Semanario británico elogia esfuerzos de rescate de China en terremoto |
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El semanario británico The Economist ha elogiado en un artículo publicado en su edición reciente del sábado la combinación de esfuerzos de los voluntarios y del Gobierno chino para afrontar el peor terremoto ocurrido en el país en las últimas tres décadas.
El artículo, titulado "China se ayuda a sí mismo", indica que las tareas de rescate que ha llevado a cabo el Gobierno han sido impresionantes y que lo que está haciendo la gente corriente es aun más conmovedor.
Destaca que el Gobierno ha movilizado a gran escala sus propias fuerzas de seguridad con el fin de hacer frente al desastre ocurrido el pasado 12 de mayo en Sichuan, provincia china ubicada en el suroeste del país.
Más de 100.000 efectivos del Ejército y de la Policía han sido enviados a la provincia afectada por el temblor para ayudar a los supervivientes y salvar a quienes quedaron atrapados entre los escombros de edificios o deslizamientos de tierra.
Asimismo, según el artículo, se ha intensificado la participación no gubernamental.
Un grupo de compañías privadas de servicio de comidas, procedentes de fuera de la provincia de Sichuan, han proporcionado pan caliente, carne y verduras a los supervivientes de la pequeña ciudad de Jiangyou, 115 kilómetros al este del epicentro.
Miles de voluntarios se han desplazado a la zona del desastre. Sus vehículos, algunos de ellos adornados con banderas y consignas, recorren la autovía que une Chengdu con Jiangyou para llevar a los heridos a hospitales.
En el interior de un estadio, los voluntarios han levantado puestos para ofrecer servicios a los damnificados que van desde consultas psicológicas hasta cambio de baterías de móviles .
En Beijing, como respuesta al llamamiento oficial, miles de personas se concentraron en la Plaza de Tiananmen para recordar a las víctimas del terremoto con tres minutos de silencio una semana después del temblor. Además, coreaban consignas nacionales y gritaban "Ánimo China" al tiempo que levantaban sus puños.
La combinación de esfuerzos de los voluntarios y del Gobierno ha tenido buenos resultados, apunta el semanario.
En los campamentos de refugiados que rodean la zona más dañada, las tiendas están limpias y gozan de suministros adecuados de alimentos y agua potable.
No se han registrado epidemias y la mayoría de los refugiados parece estar en calma, precisa el artículo de The Economist. (Xinhua) 27/05/2008
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