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Irak ha dado el primer paso en la lucha contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), establecido en su territorio norteño, con el cierre de las oficinas del grupo secesionista, aunque sigue existiendo la posibilidad de que Turquía lleve a cabo una incursión transfronteriza para enfrentarse a los miembros del PKK.
El gobierno de la región autónoma kurda de Irak anunció el sábado el cierre de las oficinas de un partido simpatizante con el PKK, instaladas en las ciudades capitalinas de las tres provincias septentrionales iraquíes.
Fouad Hussain, jefe de la oficina del líder kurdo en el norte de Irak, Masoud Barzani, dijo que el gobierno regional ha cerrado las oficinas del Partido para una Solución Democrática en el Kurdistán, que presuntamente mantendría estrechos vínculos con el PKK.
La medida de Irak se produjo después de que los dirigentes de Irak, Turquía, y Estados Unidos se reunieran en Estambul, la mayor ciudad turca, para hallar una salida destinada a evitar una eventual incursión por parte de Ankara en el norte de Irak.
En Estambul, el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, presentó a la parte turca sus nuevas propuestas respecto al contencioso del PKK, al margen de la conferencia internacional sobre Irak.
Maliki se comprometió a cerrar las oficinas del PKK, cortar su suministro logístico y realizar detenciones de los líderes rebeldes, aunque no prometió una operación a gran escala para acabar con los escondrijos del PKK en las montañas que rodean la zona fronteriza con Turquía.
Ankara ha instado a Irak y EE.UU. a tomar, con rapidez, medidas concretas para combatir a los rebeldes del PKK, quienes desde hace más de dos décadas atacan a objetivos turcos.
El último ataque de tales características perpetrado por el PKK tuvo lugar el pasado 21 de octubre, en el cual 12 soldados turcos perdieron la vida y otros ocho fueron capturados a manos de los insurgentes kurdos.
La ofensiva despertó una oleada de manifestaciones en distintas ciudades de Turquía y ejerció una gran presión al gobierno de Ankara para que protagonizara una incursión transfronteriza en el norte de Irak.
El domingo, el PKK puso en libertad a los ocho militares turcos tras dos semanas de retención. Una acción que tiene por objetivo aliviar en cierto sentido la creciente tensión acumulada a lo largo de la frontera turca con Irak.
La libreración se produjo antes de la reunión que sostendrán el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente de EE. UU., George W. Bush, el próximo lunes en Washington, en la cual ambas partes van a discutir una eventual campaña militar transfronteriza contra el PKK.
Se considera ampliamente que el encuentro Erdogan-Bush será de vital importancia a la hora de determinar si Turquía lanzará una incursión militar en el norte de Irak.
Aunque para el gobierno central de Irak, los analistas coinciden en señalar que sus manos están atadas, dado que tiene una capacidad de maniobra limitada en la región autónoma kurda.
Entre tanto, también se pone en entredicho la capacidad de Irak de lanzar operaciones a gran escala para perseguir a los miembros del PKK, ya que sus tropas están enfrescadas en la lucha contra la persistente violencia en otras partes del país.
Las autoridades de la región kurda, pese a su oposición a las acciones del PKK, han mostrado hasta el momento poco entusiasmo para asumir medidas masivas en su contra.
Por lo contrario, el líder kurdo Masoud Barzani ha afirmado, en distintas ocasiones, que la población kurda está en contra de cualquier incursión.
Frente a la propuesta de Maliki, el gobierno de Turquía mantiene todavía una fuerte postura sobre el envío de tropas al norte de Irak.
En declaraciones a la prensa el sábado, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Ali Babacan, dijo que "todas las opciones están sobre la mesa" y que corresponde a Turquía decidir lo que hará en el futuro.
Estados Unidos se muestra renuente a una eventual incursión, por temor a que operaciones militares a gran escala en la región kurda desestabilicen el relativamente pacífico territorio, el último en Irak.
Turquía tiene desplegados a 100.000 efectivos en las montañas que bordean con Irak, preparados para una posible ofensiva, y siguiendo un dictamen aprobado por el Parlamento a principios de mes, para acabar con los cerca de 3.000 rebeldes kurdos. El PKK, que figura como organización terrorista según EE.UU. y Turquía, se enfrenta al gobierno turco desde 1984 con el objetivo de crear una patria étnica en la parte sureste del país. Más de 30. 000 personas han perdido la vida en las más de dos décadas de conflictos. (Xinhua) 05/11/2007
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