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Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, y Ehud Olmert, primer ministro de Israel, conversaron el día 19 en Jerusalén y decidieron acelerar el proceso de negociación bilateral. Yasser Abed Rabbo, asistente de Abbas y miembro del grupo negociador de Palestina, expresó el día 20 que si fracasaban las negociaciones, Palestina consideraría declarar unilateralmente la soberanía del país. Esa opinión fue en seguida criticada por Ahmed Qureia, responsable del grupo palestino y Saeb Erekat, primer representante en las negociaciones.
Qureia dijo que Rabbo no había discutido dicha sugerencia con la dirección palestina. Qureia criticó a Rabbo por lanzar la idea de forma negligente, antes de adoptar una decisión formal al respecto. Mientras, Erekat expresó su oposición a cualquier declaración unilateral de independencia, recordando que en 1988, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) había declarado ya su independencia. Actualmente, Palestina, que está bajo la ocupación de Israel, necesita no una declaración sino una independencia verdadera.
Abbas se mostró indiferente a esta sugerencia. El día 20 declaró que no se puede descartar la posibilidad de anunciar unilateralmente la fundación del Estado Palestino en un futuro no lejano. Abbas señaló que Palestina seguirá perseverando en las negociaciones con Israel, a la espera de llegar a un acuerdo en 2008 sobre todos los problemas clave, incluída la solución al problema de Jerusalén. Si no se alcanza ese objetivo, las negociaciones se paralizarían de nuevo. En ese caso, Palestina buscaría el apoyo del pueblo, postulando una decisión más seria y coherente. Pero, por el momento, parece que la ampolla levantada por las declaraciones de Rabbo va camino de aliviarse.
Algunos analistas opinan que este asunto surgió por varias razones. Primero, refleja la insatisfacción de un segmento de la población palestina con la evolución de las negociaciones. Desde que se reiniciaron en diciembre pasado, las negociaciones están atascadas en algunos problemas clave, registrándose discrepancias básicas. Incluso no han llegado a un consenso sobre el procedimiento a seguir en las negociaciones. En efecto, antes de las negociaciones del día 19, Salam Fayyad, primer ministro del gobierno de transición palestino, expresó que el retraso en las negociaciones entre Palestina e Israel, hará imposible llegar a un acuerdo de paz este año. Ello causa la natural frustración entre los palestinos, que esperan establecer un país independiente.
Segundo, la sugerencia de Rabbo tal vez es una estrategia de Palestina. Ante la lentitud del proceso negociador, los moderados, encabezados por Abbas, están en una situación apurada. Gaza vive acorralada, los ataques terroristas se suceden contra los poblados situados al sur de Israel, y continúa la construcción de asentamientos al este de Jerusalén y en Cisjordania, etc. Ante tales desafíos, el gobierno palestino debe mostrar una actitud más atrevida en las negociaciones para preservar y aumentar su prestigio político.
Los analistas consideran que la sugerencia de Rabbo, aunque no fuera su intención, ha causado el efecto buscado, recabando la atención de Israel. Arye Mekel, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, señaló el día 20 que Israel considera que todos los problemas clave deben ser solucionados mediante negociaciones y no con acciones unilaterales. Por esa razón, Israel sigue negociando con Palestina y se esfuerza por llegar a un acuerdo.
Abbas y Olmert han llegado a un consenso el día 20 para avanzar en el diálogo. Ambos expresaron que además de los tres problemas clave--- Jerusalén, fronteras y regreso de los refugiados palestinos-, ambas partes discutirán en detalle otros problemas, por ejemplo, las relaciones exteriores, los recursos hidráulicos, la cooperación policial, la seguridad civil, la cooperación económica, o la protección medioambiental, entre otros. (CRI) 21/02/2008
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