Permiten a Liga de Estados Arabes participar en toda reunión de Unión para Mediterráneo |
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Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) y sus homólogos del Proceso de Barcelona: Unión para el Mediterráneo decidieron el día 4 en Marsella permitir a la Liga de Estados Arabes participar en todas las reuniones de la Unión para el Mediterráneo.
Después de una reunión de dos días, los ministros propusieron en una declaración final que la Liga de Estados Arabes participe en todas las reuniones de todos los niveles de la unión "para contribuir así de manera positiva a los objetivos del proceso, a saber, el logro de la paz, la prosperidad y la estabilidad en la región mediterránea".
La Liga de Estados Arabes recibió el estatus de observador en las reuniones ministeriales del predecesor del Proceso de Barcelona. La organización pidió una participación plena, pero Israel se opuso.
Los ministros reiteraron su compromiso de lograr una solución justa, global y duradera al conflicto árabe-israelí, de conformidad con los términos de referencia de la Conferencia de Madrid y sus principios, incluyendo el de tierra a cambio de paz, y tomando como base las resoluciones pertinentes del CSNU y el Mapa de Ruta.
También hicieron énfasis en la importancia de la Iniciativa de Paz Arabe y subrayaron su apoyo a los esfuerzos por impulsar los avances en todas la áreas del proceso de paz del Medio Oriente.
Los ministros decidieron que el secretariado de la unión de 43 naciones será establecido en Barcelona, España, "para permitir a los socios a ambos lados del Mediterráneo trabajar mejor juntos para enfrentar los desafíos comunes".
La Unión para el Mediterráneo, iniciada por el presidente francés Nicolas Sarkozy y lanzada el 13 de julio en París, tiene como fin profundizar la cooperación entre la UE y sus vecinos del sur.
Pero meses más tarde se encontró estancada por las disputas sobre dónde establecer su sede, quién asistiría a las reuniones y quién debía ocupar los principales cargos.
Esta reunión ministerial sirvió como una prueba crucial para la credibilidad de los planes de Europa para cooperar con las naciones del sur en temas de inmigración, energía, protección al medio ambiente y transporte. (Xinhua) 05/11/2008
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