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La República Checa y Estados Unidos ya han firmado dos tratados para la instalación de radares estadounidenses en territorio checo, pero el proyecto aún está en duda debido a objeciones locales e internacionales.
Aunque los tratados han sido recientemente aprobados por el senado checo, estos aún necesitan la aprobación de la Cámara de Diputados, lo cual no será una tarea fácil.
Estados Unidos planea contruir una base de radares en el distrito militar de Brdy, 90 kilómetros al suroeste de Praga e instalar 10 interceptores de misiles en Polonia, país con el cual la administración Bush ya ha alcanzado un acuerdo.
La medida es parte del programa antimisiles de EE.UU, que señala que el objetivo del programa es defender a su país y a gran parte de Europa de misiles disparados por "estados paria".
Bajo los dos tratados firmados este verano, Estados Unidos estaría a cargo de la base y sería responsable por su manejo, además de poder desplegar normalmente un máximo de 250 soldados en el lugar .
Sin embargo, EE.UU. no puede lanzar ningún ataque si no hay una amenaza directa. Si la República Checa se ve amenazada por un ataque terrorista, EE.UU. será responsable de cooperar con el país en la eliminación de dicha amenaza.
OPOSICION INTERNA
Estos tratados comenzarán a tener efecto sólo después de ser aprobados por la Cámara de Diputados y firmados por el presidente Vaclav Klaus. Sin embargo, no es seguro que la cámara, donde la coalición de gobierno no tiene mayoría, apruebe los tratados.
El tema de la base de radares también ha encontrado a la coalición gobernante dividida por el tema. Algunos legisladores de la coalición de 2 partidos, el Demócrata Cristiano y el Partido Verde, han señalado que se opondrían al tratado en su votación en el parlamento.
El mayor partido de oposición, el partido Social Demócrata, y el partido Comunistas han criticado con fuerza el proyecto. Estos apoyan la realización de un referendum sobre la base de radares, y han llamado a que la base esté conectada con el sistema antimisiles de la OTAN.
Según los analistas, será difícil para la coalición gobernante lograr la aprobación del tratado en la cámara baja sin el apoyo de los partidos de oposición.
Aún más, una reciente encuesta mostró que un 66 por ciento de los ciudadanos checos se oponen al proyecto estadounidense.
Activistas que se oponen al radar han desarrollado una campaña contra el plan desde el inicio de las negociaciones bilaterales en los últimos 18 meses.
Protestas de movimientos no violentos, junto con aquellos de la Liga de Alcaldes contra el Radar, enviaron recientemente una carta al presidente electo Barack Obama, solicitando que reconsidere el esquema de la base de radares.
El movimiento no violento incluso planea lanzar una fuerte campaña a un nivel europeo durante la próxima presidencia europea que asumira República Checa, y solicitar al parlamento europeo que resuelva el tema.
Jan Tamas, vocero del movimiento, señaló que la segurida en Europa debe ser negociada a nivel europeo, y la instalación del escudo antimisiles en República Checa y Polonia podría empeorar las relaciones entre la UE y Rusia.
UNA RUSIA MOLESTA
Rusia se ha opuesto rotundamente al establecimiento del sistema antimisiles estadounidense en Europa del este, señalando que es una amenaza para su seguridad nacional e intereses estratégicos.
En su primer discurso sobre el estado de la nación al asumir su cargo, el presidente Dmitry Medvedev señaló que Rusia desplegaría misiles Iskander de corto alcance en Kaliningrado, un enclave ruso en el mar Báltico entre Polonia y Lituania, en respuesta a los planes de EE.UU..
Los misiles Iskander son capaces de alcanzar los sitios de los misiles de defensa en toda Polonia y la mayoría del territorio checo.
Rusia también desplegará equipo en su región occidental para interferir electrónicamente los sistemas de defensa estadounidenses y utilizar sus recursos navales para contener el escudo antimisiles.
LA POSICION DE LA UNION EUROPEA
El presidente francés Nicolas Sarkozy, quien ocupa actualmente la presidencia rotativa de la UE, ha señalado que la base de radares de EE.UU. no aumentará la seguridad de Europa.
No hay una necesidad urgente para instalar este tipo de bases en Europa, señaló el mes pasado Sarkozy durante la cumbre entre la UE y Rusia en Niza, Francia.
Jan Hamacek, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de República Checa, señaló que "lo que está ocurriendo es que el trayecto de las negociaciones bilaterales con EE.UU. es un camino hacia una calle sin salida y debería ser abandonado".
Además, aún no está claro si Obama seguirá o no adelante con el programa.
Los consejeros de Obama han señalado que en general él apoya el proyecto de defensa de misiles, el cual es un proyecto primordial de George W. Bush, pero considera que debería tener un enfoque pragmático en relación a su costo y efectividad.(Xinhua) 15/12/2008
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