Varias transnacionales, como Heinz, Johnson & Johnson, Unilevel, Procter&Gamble y Carrefour, caen estrepitosamente una tras otra en su imagen como “empresas de alta calidad”.
La atención se centra en exponer sus productos problemáticos
Se sospecha que Kentucky estaba involucrada en vender productos que contenían sustancia cancerígena Sudán I.
Se sospecha que Johnson & Johnson vende cosméticos que contienen aceite mineral.
Kingbright vende productos de chocolate que no están a la altura de las normas.
El té instantáneo Lipton está señalado como producto que contiene una sobredosis de fluoruro.
Los biscochos que vende Craftsman no llevan la etiqueta para indicar que contienen sustancias transgenéticas.
El cosmético SK-II producido por Proctor&Gamble sustancias químicas dañinas.
Días atrás la marca cosmética para el cuidado del bebé de Johnson & Johnson y el té instántaneo de Unilevel fueron expuestos como productos de dudosa calidad. El primero fue señalado por sus ingredientes de aceites minerales y sustancias quimicas dañinos, y el segundo, por su sobredosis de fluoruro.
Como líder en el mercado chino de productos para el cuidado del bebé, Johnson & Johnson dio a conocer su primera declaración destacando que sus productos son “moderados y seguros”. Unilevel no admitió la sobredosis de sustancias dañinas en sus productos, y manifestó que había entregado sus productos pertinentes al Centro de Verificación del Té de China para un examen.
Sin embargo, Johnson & Johnson y Unilevel no están sólas. En lo que va del mes grandes marcas de las transnacionales quedan expuestas una tras otra como productos descalificados. El coméstico SK-II ha sido señalado como producto que contiene ingredientes dañinos; Heinz, Kentucky, McDonald?s, Carrefour y otras empresas han pisado la “mina” del Sudán-I.
La línea de evolución de los sucesos es semejante: Las empresas involucradas empiezan argumentando en el sentido de que sus productos “no tienen ningún problema de calidad”, y más tarde, los departamentos pertienentes intervienen para efectuar una investigación.
En un lapso de menos de un mes, las imágenes de las nencionadas famosas marcas de las transnacionales han sufrido graves daños. Pese a que Kentucky reiteró una y otra vez que sus productos no contenían Sudán I, en dos ocasiones consecutivas las diversas comidas que vendía en Beijing no estaban libres de semejante sustancia. Otro ejemplo, después de recibir una notificación del Cantón Tantan, Changsha, Carrefour ha retirado sigilosamente de sus estanderías los productos involucrados en la sustancia “Sudán I”, pero no ha revelado la verdad ante los consumidores.
Qu Honglin, presidente del directoria de la Compañía Asesora Junce de Shanghai S.A., puso el dedo en la llaga señalando: “En realidad, las transnacionales no han cambiado en nada. Lo que han cambiado son la conciencia de vigilancia y administración de los organismos gubernamentales, el concepto de los consumidores, y la orientación de la opinión pública en los medios de comunicación.” En el pasado, las transnacionales se hallaban rodeadas de una aureola. “Desde el priincipio de su entrada en el mercado chino, disfrutan de un trato “supernacional”. Por un lado, gozan de cierta preferencia en la política inversionista, y por el otro, en la conciencia de muchos organismos gubernamentales las 500 primeras empresas transnacionales del mundo “no pecan de nada”.
Qu Honglin citó un ejemplo sobre Procter&Gamble. Días trás, un consumidor de la provincia de Jiangxi se querrelló judicialmente contra esta empresa, acusándola de insertar publicidades falsas sobre su producto SK-II Debemos afirmar que no es que Procter&Gamble no sepa dónde reside su problema, lo que sucede es que su comportamiento le trae grandes beneficios del mercado, y por ello no quiere cambiar nada para “someterse” hasta que se halle frente a una crisis de pleito, señaló Qu.
Qu Honglin expuso adelante que a decir la verdad las publicidades de Procter&Gamble sobre sus numerosos productos son ilegales. “Esas publicidades no podrían salir a la luz si se tratase de empresas nacionales”. Un ejemplo de ello: En la envoltura de su detergente marca Ariel se indica que el producto permite limpliar el 99,9% de las bacterias. “Esta afirmación viola a las claras una cláusula de la Ley sobre la publicidad, según la cual en los anuncios sobre las funciones del producto no se debe contener datos digitales. Qu indicó con énfasis que durante largo tiempo, Proctor&Gamble hace caso de los sentimientos de los consumidores chinos, ni se ocupa comunicarse con los medios en las páginas web y los nuevos medios de comunicación en el sector financiero y económico. En particular, en la presente crisis de sus relaciones públicas, ha ido de error en error.
Con respecto al comportamiento de estas empresas transnacionales ante la presente crisis, Qu Honglin opinó que desde el punto de vista de las relaciones públicas, muchas transnacionales han quedado en efecto a la zaga de sus colegas chinas. A su juicio, el mecanismo de las transnacionales para hacer frente a la crisis no es suficientemente flexible, ya que tienen que pedir instrucciones de escalón en escalón, y sus reacciones a muchos importantes problemas no están a la altura de los medios de comunicación. (Pueblo en Línea)
28/03/2005