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Con la nominación de Edmundo Pérez Yoma, como nuevo ministro del Interior, y cambios en la otras cinco carteras, la presidenta Michelle Bachelet reestructurósu gabinete, con el fin de enfrentar el segundo tiempo de su mandato que concluye en el 2010.
Tras varias semanas de incertidumbre y de presiones políticas desde la coalición gobernante, la mandataria reemplazó a los ministros Obras Públicas, Minería, Economía, Agricultura y Planificación. La mandataria le solicitó la renuncia a todos los secretarios de Estado, aceptándosela a los ministros mencionados.
Con estos cambios, la jefa de Estado mantuvo los equilibrios políticos entre los cuatro partidos de la Concertación de Partidos por la Democracia, al dejar prácticamente en cada cartera la militancia de los ministros.
Bachelet decidió imprimir una señal de cambio en su gestión, tras la difícil coordinación en el comité político de La Moneda, los duros cuestionamientos por el mal funcionamiento del transporte capitalino y la compleja convivencia al interior de la Concertación, que hicieron que el bloque oficialista perdiera la mayoría parlamentaria en ambas cámaras del Congreso..
Además, en las últimas semanas, el gobierno debió enfrentar la crisis en la Democracia Cristiana, que terminó con la expulsión del senador Adolfo Zaldívar y la renuncia de cinco diputados de de su grupo disidente.
Este es la tercera reestructuración del gobierno en menos de dos años, y hace varias semanas, antes de las renuncias del ministro portavoz Ricardo Lagos Weber en diciembre y de Velasco Belisario se especulanacon la posibilidad de un nuevo cambio.
Un reciente sondeo mostró que la aprobación a la gestión de la mandataria llegó a un 46% en diciembre, su punto más bajo desde que asumió el cargo en marzo del 2006 y estable estadísticamente desde el 48% de octubre.
El de Bachelet es el cuarto gobierno consecutivo de la coalición de centroizquierda Concertación, un bloque en el que dominan socialistas y democratacristianos y que llegó al poder con el retorno de la democracia en 1990, tras el régimen militar de 17 años del fallecido Augusto Pinochet.
Próximo a cumplirse la mitad de su período, la mandataria ha debido renunciar a varios principios que procuró instalar en su administración. Por ejemplo, la paridad de género entre sus ministros sucumbió en el primer cambio de gabinete, y la renovación de los liderazgos cedió a la fuerza de los hechos con la inclusión de figuras que habían sido ministros, como René Cortázar y Francisco Vidal.
Bachelet ha mantenido intransable su estilo de conducción, que es la cercanía del poder con los ciudadanos y una autoridad en terreno, en contacto con ciudadanos comunes a lo largo de todo el país.
Al parecer esa es la forma natural en que entiende y realiza su función de Jefa de Estado, donde sabe que está su fuente de popularidad.
El 2008 comienza cargado de desafíos para el gobierno: una presión inflacionaria que preocupa a la gente, un ritmo de crecimiento que no logra consolidarse, un rebrote de la violencia en la Araucanía por parte de los mapuche y un Transantiago que aún no alcanza su eficiencia y cuesta mucho a las arcas fiscales.
Pero lo más importante de este nuevo año son las elecciones locales en octubre para alcaldes y concejales, que reflejarán el nivel de apoyo a Bachelet y a la coalición gobernante, con vistas a las presidenciales y parlamentarias del 2009.(Xinhua) 09/01/2008
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