Actualizado a las 2009:02:03.14:37

¿Cómo gastará Obama el billón de dólares?

El nuevo presidente estadounidense Barack Obama ya ha asumido su cargo y asignará pronto un billón de dólares como fondo para salvar el mercado. La edición del 26 de enero del semanario estadounidense “Time” señala en su portada que cómo gastar este billón de dólares para estimular efectivamente la economía y cómo agarrar esta oportunidad para reajustar el rumbo del desarrollo económico de Estados Unidos será suficiente para dar un dolor de cabeza para Obama durante un buen tiempo.

¿Retorna el keynesianismo?

El difunto economista Keynes es ahora el economista más de moda. El es el padrino del programa de estímulo económico de Estados Unidos. El punto de vista radical de Keynes consiste en utilizar el enorme déficit en los gastos para invertir en la recuperación de la economía en depresión. Pero no ha definido dónde hay que invertir el dinero.

En la actualidad, parece que todos los norteamericanos han llegado a ser keynesianistas. Casi todos los expertos están de acuerdo con que la inversión de un billón de dólares en la economía moribunda acelerará los motores de las mercancías y servicios, es decir, “la demanda general acumulada” en boca de Keynes. Esta plata podrá por lo menos estimular ciertas actividades económicas de corto plazo aún cuando la plata sea echada al agua.

Las malas ideas valoradas en un billón de dólares son peores que cualquier derroche simple, pues estas malas ideas incluyen la construcción de fábricas de alcohol susceptibles de agravar el calentamiento global y tuberías y la reducción de impuestos para las constructoras de residencias lujosas mediante excesivos créditos o para esas empresas pesadas que gozan durante largo tiempo de subsidios federales. Hasta la idea de comprar un iPod para todos y cada uno de los norteamericanos es más sensata que esas malas ideas.

Lo más sensato sería invertir esta plata en los asuntos realmente necesarios, lo que es también la meta del programa de recuperación de la economía estadounidense y de reinversión que Obama pondrá pronto en ejecución. Será una serie de medidas, incluyendo la reducción de impuestos, la ayuda a los gobiernos locales en situación difícil y el aumento de los gastos para satisfacer las necesidades de diversos tipos.

Obama ya ha expresado que la velocidad es su tarea primordial, porque mientras más rápido se introduzcan fondos en las arterias financieras, mayor ayuda será para evitar una recesión económica de muchos años caracterizada por la tasa de desempleo de dos dígitos y la inflación. Pero él también espera que a través de este programa de estímulo económico se dé impulso a sus metas preferenciales de largo alcance: Reducir el consumo de energía y las emisiones de carbono, reducir impuestos para la clase media, mejorar la infraestructura pasada por alto, controlar los gastos de atención médica y reducir por fin el déficit presupuestario aumentado durante la Administración Bush.

Buscar equilibrio entre la velocidad y la eficiencia

Desgraciadamente, el Washington del siglo XXI ha mostrado su asombradora capacidad de gastar dinero con mayor rapidez, pero aún no ha demostrado que puede gastar dinero de manera más sensata. El billón de dólares ha despertado un fanatismo de despojo en nuestra época. Las empresas zapateras, los jardines zoológicos, los dueños de las granjas de siluros, los propietarios de centros comerciales, las compañías de aviación, las empresas radiodifusoras públicas, los intermediarios de transacciones de automóviles y otras personas capaces de pagar plata para las personas persuasivas están haciendo larga cola para obtener un pedazo del pastel del programa de estímulo económico.

Los estados que en períodos económicamente cómodos despilfarraban en forma desenfrenada han comenzado ahora a pedir ayuda. Los ayudantes de Obama están ocupados en la búsqueda de un equilibrio entre la eficiencia, la reforma y la viabilidad en lo político. A criterio de ellos, hay cierta tirantez entre la velocidad y la reforma anheladas por Obama. “Experimentamos esa tirantez todos los días”, dijo un ayudante de Obama al semanario “Time”.

¿En dónde se invertirán los fondos destinados a salvar el mercado?

Obama aún no ha revelado los detalles de su programa, razón por la cual las actuales discusiones se concentran en el volumen total de los fondos y su estructura general, y no en las tácticas concretas de estímulo económico. Pero, como suele decirse, este programa es Dios o demonio.

Por ejemplo, si se quiere mejorar la infraestructura, existirá una gran diferencia entre la reparación y la construcción. Cuando se repara una carretera, el dinero gastado podrá reducir la futura necesidad de repararla. Cuando se construye una carretera, se aumentará la futura necesidad de repararla. Las reparaciones dan más rápido efecto que la construcción de algo nuevo. Según calcula la Administración Federal de Carreteras (FHWA, por siglas en inglés) de Estados Unidos, por cada dólar que se gaste, la oportunidad de empleo aumentará en 9%.

De acuerdo con los últimos cálculos, por cada dólar gastado en la construcción de la infraestructura en Estados Unidos se logra el crecimiento de corto plazo valorado en 1,59 dólares, lo que resulta algo mejor que la ayuda a los estados y una reducción amplia de impuestos y mucho mejor que la reducción de impuestos para el comercio o los inversionistas. El incremento de los bonos de subsidio alimentario o de subsidios para desempleo gastará menos dinero pero dará efecto obvio.

El punto crucial reside en que el rumbo de la inversión tiene que ser bien definido y detallado. Pero cuando los detalles sean dejados para el Congreso y los estados de EEUU, ellos pueden fallar en esto. A los politicastros les gusta cortar cintas simbólicas para las nuevas carreteras, pero las obras de reparación no les dan tanta sensación de éxito. Los departamentos de comunicaciones de la gran mayoría de los estados han llegado a ser, en realidad, a plantas de alquitrán.

La mejor vía para impulsar la economía es dar dinero a las personas incapaces de tener ahorros. Esta es la razón por la cual da tan buen efecto el bono de subsidio alimentario como medio de estímulo económico.

Esto también es por qué Obama quiere hacer avanzar su compensación perpetua de 500 dólares por impuesto al salario para los asalariados cuyo sueldo anual no alcance a los 200.000 dólares. No obstante, su programa de ayuda amplia excede del límite del estímulo económico: El se comprometió en repetidas ocasiones a aplicar un más justo principio tributario. Esto será tal vez la última oportunidad para usar este billón de dólares.

¿Está la economía norteamericana profundamente hundida en espiral de muerte?

No es que la velocidad y la magnitud no sean importantes. Estados Unidos está profundamente hundido en una espiral de muerte: El despido realizado por las empresas con una velocidad récord conduce al agotamiento de los desembolsos para el consumo y ésta conduce a más despidos, formando de esta manera un círculo.

Cristina Roemer, experta en el estudio de la gran recesión de los años 30 del siglo pasado y que será presidenta de la Comisión de Asesoramiento Económico de Obama, advirtió que no podemos “dejar que este círculo vicioso se desarrolle hacia un futuro similar a una pesadilla”. En realidad, muchos keynesianistas liberales criticaron el programa de Obama calificándolo de demasiado vacilante. Pero, Obama expresó que el programa se desarrollará.

No se debe apresurarse en la ejecución del programa de salvar el mercado

Pero, si no se quiere comprar cosas tontas, será difícil gastar apresuradamente el billón de dólares. Un reciente informe económico pronostica: Aunque el programa de estímulo económico logre éxito, la tasa de desempleo de los Estados Unidos se mantendrá en un alto nivel en un período de por lo menos 3 años. Por lo tanto, la velocidad no es el único estándar de juzgamiento.

Jim Obes, diputado demócrata por el estado de Minnesota y presidente de la Comisión de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Diputados, expresó que los supuestos proyectos establecidos deben ser aquéllos que puedan ser iniciados en un año, en lugar de 90 días. Si el Congreso decide que lo más importante es grande y rápido, entonces, esperará ver la edición congresista del libro “Los Millones de Dólares Fácilmente Obtenidos por el Maestro Vinícola”.

Un casual estímulo podrá conducir al estallido de los bonos nacionales. Ese panorama también será alarmante. Esto se debe en parte a que Estados Unidos pagó el año pasado 450.000 millones de dólares por los intereses. En otra parte se debe a que si los inversionistas extranjeros ya están hartos de los bonos nacionales norteamericanos, las deudas podrán arruinar a los Estados Unidos. Esta es también la razón por la cual los asesores de Obama quieren concentrarse en los planes de corto plazo, porque en esto no originarán deudas de largo plazo calificadas por ellos como “cola” para ahogar a los Estados Unidos en la tinta roja.

Por otro lado, algunas medidas de estímulo económico también tienen influencia negativa subsiguiente, por ejemplo, gastar dinero ahora y depositarlo más tarde. Este es un motivo del anhelo de Obama por elevar la eficiencia de los energéticos. La transformación del 75% de las construcciones federales disminuirá la emisión de gases de efecto invernadero, lo que creará un ejemplo enérgico en el año próximo y disminuirá los desembolsos del gobierno por la energía.

Pero, cambiará el principio más importante del estímulo económico, el cual fue propagado en la campaña electoral de Obama y debe ser llevado a la práctica después de su triunfo electoral. Si él puede garantizar en todas y cada una de las medidas de estímulo económico el impulso de su tarea primordial—reducir el grado de dependencia del petróleo por parte Estados Unidos, invertir en la futura competitividad de los Estados Unidos y balancear nuestros sectores económicos por medio de sembrar la riqueza—, entonces, podrá lograr éxito aunque este programa de estímulo económico no estimule la economía.

¿Cómo gastar dinero de manera más inteligente?

¿En dónde invertir? ¿Cómo puede Estados Unidos garantizar que el dinero llegue allí? Todos los tres factores esenciales del programa de Obama contienen grandes promesas y defectos latentes.

El primer factor esencial es dar dinero a los gobiernos estaduales y locales para compensar la escasez de sus fondos y prevenir que ellos aumenten impuestos, reduzcan servicios públicos y disminuyan el número de servidores públicos. Son muy grandes los desembolsos públicos de Nueva York, California y Florida. Lynn Bullmen, director del Centro de Política Tributaria ajeno a los partidos políticos, dijo: “No se podrá desmantelar la red de seguridad cuando la gente la necesita más. Es horrible la irresponsabilidad de muchos estados. Pero, ahora no es el mejor momento de darles lecciones. ”

¿Cuándo será el mejor momento? Estados Unidos debe ayudar a los departamentos públicos. Pero, a menos que impongan condiciones serias, Estados Unidos repetirá su ayuda a la industria financiera, la cual puso el dinero de la ayuda federal en sus bolsillos para continuar haciendo cosas que le den la gana. Frente a los estados y regiones afectados por la más seria depresión económica, se debe hacer reserva en la ayuda. Ellos malgastaron el superávit fiscal, realizaron la reducción tributaria en los buenos momentos y gastaron los subsidios que debieron emplear para salvar las empresas moribundas. Ellos no deben recibir remuneraciones por estas acciones. Tampoco deben ser premiados aquellos estados que hacen difícil la aplicación del plan de subsidio para atención médica pública por mantener su orden fiscal.

La segunda estrategia de Obama será dar dinero a la gente sencilla—a través de reducción tributaria, bonos de subsidio para el alimento, bienestar de desempleo y la atención médica para los desocupados. Dar directamente el dinero será el método más rápido para sacar dinero del Departamento del Tesoro. Pero, si el dinero no se gasta, esto no estimulará la economía.

Fue así el plan del año pasado para el estímulo económico por un monto de 168.000 millones de dólares con el descuento del impuesto a la renta como lo principal. ¿Alguien se acuerda todavía de cuán grande fue el plan de 168.000 millones de dólares de aquel entonces? Pero fracasó, porque muchos beneficiados de este plan depositaron el dinero o lo usaron para pagar la deuda por tarjetas de crédito.

El estímulo fiscal es una ciencia tan vaga que molesta a la gente. Nadie sabe a ciencia cierta su efecto de corto plazo ni su efecto de largo alcance. Siempre hay ganadores y perdedores. Es imposible traer un estímulo económico igual a cada persona. (Pueblo en Línea)
03/02/2009

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