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El estancamiento en torno al programa nuclear iraní todavía persiste a pesar de una nueva resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU para imponer nuevas sanciones contra Irán con el propósito de presionar a Teherán para que suspenda sus actividades de enriquecimiento de uranio, sostienen los analistas locales.
POSICION DE DOBLE VIA
Al igual que las dos resoluciones anteriores de sanciones contra Teherán, la última resolución observa dos vías: una presión moderada y un paquete de incentivos en un esfuerzo por devolver a Irán a la mesa de negociaciones y solucionar su problema nuclear mediante mediaciones diplomáticas.
Las medidas de sanciones de la nueva resolución incluyen restricciones de viaje y prohibiciones para más iraníes; una ampliación del congelamiento de activos; bloqueo a artículos de doble uso, créditos de exportación; supervisión financiera; inspecciones de los cargamentos en aviones y barcos.
Sin embargo, observadores locales sostienen que las medidas son moderadas e incapaces de perjudicar en manera alguna a Irán.
Como indicó el embajador chino ante la ONU, Wang Guangya, la nueva resolución no está destinada a castigar Irán, sino a obligarle a volver a la mesa de negociaciones, reactivando entonces una nueva ronda de esfuerzos diplomáticos.
"Estas sanciones no están dirigidas contra el pueblo iraní y no afectarán las actividades económicas y financieras normales entre Irán y otros países", señaló Wang.
Como es sabido, la nueva resolución ha dejado un amplio espacio para una solución diplomática al problema nuclear iraní. La Resolución 1803 destacó la autoridad y el papel de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), aplaudió el avance en la cooperación entre Irán y la AIEA, y prometió un apoyo continuo a la colaboración entre ambas partes.
También enfatizó la disposición de Gran Bretaña, China, Francia, Alemania, Rusia y Estados Unidos a solucionar el problema nuclear iraní sobre la base de un paquete de arreglos que ofrecieron en junio de 2006.
"Todas las medidas de sanciones son reversibles", dijo el embajador chino Wang. "Si Irán suspende el enriquecimiento de uranio y las actividades de reprocesamiento y cumple con las resoluciones relevantes de la AIEA y el Consejo de Seguridad, las sanciones serán suspendidas y hasta finiquitadas".
Como demostración de la decisión de los seis países de promover una solución diplomática, sus ministros de Exteriores emitieron el lunes una declaración conjunta después de adoptar la resolución, estimulando al jefe de la política exterior de la Unión Europea (UE), Javier Solana, a reunirse con Saeed Jalili, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, para "abordar los intereses y preocupaciones de ambas partes en un gesto que puede crear gradualmente las condiciones para la apertura de negociaciones".
FRACASO PARA LOGRAR UNANIMIDAD
En contraste con las anteriores dos resoluciones de sanciones contra Irán, la última no logró la aprobación por unanimidad entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad, un objetivo que los patrocinadores trataban de lograr en un esfuerzo por destacar la resolución de la comunidad internacional y el aislamiento de Teherán.
A finales de febrero, Gran Bretaña, Francia y Alemania plantearon un borrador de resolución en base de los elementos acordados en Berlín en enero por los ministros de Exteriores de Alemania y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y distribuyeron el borrador entre los miembros del consejo.
Sudáfrica, Indonesia, Vietnam y Libia expresaron sus reservas sobre el proyecto, al argumentar que la imposición de sanciones más enérgicas, en un momento en el que Irán está logrando avances en su cooperación con la AIEA, perjudicaría tal colaboración. Algunos incluso insinuaron que votarían en contra o se abstendrían.
Para superar las sospechas de los cuatro países, los patrocinadores hicieron ciertas revisiones no sustanciales del borrador, como el énfasis en el apoyo al papel de la AIEA en la solución del problema nuclear iraní y la referencia a la observación de derechos nacionales e internacionales en inspecciones de cargamentos en aviones y barcos de Irán.
En un intento por conseguir el máximo apoyo, Gran Bretaña y Francia aplazaron dos veces la votación para permitir más consultas diplomáticas.
Sudáfrica, Vietnam y Libia votaron a favor de la resolución, pero Indonesia insistió en su posición y se abstuvo, frustrando el deseo del Occidente de un resultado por unanimidad.
INICIO DE NUEVA RONDA DE CONTIENDA
Bajo la nueva resolución, el director general de la AIEA Mohamed ElBaradei presentaría dentro de 90 días un informe sobre si Irán ha llevado a cabo o no de forma completa y sostenible la suspensión de todas las actividades de enriquecimiento de uranio.
Si se descubre que Teherán cumplió los requisitos de la ONU, el Consejo de Seguridad levantaría las sanciones. De lo contrario, Irán "se enfrentaría a más medidas convenientes bajo el Artículo 41 del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas", que supone nuevas resoluciones de sanciones aún más severas.
Las declaraciones hechas por los líderes iraníes en los últimos días no mostraron señales de cambio de cesión; Washington tampoco suavizó su presión sobre Teherán. Estados Unidos ha aumentado sus actividades de inteligencia argumentando que Irán realiza "estudios armamentistas". Teherán sostuvo que tal información es falsa.
El mismo día que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la nueva resolución, ElBaradei dijo en la apertura de una reunión de la junta de gobernadores de la AIEA que Irán necesita aclarar estos argumentos.
"Insto a Irán a tomar una posición más activa y más cooperativa posible al trabajar con la agencia para clarificar este asunto de seria preocupación", dijo ElBaradei.
Sin embargo, antes de la votación del Consejo de Seguridad sobre la Resolución 1803, el subjefe de la Organización iraní de Energía Atómica, Mohammad Saeedi, advirtió que "cualquier conducta irracional, ilógica y no judicial no sólo fracasará a la hora de solucionar el problema nuclear de Irán, sino que también hará las ecuaciones relacionadas más complicadas y difíciles".
En la sede de las Naciones Unidas, el embajador iraní Mohammad Khazaee calificó la decisión del Consejo de Seguridad de "injusta e irracional".(Xinhua) 07/03/2008
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