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El día 1 de diciembre, Obama anunciará la nominación de Hillary, ex primera dama de EEUU, para ocupar el cargo de secretaria de Estado. Esto significa la entrada del recto final de la organización de gabinete de Obama. Inmediatamente después de ser elegido, Obama tocó el clarín para reunir en torno suyo a las fuerzas selectas de los diversos sectores. Una vez instalado en la Casa Blanca pondrá mano a la obra para movilizar todas las fuerzas del país en la lucha por superar las dificultades económicas. El equipo de Obama tiene las siguientes características:
Primero, el gabinete de Obama se estructuró en un tiempo muy corto. Solo en 30 días ha reorganizado la Casa Blanca, lo que significa una antelación de más de 50 días para estructurar la “pirámide” del poder. El nuevo gabinete ya cuenta con sus perfiles y contornos iniciales, y más de diez integrantes principales de ello están listos uno tras otro para ocupar sus puestos. Este ritmo de trabajo supera el de todos los gobiernos anteriores en la historia norteamericana. Clinton y Bush junior no annuciaron la lista de sus secretarios sino en diciembre. La rapidez con que organizó Obama su gabinete se debe a la seria situación económica del país.
Segundo, se presenta el pluralismo. Esto se manifesta principalmente en el pluralismo partidista, étnico y de sexo. Robert Gates, secretario de Defensa de la Administración de Bush, se mantiene en su cargo para formar un “gabinete bipartidista”. Rric Holder, de origen africano, es nombrado secretario de Justicia. Bill Richardson, de origen latinoamericano, es nombrado secretario de Comercio. Chris Lu, de origen chino, es nombrado secretario del gabinete. Estas nominaciones encarnan el plurismo étnico. En el equipo de Obama están incluidas varios altos cargos de sexo femenino. Hillary es nombrada secretaria de Estado. Janet Napolitano es nombrada la primera secretaria de Seguridad Territorial. Valerie Jarrett es nombrada alta asesora del presidente. Romer es nombrada primera asesora de Economía del presidente. Tercero, se hace hincapié en las experiencias para la nominación. A juzgar por los nombres anunciados para formar su equipo, Obama confiere gran importancia a los veteranos políticos de Washington. Si tomamos en cuenta las primeras nominaciones, no es necesario mancionar a Hillary, que se ha metido en la política de Washington desde hace tiempo. Sólo veamos algunos otros. Tom Daschle, que fue senador durante cerca de 30 años en el Congreso norteamericano y dirigente del grupo mayorista en el mismo, fue nombrado secretario de Salud y Servicio Público. Eric Holder, nombrado secretario de Justicia, tiene más de 20 años de experiencia trabajando en Washington. Bill Richardson, nombrado secretario de Comercio, ha trabajado en Washington durante casi 20 años. La suma de experiencia tan sólo de estos integrantes del gabinete ha superado los 60 años. En aquellos años, el primer grupo de Clinton sólo contaba con 58 años de experiencia en Washington, y el de Bush Junior, 30 años, y el resto de su equipo provenía de Texas.
La táctica de Obama en las nominaciones es elevar al alto nivel a los experimentados y los capaces, y no a los mediocres. Los veteranos de los gabientes anteriores conocen , desde luego, el camino mejor que los novatos y son más seguros. La presente situación económica de EEUU es difícil y no admite dilación y no da tiempo para la práctica de novatos.
Cuatro, se promueven nuevo conceptos. Aunque nombre a veteranos, Obama sabe crear nuevos conceptos. Nombró a Paul Volckier, de 81 años, ex presidente de la Reseva Federal, para el cargo de presidencia del Consejo Asesor para la Recuperación económica, una nueva institución de la Casa Blanca. Por otro lado, el equipo de transición de Obama ha establecido una tribuna pública en su página web para recabar opiniones sobre las futuras políticas del gobierno. Es una innovación audaz, que llevará a EEUU a una época de gobierno reactivo de alta tecnología.
Es una medida sensata que reune las fuerzas selectas de los diversos sectores. La tarea más perentoria que enfrenta Obama es cómo conducir al barco de la economía norteramericana fuera del peligro, y esto necesita evidentemente experiencias y capacidades, y no consignas huecas. (Pueblo en línea) 01/12/2008
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