El presidente norteamericano George W Bush llegó en avión a Bruselas el 20 de febrero, iniciando su primera vista a países extranjeros después de su reelección. Al determinar la visita a Europa como su primera gira por países extranjeros, Bush persiguió las siguientes dos finalidades: La primera es reparar las relaciones transatlánticas seriamente perjudicadas debido a la guerra contra Irak; la segunda es busar el apoyo de los aliados tradicionales europeos en los problemas internacionales y regionales.
Para alcanzar esta meta, el equipo de Bush planificó con todo esmero una serie de muestras de amistad a Europa. En primer lugar, Bush y Rice manifestaron abiertamente una y otra vez que la reparación de sus relaciones con Europa es la tarea primordial de la política exterior de EEUU. En su discurso de posesión de cargo de su segundo mandato, Bush se comprometió a “atesorar la amistad con los países aliados de Europa y respetar sus opiniones”. En una audiencia del Senado, Rice subrayó que ella esperaba realizar un verdadero “diálogo” con los aliados europeos y que no seguiría la práctica de que “sólo vale lo que digo yo”. En segundo lugar, antes de la visita de Bush, ya a comienzos de este mes, Rice realizó una visita “torbellino” a Gran Bretaña, Alemania y Francia con el fin de crear un buen ambiente para la visita de Bush a Europa. En vista de que Francia fue el país europeo más enérgico en pronunciarse contra la actuación de EEUU en el problema de la guerra contra Irak, Rice escogió especialmente París como el lugar donde pronunció su único discurso durante su visita, expresando el deseo de EEUU de reparar dichas relaciones perjudicadas. Rice exhortó a EEUU y Europa a abandonar sus divergencias y escribir nuevos capítulos en los anales de relaciones transatlánticas. Para disipar los recelos de los países europeos, Rice enfatizó que la ONU sigue siendo el órgano elaborador de las políticas sobre los importantes asuntos internacionales y expresó la disposición de EEUU de seguir apoyando a la unión europea y su deseo de ver la aparición de una Unión Europea poderosa.
La visita de Bush a Europa es el apogeo de una serie de actividades diplomáticas de EEUU con respecto a Europa, las que también han sido arregladas con todo esmero. En sus actividades multilaterales se incluyen dos reuniones cumbre separadas en Bruselas, una con los jefes de estado o gobierno de los países de la OTAN y la otra con los de los países miembros de la UE, mientras en actividades bilaterales se comprenden una cena solamente con el presidente francés Chirac, reunión con el canciller alemán Schroeder en Alemania y reunión con el presidente ruso Putin en Eslovaquía. En su discurso temático pronunciado en Bruselas, Bush mencionó “aliados” en hasta 12 ocasiones.
En cierto sentido, funcionó la “diplomacia de reparación” de Bush. Pese a las sucesivas protestas populares por todas partes, la “modestia y cortesía sin precedentes” manifestadas en las palabras de Bush fueron bien acogidas por los dirigentes de los países europeos. En el primer día de la llegada de Bush a Bruselas, los ministros de Exeriores de los 25 países de la UE decidieron por unanimidad que la UE intensificará, en principio, su apoyo a la reconstrucción de Irak, respondiendo activamente a la visita de Bush a Europa.
En apariencia, efectivamente se han producido grandes cambios en el ambiente de relaciones entre Europa y EEUU. Además, parece que los europeos, en su mayoría, no dudan de la sinceridad de Bush de buscar el apoyo de Europa. Un conocido comentarista inglés señalo: La guerra contra Irak hace que los norteamericanos comprendan que a peser de que EEUU es un país indispensable, eso no significa que EEUU pueda hacerlo todo para todos. Sin embargo, en Europa, ningún político ni persona común y corriente creen que se pueda producir un cambio funtamental en la política exterior del gobierno de Bush en su segundo mandato. El problema de Irán es considerado ampliamente como un problema que tenga singnificado de indicador. Aunque Bush expresó su apoyo a los esfuerzos diplomáticos de Gran Bretaña, Francia y Alemania, insistió en no abandonar la posibilidad de realizar un ataque militar a Irán. Algunos analistas consideraron que las divergencias entre EEUU y Europa en el problema de Irán no solamente son disputas de método, porque lo que desea Europa es que Irán se renuncie a investigar y fabricar armas nucleares, mientras que lo que EEUU persigue es el “cambio del poder”. Además, existen todavía divergencias entre EEUU y Europa en el “Protocolo de Kyoto” y la “Corte Penal Internacional”, entre otros problemas. En esencia, EEUU rechaza los límites del mecanisom multilateral, cosa estimada y perseguida infatigablemente por Europa. Obviamente, mientras no cambie la política exterior de EEUU, subsistirán las contradicciones entre Europa y EEUU, de manera que es difícil que Bush logre sus dos objetivos establecidos para su visita a Europa.
23/02/2005