Actualizado a las 2008:10:08.09:43

Pide FAO revisar políticas y subsidios de biocombustibles

Las políticas y subsidios de los biocombustibles deben ser revisados urgentemente para preservar la meta de la seguridad alimentaria mundial, proteger a los agricultores pobres, promover el desarrollo rural de base amplia y garantizar la sustentabilidad medioambiental, dijo la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en un informe publicado el miércoles.

"Los biocombustibles representan oportunidades y riesgos. El resultado dependerá del contexto específico del país y de las políticas adoptadas", dijo el director general de la FAO, Jacques Diouf, cuando presentó la nueva edición de la publicación anual de la FAO, el Estado de la Alimentación y de la Agricultura (SOFA) 2008.

"Las políticas actuales tienden a favorecer a los productores en algunos países desarrollados sobre los productores en la mayoría de los países en desarrollo. El desafío es reducir o manejar los riesgos al mismo tiempo que se comparten más ampliamente las oportunidades", dijo el director general.

La producción de biocombustibles basada en productos agrícolas se incrementó más de tres veces de 2000 a 2007, y ahora cubre cerca de 2 por ciento del consumo mundial de combustibles para el transporte.

Se espera que el crecimiento continúe, pero sigue siendo limitada la contribución de los biocombustibles líquidos (en su mayoría etanol y biodiesel) a la energía para el transporte, e incluso más, al uso de energía mundial, dijo la FAO.

Pese a la importancia limitada de los biocombustibles líquidos en términos de suministro de energía mundial, la demanda de azúcar, maíz y oleaginosas para biocombustibles líquidos continuará creciendo en la década próxima y quizás más allá, ejerciendo una presión mayor sobre los precios de los alimentos.

Si los países en desarrollo pueden beneficiarse de la producción de biocombustibles, y si esos beneficios llegan a los pobres, una demanda mayor de biocombustibles podría contribuir al desarrollo rural, dijo la FAO.

"Las oportunidades para que los países en desarrollo aprovechen la demanda de biocombustibles avanzarán enormemente a través de la eliminación de los subsidios agrícolas y a los biocombustibles y de las barreras comerciaels que crean un mercado artificial y benefician actualmente a los productores en la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos) a costa de los productores de los países en desarrollo", dijo Diouf.

Otras medidas políticas que promueven el ímpetu hacia los biocombustibles líquidos, tales como la mezcla obligatoria de biocombustibles con combustibles fósiles, así como los incentivos fiscales, han creado un crecimiento artificialmente rápido en la producción de biocombustibles.

Estas medidas implican elevados costos económicos, sociales y medioambientales y también deben ser revisadas, dijo la FAO.

La creciente demanda de biocombustibles y los resultantes precios superiores de las mercancías agrícolas ofrecen oportunidades importantes para algunos países en desarrollo. La agricultura podría convertirse en el motor de crecimiento para la reducción del hambre y para el alivio de la pobreza, dijo FAO.

La producción de cultivos para los biocombustibles podría crear ingresos y empleo, si los agricultores pequeños relativamente pequeños reciben apoyo para ampliar su producción y tienen acceso a los mercados.

La promoción de la participación de los pequeños productores en la producción de cultivos, incluido el biocombustible, requiere inversión en infrastructura, investigación, finanzas rurales, información e instituciones de mercado y sistemas jurídicos.

Sin embargo, entre los riesgos, son grandes las preocupaciones sobre seguridad alimentaria. Los elevados precios de las mercancías agrícolas ya han tenido un impacto negativo en los países en desarrollo que dependen enormemente de las importaciones para satisfacer sus necesidades alimentarias, agregó la FAO.

En particular, están en riesgo los consumidores urbanos pobres y los compradores pobres de alimentos en las áreas rurales. Muchos de los pobres del mundo gastan más de la mitad de sus ingresos en alimentos.

"Las decisiones sobre los biocombustibles deben tomar en consideración la situación de seguridad alimentaria, pero también la disponibilidad de tierra y agua", dijo Diouf.

"Todos los esfuerzos deben destinarse a preservar la meta máxima de liberar a la humanidad del azote del hambre", dijo.(CRI)
08/10/2008

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