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El ex embajador alemán Konrad Seitz afirmó el miércoles que en lugar de "poner en la picota" a China o intentar incluso buscar el fracaso de los Juegos Olímpicos de Beijing, las naciones occidentales deberían respetar al país asiático como un socio igual.
"¿Debemos realmente buscar el fracaso de los Juegos Olímpicos de China?", preguntó Seitz en un artículo de opinión publicado por el diario alemán Sueddeutsche Zeitung.
La respuesta del veterano diplomático es "no".
"La población china ha estado anticipando con entusiasmo sus Olimpiadas durante años. Han convertido a Beijing en una metropoli brillante, con instalaciones deportivas modernas y con la construcción de la Terminal 3 del aeropuerto [...] Se espera que visitantes de todo el mundo experimenten la nueva China con asombro", indicó Seitz.
Entonces tuvieron lugar las revueltas del Tíbet, en las que fueron atacados chinos de etnia han. Los países occidentales, sin embargo, atacaron "colocando a China en la picota como un país que no respeta los derechos humanos y oprime al pueblo tibetano", recordó.
En opinión del diplomático alemán, la crisis del Tíbet, con una gran carga emocional, amenaza con degradarse hasta constituir una crisis entre China y Occidente y, más tarde, una crisis mundial.
A eso se suma la realidad de que muchos europeos y estadounidenses consideran que la China actual supone una amenaza para sus puestos de trabajo y ven la lucha por los recursos en Africa, donde la política occidental de búsqueda de valor pierde cada día más terreno ante la política china de no interferencia, agregó.
En lo que a los derechos humanos respecta, Seitz destacó que los medios de comunicación alemanes han cubierto ampliamente cada condena a cárcel por disidencia durante décadas, y sin embargo, los alemanes rara vez oyen hablar de los principales avances positivos de China.
"Desde las reformas de Deng [Xiaoping], cientos de millones de chinos se han librado de la pobreza más absoluta y ahora sólo existe un 10 por ciento de personas que viven en la extrema pobreza (frente al 30 por ciento de la India). La población del país, si no interfiere en cuestiones políticas, cuenta con más libertad que nunca en la historia china", destacó.
"La población puede iniciar litigios contra el Estado cuando consideran que se han cometido abusos y en 2007 un 40 por ciento de las 100.000 quejas presentadas acabaron falladas a favor de los demandantes", explicó.
"El jefe de Estado y del partido, Hu Jintao, ha conseguido sacar adelante una nueva política de cambio hacia un crecimiento respetuoso con el medio ambiente y el desarrollo de un Estado de bienestar [...] ¿Cuántos alemanes son conscientes de estos progresos y cuántos quieren conocerlos?", preguntó Seitz.
"Lo que tenemos que hacer no es más que integrar a una nueva potencia mundial en el sistema político, económico y cultural", anotó.
"Si Occidente deniega esto, si recurre a las restricciones comerciales y a la crítica moral constantes, dando la impresión a China de que no está dispuesto a respetar el país como un igual, el mundo se verá enfrentado a un nuevo conflicto Oriente-Occidente. Esta vez, sin embargo, la mayor parte del Tercer Mundo se decantará por el bando chino", concluyó. (Xinhua) 17/04/2008
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