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El general Raymond Odierno, máximo comandante estadounidense en Irak, afirmó el sábado que algunas tropas norteamericanas permanecerían en los centros de seguridad de las ciudades iraquíes a partir del 30 de junio de 2009, la fecha límite estipulada en el acuerdo entre EEUU e Irak, recientemente aprobado, para la retirada de tropas.
Como explicó Odierno, sólo "los equipos de entrenamiento y tutoría", que no forman parte de las tropas de combate, permanecerán después del próximo verano.
Sin embargo, con una vaga definición de "tropas de combate y no combate", la presencia militar de EEUU en Irak no puede desaparecer, conforme al acuerdo sobre seguridad.
El pacto, conocido como el acuerdo para la retirada del ejército estadounidense de Irak, indica que todas las fuerzas de combate norteamericanas han de retirarse de las ciudades y aldeas iraquíes el 30 de junio de 2009 a lo más tardar y que todas las fuerzas estadounidenses tendrán que retirarse del país el 31 de diciembre de 2011.
La intención de Odierno recuerda los comentarios del portavoz del gobierno iraquí Ali al-Dabbagh en Washington, donde dijo que las tropas estadounidenses podrían permanecer en Irak durante otra década.
"Entendemos que el ejército iraquí no va a desarrollarse en tres años. Necesitamos otros años más. Podrían ser 10 años", dijo Dabbagh el jueves en el Pentágono. También indicó a los periodistas que el gobierno iraquí abriría las negociaciones sobre el mantenimiento de las tropas en Irak después del plazo fijado en el acuerdo.
Denominándolo "un punto de vista personal más que del gobierno iraquí", el primer ministro Nuri al-Maliki revocó luego los comentarios hechos por su propio portavoz. Esa anécdota se ha visto generalmente como una decisión para apaciguar la furia pública de los iraquíes que se han opuesto a cualquier noticia de prolongar la ocupación estadounidense de postguerra.
Quienes se oponen al pacto han dicho que la presencia estadounidense es la razón principal para la inestabilidad. Actualmente, hay aproximadamente 149.000 tropas estadounidenses en Irak.
De hecho, similares comentarios hechos recientemente por oficiales de alto rango estadounidenses e iraquíes reforzaron el temor público a que el pacto sobre la retirada de tropas, firmado por los dos gobiernos, pueda convertirse en una conspiración política necesaria para acallar las críticas dentro y fuera del país.
Tras ocho meses de riñas, negociaciones y dos aplazamientos, el parlamento iraquí aprobó el pacto para la retirada de las tropas estadounidenses, en medio de fuertes objeciones. Pero se dan interpretaciones ambiguas en varios artículos clave del acuerdo, indicó el periódico estadounidense McClatchy a finales del mes pasado, citando a fuentes oficiales anónimas de EEUU.
Según los analistas, en los términos del pacto, "los mecanismos y arreglos necesarios" que se han de establecer para implementar la retirada concreta de las tropas les dan un amplio margen de maniobra a ambas partes.
Odierno considera que las fuerzas de seguridad iraquíes todavía son muy débiles para obrar por su cuenta dentro del período de transición estipulado en el acuerdo y que, por tanto, necesitan que las tropas estadounidenses faciliten "ayuda a los equipos de transición".
"Son cosas que se están negociando para la implementación del acuerdo", indicó. "Pero todavía mantendremos nuestra alianza con las fuerzas iraquíes después del verano". (Xinhua) 15/12/2008
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