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Los dirigentes de la Unión Europea alcanzaron en la madrugada del viernes un acuerdo sobre el nuevo Tratado de Reforma que sienta las bases para la reforma del bloque de 27 naciones.
"La cumbre de Lisboa ha logrado un acuerdo sobre un nuevo tratado para Europa en el futuro", señaló a la prensa el primer ministro portugués, José Socrates después de conversaciones maratonianas que duraron hasta la medianoche.
El Tratado de Reforma será denominado formalmente Tratado de Lisboa, ya que se espera que los líderes de la UE lo firmen oficialmente en Lisboa en su próxima reunión que se realizará el 13 de diciembre.
El tratado tiene como objetivo sustituir al antiguo Tratado Constitucional, rechazado en sendos referendos en Francia y Holanda en 2005, para simplificar los mecanismos de toma de decisiones del bloque frente a un mundo globalizado y una unión ampliada.
Socrates declaró, en referencia al tratado, que la UE ha logrado salir de una crisis institucional que duró seis años.
"Ya no estamos en una crisis institucional. Estamos dispuestos a afrontar los desafíos del futuro", anotó el jefe del Ejecutivo en una conferencia de prensa conjunta con el presidente de la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE), José Manuel Durao Barroso.
Barroso catalogó el tratado de "un gran avance", y expresó su convencimiento de que el texto otorgará la "capacidad de actuar".
Entre otros cambios institucionales, el Tratado de Reforma crea un nuevo jefe de política exterior para la UE y un presidente a largo plazo en el Consejo Europeo para sustituir a la actual presidencia rotatoria de seis meses. No obstante, el texto evita la mención de cuestiones que puedan considerarse cercanas a la idea de un "Superestado europeo", como la bandera, el himno o el lema.
El tratado introduce el sistema de votación de doble mayoría en la toma de decisiones, reduce el número de comisarios de la Comisión Europea, y otorga más poder a los parlamentos nacionales.
El acuerdo fue posible gracias a concesiones de última hora respecto a algunas exigencias agresivas, especialmente de Polonia e Italia.
Polonia amenazó con vetar el tratado a no ser que el llamado mecanismo de Ioannina, que permite a un grupo minoritario de estados contrarios a una resolución congelarla durante un periodo de tiempo considerable, se incluyera en el Tratado de Reforma, para lo que alegó que el sistema de votación de doble mayoría otorga más ventajas a los países más grandes.
Finalmente se ha alcanzado un acuerdo según el cual el Consejo Europeo, compuesto por los líderes de los 27 estados miembros, adoptará una declaración respecto a la esencia del mecanismo de Ioannina que será vinculante. Asimismo, la declaración contará con un protocolo adjunto que exigirá consenso en cualquier cambio que se introduzca en el mecanismo.
Otra de las demandas polacas, contar con un abogado general ante el Tribunal Europeo (como ya lo tienen Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España), también fue concedida.
Italia estaba disconforme con el proyecto de redistribuir los escaños del Parlamento Europeo. Según las nuevas normas, el número de escaños de Roma se reducirían de los 78 actuales a 72 en 2009, la mayor disminución entre todos los estados miembros.
Los líderes de la UE decidieron añadir un escaño más al parlamento, que incrementa el límite a 751, en lugar de los 750 previstos en un principio.
"El escaño extra será para Italia", confirmó Socrates. De este modo, el número de representantes italianos será el mismo que el del Reino Unido, uno menos que el de Francia. (Xinhua) 19/10/2007
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