Actualizado a las 2008:06:16.08:34

Negociación EE. UU.-Irak en punto muerto, aunque sigue viva

"En punto muerto". Con esta dureza se expresó el primer ministro de Irak, Nuri al-Maliki, para describir el estado de las negociaciones que su país sostiene con Estados Unidos, aunque según indicaron el sábado los expertos, sus palabras no signifiquen necesariamente que el acuerdo a largo plazo entre Bagdad y Washington no pueda alcanzarse.

Así, puede ser que Maliki se expresara en estos términos en medio de la creciente presión tanto doméstica como extranjera, señalaron los analistas.

El primer ministro iraquí manifestó durante su visita a Jordania que las conversaciones habían entrado en un punto muerto debido a que la parte iraquí no acepta los términos estadounidenses que violan la soberanía de Irak.

La Administración Bush busca justificar su continua influencia en el país, incluida la presencia militar allí, alcanzando un acuerdo con Irak antes de que el mandato extendido de la ONU expire en diciembre.

Bush espera lograr la firma para finales de julio. Sin embargo, la falta de transparencia de las negociaciones ha provocado preocupaciones más profundas entre los iraquíes, ya que su soberanía y beneficios podrían entrar en peligro.

El comentario realizado el viernes por Maliki fue su primera revelación del punto de fricción en el proceso de negociación.

Maliki reveló que Irak rechazó las demandas de Estados Unidos, entre ellas detener a iraquíes o poner en marcha operaciones antiterroristas sin permiso de Irak, así como garantizar la inmunidad de las fuerzas y los contratistas estadounidenses.

Ibrahim al Ameri, profesor de Políticas de la Universidad de Bagdad, señaló que Maliki se encontraba bajo la presión después de que el diario británico Independence y otros medios de comunicación comenzaran a revelar partes del pacto secreto.

"Lo que se supo por la prensa era vergonzoso para Maliki, ya que señalaron a los iraquíes que la situación en Irak seguiría siendo como lo había sido desde la invasón, y que cualquier estadounidense empleado por su Gobierno puede matar a cualquier iraquí sin explicar ni justificar su acción a los iraquíes", puntualizó el profesor.

Según Saad al Hadithi, también profesor de Políticas de la Universidad de Bagdad, "el discurso de Maliki vino para promover la situación de las negociaciones iraquíes, o podría ser un intento del Gobierno de Irak de indicar a Estados Unidos que la parte iraquí está afrontando presión desde los partidos que conforman el Parlamento del país".

La objeción a las cláusulas que socavarían los intereses de Irak se ha extendido entre los partidos políticos iraquíes.

El clérico chií y líder de milicias, el conservador Muqtada al Sadr, ha condenado las negociaciones, e instó a sus seguidores a convocar protestas semanales.

Sin embargo, los analistas afirmaron que el acuerdo se alcanzará, y sólo es cuestión de esperar cuánto tarda en forjarse definitivamente.

"Maliki va a aceptar el acuerdo a largo plazo con Estados Unidos, porque sabe que su Gobierno no sobreviviría ni una semana sin el apoyo militar estadounidense", explicó Ameri.

"Además, las autoridades religiosas chiíes no lanzarán ninguna fatwa (orden religiosa de los líderes musulmanes) contra el mismo, ya que su primera prioridad consiste en conservar el dominio del país", vaticinó el profesor.

Hadithi destacó además que a Maliki "no le queda otra que firmar este acuerdo, ya que la retirada de las tropas estadounidenses causaría un vacío de seguridad en Irak".

Hasta el propio Maliki pareció suavizar sus comentarios, ya que poco después de los mismos, confesó a los líderes de la comunidad iraquí en Jordania que las conversaciones podrían continuar hasta que se encuentre un punto en común, mientras ambas partes buscan " nuevas ideas".

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, indicó el sábado, en una conferencia de prensa en París, que espera lograr un pacto de seguridad con Irak. "Apuesto a que llegaremos a un acuerdo con los iraquíes".

"Vamos a trabajar mucho para cumplir las aspiraciones de los iraquíes", afirmó Bush, quien agregó que "se trata de su país (de los iraquíes)".

Las negociaciones se pusieron en marcha meses antes de las elecciones locales que Irak tiene previsto organizar el próximo mes de otoño. Según los analistas, un fallo de cualquier partido podría causar la disminución de su apoyo popular.

Sabah al Ubiedi, analista iraquí y profesor auxiliar jubilado de la Universidad de Mustansiriya, aseveró que Maliki tiene dos opciones: oponerse a las demandas estadounidenses y mostrarse patriótico ayudando a su partido y alianzas a ganar apoyos, o sucumbir a los requisitos estadounidenses, lo que probablemente traería consecuencias negativas.

"Creo que Maliki eligió la primera opción, a la espera de que su aliado estadounidense entienda su postura crítica", aclaró Ubiedi.

Tal pacto no sólo unirá a Bagdad y a Washington, sino que también afectará seguramente a Irán, quien viene teniendo disputa con Washington tras la retórica de amenaza bélica de la Administración de Bush.

Durante el último viaje de Maliki a Irán, realizado esta semana, el titular del Gobierno iraquí fue advertido por Irán de que la presencia militar de Estados Unidos en Irak constituye un gran problema.

La derrota del régimen de Sadam Husein contribuyó a estrechar las relaciones fronterizas entre Irak e Irán.

De hecho, los intercambios políticos, religiosos y económicos se han intensificado entre ambos países.

Sin embargo, EE. UU. defiende que Irán respalda a las milicias chiíes iraquíes para crear disturbios, acusación negada por Irán.

Pero Maliki no quiere que su principal socio ajuste cuentas en su territorio.

Ubiedi calificó el pacto con Estados Unidos de una prueba dura para Maliki, quien ha venido intentando lograr un equilibrio de las relaciones con sus socios estadounidense e iraníes.

"Creo que, a pesar de las fuertes palabras de Maliki sobre el acuerdo, su discurso sigue a las demandas de Estados Unidos de que Irak debería abrirse al mundo árabe para enfrentarse a la interferencia iraní en Irak".

Además, Ubiedi consideró que "las palabras de Maliki fue un mensaje de garantías para sus aliados iraníes de que Irak iba a mantener las relaciones en equilibrio con ambos Estados Unidos e Irán".

"El juego no ha acabado y tengo que admitir que, hasta ahora, Maliki fue un gran superviviente al liderar un país como Irak en tales circunstancias, y también es bueno al participar en un juego doble entre dos adversarios: Estados Unidos e Irán", concluyó Ubiedi.(Xinhua)
16/06/2008

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