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Cuando las tropas y policía de la India apaciguaron el incidente de ataque terrorista en Bombay, un joven llamado Ajman Amin Kamal llegó a ser el único prisionero capturado, quien confesó que un total de 10 elementos armados participaron en el ataque y que incluso pensaban “salir vivos de Bombay en barco” después de destruir el Hotel Taj Mahal.
Según la policía, este hombre de 21 años habla perfectamente el inglés y ha vivido en Pakistán. Frente al personal de interrogación, Ajman no quería decir ni una sola palabra en un principio. Pero, cuando vio los cadáveres de sus compañeros, su línea de defensa espiritual empezó a derrumbarse y dijo a los médicos: “Sálvenme, no quiero morir.”
Con anterioridad, ya se le había encontrado un teléfono satelital, gran cantidad de balas y un detallado “mapa de operaciones”. De este modo, en combinación con la confesión de Ajman, el personal de investigación ya cuenta preliminarmente con la información confidencial sobre el ataque terrorista.
Ajman confesó: Más de un mes anterior a este ataque terrorista, su organizador, al mando de un grupo de personas, acudió a Bombay para “enterarse de lo interesado”; tomaron grandes cantidades de fotos y videos para analizarlos luego. Más tarde, este cabecilla terrorista entrenó a sus hombres conforme a la necesidad práctica y les demandó “combatir hasta el último aliento”.
Ellos se proponían “reproducir” el caso de la explosión del Hotel JW Marriott de Islamabad, capital de Pakistán, para hacer añicos el Hotel Taj Mahal, denominado comúnmente como “marca geográfica representativa de Bombay”. Lo que más sorprendió al personal de investigación fue que esos terroristas pensaban hasta en “retirarse vivos de Bombay” un día más tarde y tenían depositada su línea de huida en un sistema GPS.
Antes de la operación, los terroristas recibieron cada uno más de 300 balas y ocho granadas antitanque. Además, cada uno disponía de una pistola y frutos secos destinados a darles energía.
Tras equiparse con todo esto, Ajman y compañía salieron en un barco del puerto pakistaní de Karachi con rumbo a la ciudad hindú de Guharat. Al acercarse a la costa, levantaron una bandera blanca para aceptar la subida de dos funcionarios de registro fronterizo a bordo, a uno de los cuales se le cortó rápidamente la garganta en tanto que el otro fue obligado a llevarlos a Bombay. A 4 millas de la costa, Ajman se reunió con sus compañeros que acudían a recibirlos.
Acto seguido, los terroristas mataron al funcionario de registro fronterizo y penetraron en Bombay a bordo de tres lanchas rápidas. Una vez en tierra, los 10 elementos armados se dividieron en cinco “grupos de combate”, los cuales se dirigieron a diversos lugares previstos para sus actividades de matanza. Cuatro de ellos acudieron al Hotel Taj Mahal, dos con destino al Hotel Trident, dos al Hotel Naraman, Ajman y otro a la estación ferroviaria.
A las 21:30 horas del día 26, Ajman y su compañero irrumpieron en la Estación Ferroviaria de Bombay para ametrallar a tontas y a locas contra la gente. En esos momentos, llegaron los refuerzos de policía, de manera que se libró un tiroteo entre ambas partes. Ajman quedó herido tras matar a un oficial de policía en tanto que su compañero fue muerto. Entonces, Ajman fingió caer muerto.
Los reporteros enviaron inmediatamente informaciones en el sentido de que la policía había dado muerte a dos elementos armados. No obstante, cuando los dos “cadáveres” fueron enviados a un hospital, un oficial de policía cuidadoso se dio cuenta de que el “cadáver” de Ajman estaba respirando aún, mandó amarrarlo inmediatamente y avisó al contingente antiterrorista especial a interrogar a este “pez gordo”.
Actualmente, el departamento de inteligencia de la India ya ha trasladado a este terrorista a un lugar secreto para continuarle el interrogatorio. Tal vez por las demasiado “frecuentes y crueles” formas de interrogación por parte de la policía, Ajman, al ser retirado del hospital, llegó a decir a los médicos: “Les ruego que me maten.”
El personal de investigación espera obtener más detalles del ataque a Bombay a través de la boca de Ajman. Ahora ya se puede afirmar un punto: El ataque a Bombay ha sido un caso esmeradamente urdido por combinación desde dentro y fuera. Con excepción de Azman, todos los demás terroristas fueron muertos. Pero sólo estos diez tipos convirtieron el centro financiero de la India en un mar de sangre. (Pueblo en Línea) 01/12/2008
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