
"La UE es buena", contestó Andrea sin vacilación al ser preguntada acerca de su opinión sobre el bloque. "Es más fácil [ para nosotros] viajar por la unión de los diferentes países".
Andrea, ama de casa de tercera edad, se encontraba entre los visitantes que se acercaron al Museo Antiguo ubicado en el centro de Berlín, en el que se exhibe una muestra de Egipto.
La inauguración del museo, que se une a otros similares en la misma zona, arrancó la primera noche del "Festival Europeo", con el que se conmemora el 50º aniversario de la UE.
El punto de vista defendido por Andrea fue repetido por otros visitantes, entre ellos Michaela, trabajadora de un museo cercano.
No obstante, Michaela se quejó de la subida de precios que supuso la sustitución del marco alemán por el euro.
Guntram Hoafker observa la UE desde una perspectiva diferente: el bloque llevó la paz al continente.
"Mis padres atravesaron dos guerras antes [de la fundación de la UE]. Mi padre perdió a su hermano y ahora yo tengo la oportunidad a vivir aquí amparado por una situación de paz", señaló el Guntram, que ha cumplido ya los 50 años.
Hans, un psicólogo de 37 años, lo explica de acuerdo con su contexto histórico: "La Antigua Grecia ya fue testigo de duraderas guerras en Europa. Ahora tenemos la paz. Vale la pena la lucha".
Su amiga Claudia señaló que los mayores futos de la UE radican en la paz, la tolerancia y la prosperidad. "Con la UE, los prejuicios contra nuestros vecinos son cada vez menos".
Hans también manifestó su sorpresa por el hecho de que la UE haya reunido a tantas culturas diferentes. "Con una perspectiva europea, te das cuenta de que eres de Europa, no de Alemania o Grecia".
Mientras todo parece indicar que los ciudadanos están a favor de la "idea europea", el caso no parece ser el mismo con sus instituciones.
"Lo malo es la aparición de una cantidad ingente de burocracia", destacó Andrea, que expresó su preocupación por la inmensa tarea que supone la integración de nuevos miembros de Europa Oriental: " Tienen diferentes formas de vida y diferentes niveles de vida".
Preocupada por el flujo de trabajadores de Europa Oriental, indicó que los inmigrantes trabajan más horas a cambio de un salario menor y advirtió de que esto podría cambiar la forma de vida en Alemania.
Amne, una estudiante de 16 años, también mostró sentimientos encontrados respecto a la UE.
Por una parte, los ciudadanos pueden viajar con más facilidad, pero respecto a la política, los "viejos" y los nuevos miembros necesitan reconciliarse, indicó.
La división era aún mayor en lo referente a la ampliación y al estancado proceso de aprobación del Tratado Constitucional del bloque.
Para Claudia, una periodista de 35 años, la Constitución no significa nada para el pueblo.
Sin embargo, su amigo Hans argumentó que una Carta Magna común conducirá en última instancia a un mayor acercamiento de las diferentes naciones y destacó que hace dos décadas, la introducción de una moneda común era igualmente impensable.
En opinión de Michaela, la Constitución es buena, mientras que su marido, Malko, manifestó que Europa no estaba aún preparada para alcanzar una posición consensuada al respecto.
En cuanto a la Declaración de Berlín que será firmada hoy, muchos de los encuestados afirmaron no haber oído hablar del asunto.
Según se ha publicado, las autoridades alemanas, cuyo país asume en la actualidad la Presidencia de la UE, han trabajado duramente para eliminar del texto toda la jerga que lo hacía ilegible para los ciudadanos de a pie, quizás hubiera sido mejor que se hubiesen ahorrado todo ese esfuerzo. (Xinhua)
26/03/2007