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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, celebró conversaciones con su homólogo de EE.UU., George W. Bush, el día 6 en Sochi, localidad del sur de Rusia. Teniendo en cuenta que Putin concluirá su período de presidencia en mayo, los medios de comunicación bautizaron estas conversaciones como la "cumbre de despedida". Después del encuentro, se publicó la "Declaración del marco estratégico de la relación ruso-estadounidense".
El presidente Bush llegó a Sochi el día 5, una vez concluida la Cumbre de la OTAN, dando inicio a una visita no oficial de dos días a Rusia. Según ha trascendido, en las negociaciones, Bush y Putin discutieron varios temas, por ejemplo, el desarrollo de la relación ruso-estadounidense, la ampliación de la OTAN, el sistema antimisiles, la situación en el Medio Oriente, el problema de Kosovo, etc. Ambos países expresaron en la Declaración que la guerra fría había terminado, y que EE.UU y Rusia deben encarar, junto a otros países, los desafíos y problemas de todo el globo en el siglo 21, cambiando la relación existente entre ambos países, pasando de la competitividad a la asociación estratégica. Putin dijo que dicha declaración evalúa correctamente la relación entre ambos, enfatizando que, actualmente, la relación constructiva bilateral ha superado la fase de contención mutua. Bush dijo que no es necesario andar eternamente a vueltas con la historia y que EE.UU. apoya que Rusia pase a formar parte en la Organización Mundial del Comercio lo antes posible. Sergei Prihodko, asistente del presidente ruso, dijo al referirse a la declaración que dicho texto resume los progresos registrados en la cooperación entre Rusia y EE.UU y define el contexto de la cooperación futura. Por ello, señaló, será la "hoja de ruta" de la relación entre ambas partes en el período de transición y en el futuro.
Sin embargo, la Declaración de Sochi no evade las opiniones diametralmente opuestas de ambos países en materia del sistema de defensa antimisiles a ubicar en Europa. Rusia reiteró su desacuerdo con la intención de EE.UU. de instalar un sistema de defensa antimisiles en Polonia y la República Checa, aunque evaluó positivamente el diálogo en este campo. Ambas partes decidieron proseguir las conversaciones bilaterales o multilaterales para fortalecer el diálogo sobre la defensa antimisiles. Rusia y EE.UU. están dispuestos a establecer un mecanismo de trabajo en el que puedan participar junto con Europa para afrontar los desafíos potenciales a este nivel. Putin indicó en una rueda de prensa celebrada después de las negociaciones que la mejor vía para disipar las preocupaciones de Rusia sobre la defensa antimisiles consiste en investigar y estudiar juntos un sistema antimisiles global y administrarlo de manera justa y democrática. Esa es la mejor garantía de seguridad para todos los países. Se puede decir que el sistema de defensa antimisiles es la mayor discrepancia en la relación actual de Rusia y EE.UU. Para los dos sucesores de Putin y Bush, este problema seguirá siendo una cuestión difícil a resolver en la relación bilateral.
Los medios de comunicación también calificaron estas conversaciones como las de la "amistad entre ambos presidentes". Lo cierto es que durante sus respectivas presidencias, siempre han mantenido una buena relación de trabajo. Putin recordó que en 2001, en su primer encuentro con Bush, ambas partes establecieron una relación abierta y sincera, permitiendo así discusiones francas sobre los problemas bilaterales e internacionales más apremiantes. Bush calificó a Putin como el "líder más poderoso de Rusia", "una persona que dice lo que piensa".
Los analistas tienen diferentes opiniones sobre esta "cumbre de despedida". Algunos comentarios señalan que el encuentro será favorable para promover el desarrollo de la relación bilateral. Otros, sin embargo, recordando que EE.UU ha rozado en varias ocasiones el umbral mínimo estratégico de Rusia, intenta aprovechar ahora la oportunidad de la sustitución del presidente ruso para reconducir la relación ruso-estadounidense a un marco de normalidad. (CRI) 07/04/2008
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