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En los últimos años, a medida que Somalia se ha hundido en un estado paralítico, grandes números de somalíes han salido a vivir errantes en tierra extraña a título de refugiados. Pero, parte de estos somalíes refugiados en países occidentales no “se han olvidado de su patria”. Algunos de ellos, tras “ganar terreno” en otros países, han comenzado a dar ayuda a los piratas en informaciones, fondos y materiales, para compartir algo del rescate.
Un pirata somalí llamado Ahmaid Suleman manifestó días atrás que ellos, como “piratas profesionales”, se apoyan precisamente en sus redes de relaciones y agentes dispersas en todas partes del mundo para tener suficientes recursos humanos, financieros y materiales para poder ofrecer frecuentes farsas de secuestro de barcos a cambio de dinero. Según se informó, un total de 36 barcos extranjeros, grandes y pequeños, han sido secuestrados este año por los piratas.
Suleman expresó ufano a un reportero de Associated Press en la guarida de los piratas que muchos somalíes en ultramar fungen con entusiasmo de intérpretes y representantes de negociación para los piratas. Estas personas, infinitamente ingeniosas, suelen encontrar con mucha rapidez al patrón del barco secuestrado y, apoyándose en su “pico de oro”, contribuyen mucho al logro de grandes sumas de rescate a favor de los piratas.
En la actualidad, los somalíes dispersos en diversas partes del mundo han llegado a constituir casi una gran “Corporación de Piratería S.A.” y han creado un poderoso sistema de inteligencia y negociación, más la protección de parte de los caudillos militares dentro de Somalia, ¿cómo no se vuelve cada vez más grande el apetito de los piratas y cómo no se vuelven cada día más desenfrenadas sus actividades? Se estima que el rescate ganado por los piratas somalíes en el año en curso ya supera 30 millones de dólares.
Investigadores occidentales dicen que las “organizaciones periféricas” de los piratas somalíes ya han penetrado profundamente en América del Norte y en países europeos. Además, los somalíes que viven en Kenia y Emiratos Arabes Unidos también desempeñan un papel importante. Con miras a garantizar la seguridad para el “desarrollo de los negocios”, los piratas buscan socios principalmente a través de sus relaciones con las tribus y clanes.
Los somalíes se apoyan en la tradicional banca privada clandestina para realizar operaciones de transferencia. La gente se apoya en “honestidad” y “pacto de caballeros” para realizar transacciones en efectivo y no deja nunca ningún registro de cuenta. De este modo el dinero contante y sonante en manos de los piratas es enviado a diversas partes del mundo para adquirir equipo avanzado necesario y artículos de consumo diario. Muchos somalíes en el extranjero se han enriquecido trabajando como cómplices de los piratas.
Aunque las autoridades de los Emiratos Arabes Unidos exigen que la banca privada clandestina ofrezca sus registros de transferencia, es difícil generalizar este tipo de orden contraria a la tradición. Además, si la banca privada clandestina es golpeada en algún país, los amigos de los piratas somalíes en otros países recurren a la coordinación de las transferencias, de manera que aún cuando no cuenta con un mando unificado, la “Corporación de Piratería” puede seguir su operación normal.
Michael Mullen, presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor de los Estados Unidos, dijo en declaraciones del día 10 que Somalia podría convertirse en región principal en que se esconden los terroristas y que EEUU está “extremadamente preocupado” por ello. Según se informó, parte de los jóvenes descendientes somalíes en territorio estadounidense “desaparecieron misteriosamente” días atrás; sus familiares se preocupan porque estos jóvenes muy probablemente hayan retornado a su patria para ser sometidos a entrenamiento por parte de los terroristas.
En territorio somalí existen efectivamente ciertas fuerzas extremistas que tienen contactos con Al Qaeda, pero parece que no tienen propósitos idénticos con los piratas, pues aquéllos consideran “supremo el espíritu” en tanto que estos últimos creen en “dinero el primero”. Además, los elementos extremistas operan principalmente tierra adentro de Somalia en tanto que los piratas se concentran en puertos y muelles pesqueros en la costa somalí, de modo que es poco posible la unión de las dos partes.
Aunque EEUU cuenta con la más poderosa armada del mundo y tiene desplegadas su Quinta Flota y unidades de comandos en la región del Medio Oriente, el Pentágono no quiere en modo alguno ser “vanguardia” en el combate contra los piratas. La causa de este fenómeno tendrá a lo mejor mucho que ver con la historia de antaño de que cuando los comandos estadounidenses peleaban con los sicilianos somalíes, “se retiraron apresurados y aturdidos en momentos en que cayeron los helicópteros Black Hawk”.
A diferencia de los países europeos que dependen de la línea de transporte de “mar Mediterráneo-canal Suez-mar Rojo-Golfo de Aden”, los piratas somalíes aún no constituyen una amenaza para los intereses esenciales de Estados Unidos. Razón por la cual EEUU planteó que hay que poner en juego la “iniciativa” de los países europeos para que envíen fuerzas armadas a combatir a los piratas somalíes. Estados Unidos sólo desea desempeñar el papel de “iniciador de la campaña internacional contra los piratas pero no dispuesto a enviar muchas tropas”.
EEUU planteó que las compañías navieras deben reforzar su entrenamiento y equipo contra los piratas. Al mismo tiempo, no apoya a los barcos mercantes en equipamiento con armas defensivas, pero considera que los tripulantes pueden equiparse con armas no mortales, por ejemplo, monitores hidráulicos de alta presión, bombas de sacudida y redes eléctricas. A criterio de EEUU, con tal que las partes fortalezcan sus medidas preventivas y se nieguen a pagar rescate a los piratas, la influencia de éstos “se reducirá enormemente”.
La parte norteamericana declaró: El propósito de las armadas de los países que patrullan a lo largo del litoral de Somalia no es el de realizar directamente acciones de exterminio de piratas sino el de desempeñar el papel “disuasivo” para garantizar que las aguas del mar Rojo y del Golfo de Aden sean seguras y transitables. Estados Unidos también exhortó a las partes a cooperar en atacar el sistema de garantía financiera de los piratas, terminar con aquellos “amigos de los piratas en todas partes del mundo” y, al mismo tiempo, resolver el problema de cómo enjuiciar a los piratas.
La Casa Blanca propuso días atrás organizar una unidad internacional de mantenimiento de la paz a ser enviada a Somalia para ayudar al tambaleante gobierno de Somalia en asestar golpes a los piratas y las diversas organizaciones extremistas. No obstante, el portavoz del presidente electo norteamericano Obama se negó a revelar el día 10 la “estrategia concreta” del nuevo gobierno combatir a los piratas, lo que parece mostrar de antemano que Estados Unidos seguirá teniendo “poco interés” por el problema de los piratas de Somalia. (Pueblo en Línea) 12/12/2008
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